800 sonrisas gracias a Don Bosco

Las distintas asociaciones proceden a inaugurar el IX Día de las Federaciones en Burriana / M. Alonso

Amanezco a plena luz de luna, mi reloj marca parpadeante las 5:00 a.m. acostumbrado a madrugar poco tropiezo con mi mochila preparada para el viaje de hoy. Recupero la noción del tiempo y el espacio, me ducho y organizo mi cuarto. Es hora de salir de casa cojo las llaves del coche y cierro la puerta, arranco el coche y pongo rumbo al colegio salesiano de Alicante allí me espera un autobús que nos llevará a mí y a la Asociación Juvenil Don Bosco hacia Burriana (Castellón). No hay tráfico y el trayecto se me hace corto, en la puerta del colegio esperan agrupados los monitores y destinatarios de la asociación, todos con la misma apariencia de cansancio y felicidad. Cuando el autobús aparece por la puerta todos nos ponemos en fila para coger sitio. Nos esperan tres horas de viaje para que comience el IX Día de las Federaciones.

Nueve son los encuentros que con el de hoy suman las dos federaciones, tanto la de Murcia como la de Valencia. Trece son los centros juveniles que cada año se juntan para disfrutar de un día en familia, compartiendo vivencias y realizando actividades juntos. Hoy toca trasladarse al colegio salesiano de Burriana, lugar donde el Centro Juvenil Porta Oberta realiza sus actividades habituales.

Llegamos a Burriana

El viaje de ida ha estado animado, el cansancio ha ido desapareciendo a la vez que nos íbamos acercando a nuestro destino. El día promete y un sol radiante ilumina el cielo, nos reciben con los brazos abiertos y junto a nuestra abanderada entramos en el recinto. La temática del día eran los países y a nosotros nos ha tocado representar a la india, nos disfrazamos como podemos.

Todas las asociaciones nos reunimos en un patio del colegio, allí nos ofrecen un almuerzo típico de la zona el cual se agradece puesto que el viaje ha sido largo. Tenemos un rato para poder conversar y localizar a nuestros amigos y conocidos de las demás asociaciones juveniles, un momento que está lleno de abrazos y saludos. No solo nos vemos en el Día de las Federaciones, pero siempre es más especial que los demás.

Mandan sentar a todo el mundo para inaugurar el noveno encuentro, entre el público también se pueden ver cámaras, periodistas y fotógrafos que vienen a cubrir el evento. En el escenario, la alcaldesa de Burriana María José Safont nos daba la bienvenida a la ciudad y nos daba las gracias por lo que hacemos. Después de los discursos y los diferentes gestos, se daba comienzo a la actividad de la mañana.

Nueve son los encuentros que con el de hoy suman las dos federaciones, tanto la de Murcia como la de Valencia. Trece son los centros juveniles que cada año se juntan para disfrutar de un día en familia, compartiendo vivencias y realizando actividades juntos.

Comienza el juego

La actividad de la mañana está a cargo de la asociación Porta Oberta, se divide por todo el colegio. Las actividades más llamativas son el futbolín humano, el Fútbol Burbuja y el combate sobre la cuerda. Junto a mis compañeros doy un rodeo por todo el colegio mientras nos paramos de vez en cuando a disfrutar de alguna actividad. La mañana está siendo productiva, no veníamos con muchas ganas pero ese sentimiento se está desvaneciendo. Nos detenemos en el futbolín humano, hace mucha gracia ver como los chavales se vuelven locos intentado tocar el balón, meterlo en la portería ya es otro asunto. El encuentro ha empezado por todo lo alto.

El tiempo ha pasado velozmente a causa de lo bien que la gente se lo está pasando. Para finalizar los juegos, nos reúnen a todos cerca de lo que parece una pista de pivote. De repente, llaman a todos los presidentes de las distintas asociaciones y les agrupan en el centro de la pista. El público se sorprende cuando sacan un cochinillo y lo sueltan por la pista, la misión de los presidentes es intentar cogerlo. La parte polémica de este año llega a raíz de estos hechos, un murmullo se expande entre la gente. Hace unos años Burriana celebró el mismo encuentro pero la sorpresa fue un encierro con una vaquilla, este año lo ha protagonizado la persecución al cochinillo. Con esto se cierra la mañana de actividades y se procede a entrar en misa.

La celebración

Como todo encuentro juvenil salesiano que se aprecie, nunca puede faltar la misa o en este caso la celebración. Esta vez pedimos por nuestros hermanos los sirios que buscan refugio para huir de la guerra y también por los terroristas para que dejen ya las armas. De poco sirvió esta oración, puesto que una semana después París sufrió el cruel atentado a manos del Estado Islámico. Una vez terminada la celebración en la iglesia, nos dirigimos hacia unos salones que están fuera del colegio, ahí nos servirán la comida.

Accedemos a bambalinas, detrás del escenario todo está muy oscuro y solo se aprecian las luces del teatro a través de las rendijas. Estamos preparados para salir, aunque no hayamos ensayado mucho el baile tenemos ganas.

El festival

Después de la comida y una extendida sobremesa nos informan de que dentro de poco dará comienzo el festival. Es típico en el Día de las Federaciones que cada centro prepare una actuación especial para mostrársela a las demás asociaciones.

Nos movemos hasta una especie de salón de actos situado en el pueblo. Allí nos sentamos por asociaciones esperando que comience el espectáculo. El centro juvenil Tucumán 7 se encarga de llevar el hilo conductor y presentar las diferentes actuaciones, siempre con su característico toque de humor. Cada asociación ha preparado la actuación ligada al país que representan, nosotros como representantes de la India hemos preparado un baile característico.

Accedemos a bambalinas, detrás del escenario todo está muy oscuro y solo se aprecian las luces del teatro a través de las rendijas. Estamos preparados para salir, aunque no hayamos ensayado mucho el baile tenemos ganas. Todo sale como esperábamos, por lo menos nos hemos reído. Bajamos del escenario sabiendo que el día cada vez avanza más rápido y dentro de poco tendremos que marcharnos de vuelta a Alicante, dejando atrás el cálido ambiente de Burriana.

La despedida

El festival pone el punto y final a este gran día. Después de abandonar el salón de actos, nos acompañan de vuelta al colegio donde nos dan la merienda y nos dejan un buen rato para despedirnos de la gente. Nuestro autobús como de costumbre es uno de los que más tarda en aparecer, en este momento se agradece más ya que las despedidas suelen ser más duras. Después de un largo rato es la hora de irse, el reloj marca las 18:15. El día se nos ha hecho corto pero intenso, subimos al autocar con la misma cara de esta mañana. Todo el mundo está colocado en su asiento, nos queda una larga vuelta hasta casa. Parece que el viaje no va a ser tan animado como el de ida, los destinatarios ya no hacen tanto ruido, los monitores se acomodan en sus asientos y yo intento hacer lo mismo, el silencio invade el autobús.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *