Alicante, la Florida de Europa

En los nueve primeros meses de 2016 se consolida la recuperación económica del sector de la construcción residencial y terciario de la provincia de Alicante

La revolución de la construcción llegó a España de la mano de millones de trabajadores expertos e inexpertos en el sector. Todo el mundo invertía en ello, nadie escatimaba ni un céntimo de su bolsillo porque ansiaban multiplicar sus ingresos. Pero no era oro todo lo que relucía en la construcción. En el año 2009 se produjo lo inimaginable para muchos: El estallido de la burbuja inmobiliaria. Una fuerte crisis invadió el país, llegando a registrar en 2012 la mayor caída del precio de la vivienda de toda la democracia. Ahora, un gran repunte está alzando, una vez más, a la construcción. Donde ni el “Brexit” ni la inseguridad política han conseguido detener la elevación de edificación en España y, más concretamente, en la provincia de Alicante.

Carlos Pérez, coordinador de visados del Colegio de Arquitectos de Alicante afirma que la provincia está teniendo un crecimiento sostenido y progresivamente ascendente, con un incremento medio del 67%, correspondiente a unas 7.000 viviendas, respecto de los primeros ocho meses del año 2015. Por lo tanto, no solo se consolida una estabilización iniciada en el 2014 sino que los proyectos tramitados en 2015 y 2016 son de mayor tamaño e importancia. “Con estas cifras, este sería ya el tercer año consecutivo de progresivo crecimiento, con un incremento del 400% respecto del peor año de la crisis que fue en 2012”, recalca.

Fuente: Departamento de visados del Colegio de Arquitectos de Alicante

Cabe destacar que en los años de mayor crisis económica del sector la importante actividad de la provincia se sustentaba gracias a la rehabilitación de vivienda y a apartamentos nuevos de segunda residencia para extranjeros. La gran mayoría de proyectos visados correspondían a los municipios costeros. Desde la zona norte (Marina Alta y Baja) hasta la zona sur (Torrevieja y Orihuela Costa). Asimismo, y hasta la fecha, la zona costera sigue estando en cabeza tras este repunte teniendo la misma actividad o incluso llegando a tener más que antes. “Todos los días hay un 20% de proyectos que solo son de esa zona. El 20 o 30% de proyectos pertenecen a Orihuela Costa.”, confirma el coordinador. Aunque no solo la zona sur es la protagonista principal de la construcción, puesto que también en la zona norte de la provincia se visan proyectos a diario. Según Carlos otro 20 o 30% de visados pertenecen a Javea y Denia.

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Carlos Pérez en la Sede provisional del CTAA en ULab / Patricia de Paco

A pesar de la evidente actividad constructiva de la zona costera, este último año se verifica la reactivación y, por lo tanto, la estabilización de promociones inmobiliarias en la capital de la provincia, tal y como afirma el coordinador de visados. Es decir, hay un resurgimiento constructivo tanto en el centro urbano como en las nuevas zonas de crecimiento que quedaron interrumpidas por la crisis (PAU1 y PAU5) y, zonas próximas a la Playa de San Juan. “El PAU 5 que eran cuatro urbanizaciones desérticas, ahora si te pasas por allí en seis meses han empezado a crecer grúas como champiñones”, constata.

Por consiguiente, evidenciando la gran fama constructiva de la costa, según Carlos Pérez este último año ésta ya no iría solamente de la mano del territorio costero, sino que también sería del territorio interior.

Carlos Pérez, coordinador de visados del Colegio de Arquitectos de Alicante: “Este sería ya el tercer año consecutivo de progresivo crecimiento, con un incremento del 400% respecto del peor año de la crisis que fue en 2012”

Éxito costero

Se le encargó a la Universidad de Alicante (UA) un estudio socioeconómico para determinar el éxito que estaba teniendo la costa de la Vega Baja (Alicante) con respecto a otros competidores, como puede ser Andalucía.  En un principio se acordó que era la playa, más tarde se demostró que no era la playa sino el clima. Y en un último estudio se llegó a la conclusión de que, a parte del clima, eran muy determinantes las infraestructuras y los servicios que tenía Alicante.

Álvaro García, arquitecto técnico e ingeniero de la edificación de Metroutil, asegura que la estimación de 7.000 viviendas entre Alicante, la Marina y la Vega Baja se debe al gran turismo residencial que sufre toda la zona costera de la Comunidad Valenciana, pero, sobre todo, la Vega Baja. “Se está comprando otra vez, pero en condiciones que no eran las anteriores al expedido de la burbuja inmobiliaria donde fundamentalmente se compraba con financiación”, asegura Álvaro. Aunque no haya un amplio tejido industrial y todos los terrenos que se vean a los alrededores de la costa sean secarrales, éstos se han recalificado y ahora, se venden viviendas para todos aquellos turistas que residen y pasan aquí un número elevado de meses al año.

