Acción-reacción desde Alicante

RAFAR (Red Alicantina de Familias de Acogida de Refugiados) pone en marcha su Caravana Solidaria para atender a los miles de refugiados de Alemania y Austria que se encuentran en condiciones infrahumanas.

Tres de los integrantes de RAFAR justo antes de iniciar la Caravana/Foto: Nuria Oliva

Tres de los integrantes de RAFAR justo antes de iniciar la Caravana/Foto: Nuria Oliva

Nelson Rolihlahla Mandela resumió la lucha que llevó a cabo en su país por defender la igualdad de derechos en una sola frase: “No hay camino fácil a la libertad en ningún lugar, y muchos de nosotros tenemos que pasar por el valle de sombras de la muerte, una y otra vez, antes de que alcancemos la cima de nuestros deseos” El Premio Nobel de la Paz de 1993 recitó esta lección de humanidad hace más de veinte años en Sasolburg. Dos décadas pérdidas en las que los que mueven las fichas desde arriba no han aprendido nada. La Unión Europea y sus estados miembros mantienen absurdos debates políticos ante el mayor flujo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Los máximos mandatarios ‘eruditos’ del viejo continente alargan un problema que ya ha acabado con la vida de 30.000 personas.
Hablar del futuro sólo es útil si conduce inmediatamente a la acción. Por esto, ante la improductividad política, nace a principios de septiembre RAFAR, que lleva desde entonces organizando la Caravana Solidaria, compuesta por nueve integrantes de la Red, que hará llegar más de una tonelada de alimentos y ropa de abrigo a las millones de personas que se encuentran en el centro de Europa en busca de culminar la escapada del país que los ha visto crecer, Siria. Además otro de los objetivos de la Caravana es el de informar a los migrantes, a través de un documento redactado por la propia asociación, de cómo solicitar asilo en España y trasladar a estos seres humanos hasta nuestro país.

El júbilo y la emoción de vivir esta apasionante aventura no son los sentimientos que recorren el cuerpo de Nuria Oliva, coordinadora de RAFAR. La directora se encuentra inquieta y con la sensación en aumento de que su corazón va a abrirse paso y salir escopetado de su pecho. La compañía de autobuses que se iba a encargar de conducir a los voluntarios de RAFAR y todo el material de ayuda se ha negado a trasladar refugiados sirios en su regreso a España escasas horas antes del inicio de la expedición. Pero todo el esfuerzo que ha realizado la Red no puede quedar en vano y los nueve héroes de la asociación meten todas las semanas de trabajo en una furgoneta Opel Vivaro blanca y se aventuran por su cuenta a partir hacia la zona de conflicto de la crisis migratoria europea.

El jueves 15 de octubre a las 17:00h es el momento que marca el comienzo de un episodio que Nuria Oliva y sus nueve compañeros temen, ya de partida, que pueda acabar mal. “Sabemos lo que nos podemos encontrar y que no tenemos la seguridad garantizada en todo momento, pero nos da mucha fuerza sentirnos respaldados por toda una provincia que ha puesto su granito desde cada municipio” explica la coordinadora. Yes que RAFAR es la única asociación del territorio alicantino que lleva a cabo un plan, para algunos descabellado, como este. Pero la mayoría de ayuda que ha recibido la Red ha sido desde los pueblos que rodean a la capital de la Costa Blanca.

“Nos sentimos respaldados por toda una provincia, y eso es lo que nos da fuerzas”                                                                                                                    Nuria Oliva, coordinadora de RAFAR

La Vivaro de RAFAR comienza a rodar kilómetros y en poco más de un día los voluntarios desembarcan en Salzburgo (Austria). La hiperactividad se palpa en el terreno y nada más llegar reciben la llamada de la responsable de Cáritas de la ciudad alemana de Freilassing. Tras cruzar la linde que lleva a Alemania para ponerse a trabajar en esta pequeña localidad fronteriza de apenas 16.000 habitantes se encuentran con un colapso de miles de personas a las que Cáritas y Cruz Roja (las asociaciones que coordinan toda la ayuda que llega desde España) no pueden tratar por falta de personal y material. Además, la gran represión policial que impide el progreso de los refugiados y los continuos sabotajes xenófobos a los campamentos de atención dificultan el trabajo cada día.
El equipo de RAFAR se encuentra a día de hoy repartido entre Berlín, Salzburgo y la frontera austriaco alemana suministrando alimentos y repartiendo un documento en el que explica los pasos a seguir para solicitar asilo político en España. Pero los migrantes sirios tampoco lo ponen nada fácil. Nuria Oliva explica que “todos los refugiados que llegan a Austria quieren pedir asilo en Alemania, y no hay manera de hacerles cambiar de opinión”.

