Acordes eléctricos para un público sin etiquetas

Foto Sadness

Carlos Sadness actuando en la Sala Stereo de Alicante en su gira “La Idea Salvaje”/Jesús Lucerón

“Cruzando el interior de las palmeras” llegó Carlos Sadness a la sala Sótano Indie Club de Elche. Ante un local abarrotado que había conseguido Sold Out en su venta de entradas a una semana del concierto, un público gritaba repetidamente “Hoy es el día, Hoy es el día”. La ciudad estaba preparada para darnos una de las noches más eléctricas del otoño.

Por fin llegaron las 22:30 y la peculiar melena de Sadness apareció en el escenario “a toda velocidad” para hacer saltar a un público que ansiaba cantar todas sus canciones, desde el más mítico Atraes a los relámpagos  hasta una Idea salvaje de lo más fresca y moderna. Entonces era el turno de Carlos y no dudó en utilizar su magia para impresionarnos una vez más.

Este “viaje sideral” despegó con Perseide, uno de los temas más virales y pegadizos de su último álbum, con el que consiguió que la sala se “rompiese en pedazos”. En muy pocos meses La Idea Salvaje se convirtió en uno de los álbumes más vendidos, también consiguió hacerse un hueco en el top de artistas españoles mejor valorados del año 2015 y posicionarse en el top 10 de lo más escuchado en Spotify durante varias semanas.

Durante la interpretación de esta primera canción dos jóvenes completamente ebrios comenzaron a gritar y, tras varios intentos de subir a la barra de la sala, el compositor dijo:” desde aquí invito a todos lo que no quieran disfrutar a abandonar el concierto”. Por lo que la seguridad del local decidió llevarse fuera a estas personas ya que sus chillidos apenas permitían escuchar la actuación.

Este incidente no impidió seguir disfrutando y el concierto continuó con Monteperdido, que hizo a los más fanáticos convertirse en “estrellas ardiendo en la noche”. Después, Sadness dio a conocer la verdad sobre los Días impares, esos que “deben parecerse pero nunca son del todo iguales” y para interpretar esta canción se sentó en una esquina del escenario para hacer a todos más participes del show. Percibimos que había llegado el turno de una de las favoritas cuando pronunció “Esta es una historia que necesitaba otro final”, y Hoy es el día hizo que todos nos dejásemos la voz con él.

En muy pocos meses La Idea Salvaje se convirtió en uno de los álbumes más vendidos y consiguió posicionarse en el top 10 de lo más escuchado en Spotify

El recinto estaba lleno de fans emocionados, de entre todos me acerqué a hablar con una chica que me confesó que con el concierto del sábado era la cuarta vez que veía a Carlos Sadness en directo. Irene Cortés, que ya había ha visto al cantante en festivales y otros acústicos, reiteró que era el concierto más conmovedor al que había asistido de Sadness, y afirmó: “es precioso ver como tu cantante favorito se sienta a tu lado, en la esquinita del escenario, y se muestra tan cercano a nosotros”.

Después, la cálida voz de Carlos transportó al público a otro continente, con No vuelvas a Japón, un dueto esta vez interpretado sin Santi Balmes, y que a todos deslumbró con “su luz en movimiento”. Otra de las ausentes en la noche del sábado fue Zahara, por lo que, una vez empezada la magnífica Au revoir, Sadness pidió que cantásemos bien alto ese tema para no dejar incompleta su voz femenina.

El momento más mágico llegó con los primeros acordes de Bikini, cuando el local se tornó en una afrodisíaca playa, donde todos agarramos nuestra “piña colada” para poder bailar. Aprovechando el caldeado ambiente, el cantante presentó a su querida musa, Miss Honolulu con su “risa irritante pintada por Toulouse Lautrec” mientras todos cantaban a gritos “Pero te voy a matar cuando me acabe de peinar” esa frase tan boba y pegadiza que llevaban esperando toda la actuación.

Atraes a los relámpagos sonaba casi al final de la velada, una de las canciones con las que nació Carlos Sadness como compositor indie, después de su etapa como cantante de hip-hop. El cantautor se inició en el mundo de la música para dedicarse al rap y posteriormente experimentó un gran cambio para dedicarse a la música alternativa. Esta metamorfosis le hizo componer sus dos últimas obras maestras; Ciencias celestes en 2012, y finalmente La idea Salvaje en 2015.

El momento más mágico llegó con los primeros acordes de Bikini, cuando el local se tornó en una afrodisíaca playa

“Algunos se van aplaudiendo, otros dicen que han perdido el tiempo, pero todos al llegar a casa acaban diciendo…” culminó la actuación de la noche con Qué electricidad. Una última canción cargada de sentimientos que apenas se escuchó por los gritos de un público agitado que entonaba su letra sin parar de saltar al ritmo de “Esto es algo que sucede una vez y nunca más”.

Eran las 00:00 y la actuación de Carlos Sadness llegó a su fin apenas hora y media después de su arranque, se despidió de los oyentes, y tras agradecer eternamente su asistencia también confesó estar enamorado de su público. Una vez más, Sadness se mostró tan cercano, encantador, divertido, festivo y místico como siempre ha sido. Podría considerarse a Carlos como uno de los artistas españoles emergentes en el panorama musical indie y con una corta trayectoria, pero lo que sí está claro es que le espera un futuro prometedor del cual no perderemos la pista.

Un pensamiento en “Acordes eléctricos para un público sin etiquetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *