“A los distribuidores solo les importa que les demuestres que tu película va a llenar las salas”

Hèctor Hernández Vicens | Director de cine (Audio)

Hèctor Hernández debuta como director con 'El cadáver de Anna Fritz' / Barnafotopress

Hèctor Hernández debuta como director con ‘El cadáver de Anna Fritz’ / Imagen cedida por el entrevistado

Hèctor Hernández (Palma de Mallorca, 1975) es una mente inquieta. Ha trabajado como guionista en varias series y telefilmes, ha escrito para varios medios, ha publicado tres novelas y, ahora, acaba de estrenar su primera película como director, ‘El cadáver de Anna Fritz’. El mallorquín analiza la distribución que ha tenido su ópera prima y qué se podría hacer para que el gran público pueda disfrutar de obras más minoritarias en las salas de cine.

Pregunta: ¿Quién decide el número de copias que se van a proyectar de una película y en base a qué se toma esa decisión?

Respuesta: La decisión, en nuestro caso, la toma el distribuidor. Sobre el criterio no tengo ni idea, en teoría debería depender del dinero que dispongas para promocionar la película, pero en este caso se hicieron muchas más copias que lugares a los que podíamos ir a promocionarla.

P: Y también dependerá de las expectativas de éxito y de la gente que pueda atraer a las salas, ¿no es así?

R: Claro, aunque eso es muy abstracto. Nosotros teníamos lugares donde nos había ido muy bien, tanto en festivales de género como no de género, como el de Sitges, que tiene mucho prestigio y donde recibió muy buenas críticas. El distribuidor estaba encantado con la película, pero cómo la valoren otros distribuidores ya es otra cosa. Cuando llamas a los cines te dicen: “Yo acepto tu copia, pero ¿cómo vas a llenar mi cine?”, y el distribuidor tiene que aceptar las condiciones.

P: Se trata de “venderla” lo mejor posible.

R: Lo que tienes que hacer es demostrar al cine que lo vas a llenar porque allí no hacen nada, y por eso la mayoría de películas tienen un porcentaje en promoción y publicidad que incluso puede llegar a superar al propio presupuesto de la cinta. Lo importante, al fin y al cabo, es que la gente sepa que existe la película.

P: En el caso de ‘El cadáver de Anna Fritz’, ¿se trata de una película destinada a un público muy selecto o que puede gustar a cualquier tipo de espectador?

R: La película está gustando a gente muy diferente. Lo que pasa es que los productores no han tenido muy claro cuál es el público al que va destinado. No lo tengo claro ni yo. Pero luego en diversos festivales hemos visto que los críticos la ponían muy bien y, aunque hemos buscado un público joven, que era al que debíamos dirigirnos, la ha acabado viendo gente de 40 y 50 años. Supongo que también depende de cómo la promociones.

P: Su película se ha exhibido en 48 salas. ¿Qué cree que le ha faltado para llegar a más público? ¿Quizá una mayor campaña de promoción?

R: Sí, la verdad es que 48 cines para una película tan pequeña como esta son muchos, lo que pasa es que solo hemos tenido promoción en Madrid y Barcelona. El resto de ciudades y pueblos no tenían un cartel, ni una cuña de radio, ni un hueco en los periódicos… absolutamente nada. Tal vez podríamos haber mejorado el cartel para que dejara entrever de qué va la película o un tráiler algo diferente. Cuando luego te pones a analizar las cosas, las ideas se disparan en todas direcciones.

P: Todas las semanas se estrenan películas con repartos destacados o que han tenido cierto éxito en varios festivales, pero que no llegan a proyectarse más allá de Madrid y Barcelona. ¿A qué se debe esto?

R: Eso habría que preguntárselo a los distribuidores. Hay muchísimas películas provenientes del Festival de Cannes, incluso con algún premio, que se proyectan en un cine de Barcelona que se dedica a rescatar cintas que han obtenido premios en dicho festival y que no han tenido distribución comercial.

P: ¿No piensa que, de algún modo, se está violando ese supuesto derecho al acceso a la cultura que todos deberíamos tener?

R: No sé si se está violando, pero no lo tenemos. Lo que está claro es que hay muy buen cine que no podemos disfrutar en nuestras salas.

P: Y esto también puede fomentar la piratería, porque si alguien quiere ver una película pero no la encuentra en ningún cine cercano, al final le toca recurrir a Internet.

R: Sí, pero de todos modos no hay por qué piratear, ya que hay plataformas legales donde descargar películas y la piratería lo único que consigue es que no se pueda hacer más cine. En España estamos muy mal con este tema, y eso la gente que no entiende cómo funciona la industria no lo acaba de comprender.

P: En su opinión, ¿por dónde pasa la solución frente a esta desigualdad entre los grandes blockbusters y las películas más minoritarias?

R: Creo que faltan más sesiones especiales, más actividades conjuntas entre cines y más festivales pequeños dentro de las mismas ciudades, de manera que con el mismo cartel promocionas diez películas en vez de una. Otra opción es recuperar filmes del pasado, algo así como lo que hacen las filmotecas, pero a mayor escala.

P: En cualquier caso, ¿ha quedado satisfecho con la recepción de su obra?

R: Con la recepción estoy muy feliz porque ha sido muy buena. Leyendo las críticas que hay en Internet y escuchando lo que dice el público, se ve que hay un grupo de gente al que le ha gustado mucho y otro que no puede ni tragarla, pero esto ya lo sabíamos de antemano porque no era una película de medias partes. Y es evidente que cuanto más acceso tenga la gente a la que le gusta mejor, principalmente para que el equipo pueda llegar a cobrar algo, para que tenga más tirada y para que la gente no tenga que verla solo en Internet o en la televisión, sino que la puedan disfrutar en pantalla grande. Pero eso depende más del distribuidor que de nosotros.

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