Llegada de migrantes sirios al campo de refugiados de Freilassing/Foto: J. R Samper

Llegada de migrantes sirios al campo de refugiados de Freilassing/Foto: J. R Samper

Médicos sin Fronteras afirma que 9 de cada 10 refugiados quieren asentarse en Alemania. Y es que el país bávaro otorga asilo a todo refugiado que lo exija con el fin de declarar el exceso de cupo y poder deportar a todas estas personas a Turquía. Algo que quedó claro hace dos días cuando la mandamás alemana Angela Merkel anunció que se iban a retomar las negociaciones para la adhesión de Turquía en la Unión Europea y que los estados miembros pretenden depositar 3.000 millones de euros en las arcas turcas para que se ocupen de los migrantes sirios. “Incluso en Berlín hay familias tiradas por la calle, están haciendo un montoncito de personas para luego echarlos todos a la vez más fácilmente” exclama la coordinadora de la Red.
Las personas que están cruzando toda Europa huyendo de su país no tienen conocimiento de lo que realmente ocurre en Alemania, solo les han narrado un cuento de hadas. Además los sirios no se fían de España. No ven el país del flamenco y la paella como un lugar donde los vayan a recibir fácilmente y puedan comenzar una nueva vida. Y es que según la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) el 80% de las peticiones de asilo de potenciales refugiados son denegadas en el territorio español.

“Están recogiendo a los refugiados en la capital alemana para decir que tienen muchos y deportarlos a todos fácilmente”

Nuria Oliva, coordinadora de RAFAR

Samer puede dar buena cuenta de ello. Este hombre de 34 años es natural de Alepo, la ciudad más poblada y castigada, en estos momentos, de Siria. Llegó a España en el 2011, cuando la guerra comenzaba a dar sus primeros coletazos, y hace dos años consiguió comenzar su renacer en Valencia. “Vine a este país porque conocía a gente que me podía ayudar, aun así tarde más de un año en regular mi situación aquí” explica Samer. El joven refugiado admite que es feliz aquí. Tiene casa y lleva un año trabajando en el sector de la naranja, ha conseguido la vida sencilla que ansiaba. Pero esta semana es de máxima tensión para él porque su ciudad natal está siendo bombardeada estos días por el ejército de Bashar al Assad. “Intento hablar cada dos días con mis hermanos pero hace más de cinco días que no sé nada de ellos” narra Samer. El residente valenciano afirma que en momento así “desearía estar Siria” saber que es de su familia, que no quiso seguir los pasos de Samer por miedo a represiones. Por eso cre que iniciativas como la de RAFAR son necesarios para agilizar los trámites de llegada de refugiados. “La expedición que han montado desde Alicante me conmueve, pero sé que van a tener muy complicado cumplir con sus objetivos porque no les conviene a los que mandan” afirma el sirio.

“Vine a España porque conocía a gente que podía ayudarme, de no ser así seguramente me habrían echado de aquí”

Samer, refugiado sirio residente en Valencia desde el 2013

Por su parte, Julia Angulo, Concejala de Participación Ciudadana, mantiene contacto a diario con las organizaciones alicantinas que participan de forma activa en el problema migratorio. “Lo que más pena me da es que no podemos apoyar a las asociaciones que están luchando por arreglar este problema porque el Gobierno nos tiene con las manos atadas”, lamenta la edil. Aunque asegura que se han preparado bien y que “la ciudad de Alicante estará lista para recibir a 150 refugiados, con opción a ampliar el cupo, en cuanto den luz verde”.
Parece que Europa se encuentra ante un problema que teme resolver. La historia se repite cada vez que se produce una guerra en cualquier parte del mundo. Este continente intransigente debería escuchar y apuntar buenos consejos como el del escritor alemán Günter Grass: “Europa no debería tener tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje.”