Alicante abre fronteras y corazones

La Ciudad de la Luz se prepara para la llegada de los refugiados de guerra.

Alicante ha sido invadida. En esta etapa de crisis económica, muchos habían perdido ya la esperanza y la fe en los españoles. Las noticias prácticamente solo narraban delincuencia, paro, desahucios, maltratos, pobreza… Pero en los momentos más catastróficos es cuando aflora la bondad humana. La población abre las puertas de sus propias casas a los refugiados de guerra. En efecto, Alicante ha sido invadida por una oleada de buenos sentimientos y cooperación.

A principios de septiembre, tanto España como la Unión Europea en su conjunto, se vieron devastadas por las noticias que vaticinaban un gran movimiento migratorio de refugiados de guerra. Ante esto, la Comisión Europea publicó su propuesta de reparto de refugiados en los diferentes países de la UE, en la que España quedó como el tercer país que más migrantes recibiría. Dentro del país y más allá de las ayudas establecidas por el Gobierno, los ciudadanos han demostrado un gran sentimiento de colaboración y empatía. En Alicante, en particular, quedó establecido a principios del mes anterior que prepararía tanto albergues como edificios de acción social para alojarlos.

Pero dentro de cada hogar alicantino se comenzó a gestar un sentimiento de ayuda que logró en pocos días que la prensa pasara de anunciar: “los colectivos sociales ya tienen registrados más de 60 domicilios que se han ofrecido”, como informaba el 6 de septiembre La Verdad, al titular del día 9 de ese mismo mes del periódico ABC: “unas 150 familias alicantinas se ofrecen para acoger refugiados sirios en sus casas”. En tan poco tiempo, el número de familias dispuestas a abrir las puertas de sus propias casas aumentó de una forma increíble.

“Abrir las puertas de tu casa a un desconocido es un gesto que honra a las personas”, declara la encargada de prensa de la Red Alicantina de Familias de Acogida para Refugiados.

A raíz de este suceso, se formó la Red Alicantina de Familias de Acogida para Refugiados (RAFAR). Se trata de una organización comunitaria que en pocas horas desde su apertura alcanzó numerosos seguidores. Tras realizar un llamamiento en la red y manifestaciones en favor de la acogida, el Ayuntamiento de Alicante, motivado por la gran masa que se movilizó por esta causa, decide prestar toda la colaboración posible a la Red. Sin embargo, esta afirma que su labor no deja de ser la de “llenar el vacío que dejan las instituciones”.

Manifestación en favor de la acogida de refugiados de guerra en la provincia de Alicante.

Manifestación en favor de la acogida de refugiados de guerra en la provincia de Alicante.

En definitiva, se trata de una organización creada exclusivamente por el pueblo alicantino, cuyo objetivo es “presionar al Gobierno para que aumente lo máximo posible el número de refugiados” en la provincia y motivar al resto de ciudadanos a colaborar, no necesariamente abriendo sus hogares, sino también ayudando como voluntarios o realizando donaciones. Cabe destacar el hecho de que muchas familias deciden colaborar aunque su situación no sea la más óptima. La Red afirma que no todos los alicantinos que deciden acoger son familias con una buena situación económica y aún así muchos deciden abrir las puertas de sus casas a los refugiados, aunque no tienen demasiado, lo que tienen lo quieren ofrecer, en este caso, espacio de sobra para compartir con quienes más lo necesitan. Queda demostrado, incluso en momentos de crisis la generosidad de las personas continúa inspirando al país, o como afirma la encargada de prensa de RAFAR: “abrir las puertas de tu casa a un desconocido es un gesto que honra a las personas”.

“Lo último que nos han comentado es que llegarían para últimos de noviembre o principios de diciembre, pero no nos han dicho la fecha exacta todavía” afirma Andrés Bermúdez, trabajador en el albergue “La Florida”.

Pero el hecho de que muchos alicantinos decidan abrir en masa las puertas de sus hogares no sólo inspira al resto de ciudadanos, sino que la misma Generalitat decide aumentar el número de plazas disponibles en los edificios habilitados para los refugiados. Este ha sido el caso del albergue juvenil “La Florida”, situado en la avenida Orihuela, que pasó de tener 97 plazas disponibles a principios de septiembre a 110 a principios de octubre.

 

Sin embargo, también cabe preguntarse, ¿qué ha pasado desde entonces? A comienzos del mes pasado la noticia se pudo calificar como un “boom”. Surgieron organizaciones, los ciudadanos se manifestaron en favor de la llegada de los refugiados, el Gobierno y los Ayuntamientos afirmaron que habilitarían albergues y edificios para su alojamiento, pero una vez terminado septiembre las noticias sobre la llegada a la provincia de los refugiados cesan. Lo último que se conoce es que llegarán a Alicante directamente desde Madrid “a últimos de noviembre o principios de diciembre” según confirmó Andrés Bermúdez, un trabajador del albergue juvenil “La Florida”. Pero la fecha exacta aún no se ha confirmado y la prensa provincial no se ha pronunciado desde entonces.

No cabría, entonces, preguntarse: ¿es que esto ya no es noticia? Pues bien, a pesar de que la prensa haya dejado de pronunciarse al respecto, la mayoría de las organizaciones continúa trabajando aunque sus nombres y sus desvelos no aparezcan en los periódicos. De hecho, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha lanzado recientemente su nueva campaña, titulada #UErfanos, esta vez orientada a dar a conocer el riesgo que viven cada día miles de refugiados al cruzar el Mediterráneo, “la travesía más mortal”, muchos con un trágico desenlace. Según las cifras de la Comisión, en este año más de 2.500 personas han perdido la vida tratando de llegar a Europa sin que las autoridades competentes hagan algo al respecto.

Imagen del nuevo vídeo que protagoniza la campaña de la Comisión de Ayuda al Refugiado sobre los refugiados muertos en aguas mediterráneas.

Imagen del nuevo vídeo que protagoniza la campaña de la Comisión de Ayuda al Refugiado sobre los refugiados muertos en aguas mediterráneas.

Es por esto que la Comisión ha decidido añadir a la campaña #UErfanos un vídeo muy descriptivo sobre los refugiados ahogados en aguas mediterráneas. El vídeo, titulado “¿Quién da menos? La subasta de refugiados de la UE”, narra en un tono satírico la inexistente respuesta de las altas esferas de la Unión ante este problema.

Gracias a la labor de estas organizaciones, los ciudadanos de a pie pueden comprender dónde surge de verdad la ayuda que los refugiados están recibiendo o recibirán. Aunque los periódicos dejen de publicar noticias al respecto o incluso no los mencionen cuando sí lo hagan y no logren el reconocimiento que merecen, en el caso alicantino, por ejemplo, nunca se olvidará que la verdadera ayuda llegó desde abajo.

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