El arquitecto explica que la zona costera es una de las más privilegiadas, puesto que no ha sufrido una disminución en el consumo de la compra de vivienda ni siquiera en los años de crisis económica del país. “Hemos sobrevivido todos. Porque hay un gran stock de vivienda de segunda mano, que se recicla continuamente.”, recalca. Asimismo, ahora se está empezando a construir a nivel del principio del boom inmobiliario.

Hay una gran diferencia en la zona interior con respecto a la costera. A pesar de que en este último año se está estabilizando sigue habiendo la misma actividad o más en la costa. Puesto que, en la zona interior se construye poca vivienda nueva porque hay un gran stock de vivienda antigua, sin embargo, en la zona costera el stock de la vivienda antigua se recicla continuamente y, además, da para hacer nueva. “Siempre hay un roto para un descosido”, define entre risas el arquitecto.

Por esta razón, el año pasado se construyeron entre 3.000 y 5.000 viviendas entre Orihuela Costa y Torrevieja. “Orihuela Costa durante la crisis era el único municipio que daba licencias de obra nueva. Mientras que en Alicante y Elche no se movía un ladrillo”, apuntala Álvaro. Por esta razón, durante la crisis se sacó suelo “bueno”, es decir suelo que está en primera o segunda línea de playa. Tal y como confirma García gracias a esto, se siguió construyendo un producto que la gente demandaba, en especial el mercado escandinavo, noruego, sueco, finlandés y alemán.

La actividad en la construcción nunca ha cesado del todo en la zona costera, aunque con la crisis disminuyó. Mientras tanto en otras zonas como Alicante hubo un gran parón. Actualmente algunas de las edificaciones paradas vuelven a estar activas, como por ejemplo el PAU1 y el PAU5 tal y como afirma Carlos Pérez. “En estos y en los últimos años seguramente el PAU5 va a ser claramente el que se va a acabar de colmatar. Fue la zona que quedó a medias. Y el PAU1 se tiene que acabar de colmatar. Quedó a medias, en un 60 o 70% de ocupación”, declara. Por lo tanto, la Vega Baja no tuvo que hacer nada para recuperarse en comparación a otros lugares como Alicante. Ya que, funciona y se desarrolla de otra manera.

 “Hemos sobrevivido todos a la crisis, porque hay un gran stock de vivienda de segunda mano, que se recicla continuamente”, recalca Álvaro, arquitecto técnico e ingeniero de la edificación de Metroutil.

Ángel Delfín Suárez, gerente de la inmobiliaria Grupo Nexus asegura que ha notado la notable recuperación en la construcción en lo que a ventas se refiere. En cuanto a alquileres va muchísimo mejor desde el año pasado. “Esto se debe a que muchos europeos vienen a pasar las estancias en invierno ahora, con lo cual ellos alquilan las viviendas hasta Julio. Y no son todos pensionista, hay gente que está activa y que traslada sus trabajos”, garantiza Ángel.

En 2015 la inmobiliaria Grupo Nexus vendió 21.000 viviendas y según el gerente este año se estima que sea una cifra equivalente. Además, asegura que tan solo un 1% de las compras fueron nacionales y el 99% restante fue todo vendido a personal internacional.

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Urbanización a pie de playa en Guardamar del Segura / Cedida por GRUPO NEXUS

Para el gerente la crisis económica del sector seguirá hasta 2023, mientras que los españoles no puedan permitirse una segunda vivienda. “Ahora mismo, aquí la zona donde yo trabajo, Guardamar del Segura, edificación accesible para españoles no hay, las viviendas de 1ª mano que se están haciendo tienen un precio de 360.000€”, sostiene. Asimismo, reafirma que la construcción se sustenta gracias a dinero extranjero. “La nacionalidad que impera, ahora mismo, en la compra de vivienda por toda la zona de Guardamar son polacos y holandeses”, finaliza Delfín.

Víctor Riquelme, jefe de obra de Habitat Creativa, S.L, afirma que actualmente es innegable que el mercado inmobiliario está despertando. “Que nos encontramos en una zona en la que al parecer, el ritmo con el que está despertando es mayor que en cualquier otro punto del país”, certifica.

Asimismo, confirma que se está apostando por las viviendas eficientes. Puesto que, las restricciones técnicas actuales en cuanto eficiencia energética son mayores que en los años de crisis inmobiliaria. “Para competir en el mercado actual se ha de construir viviendas más eficientes cada día”, concluye.

Por lo tanto, se puede decir que ahora el mercado de la construcción no solo ha despertado, económicamente hablando, sino que está en un continuo crecimiento, desde la zona norte de la costa (Denia, Javea) hasta la zona sur (Orihuela Costa, Torrevieja y Guardamar) tal y como afirman Ángel y Víctor.

Uno de los sectores económicos que siempre ha sido base para España, es este, el sector de la construcción. Pero, hace años, debido a millones de personas cualificadas y no cualificadas, al monopolio que se creó con las agencias inmobiliarias de los bancos, y a la gente que ansiaba multiplicar sus intereses… Todo se truncó. Estalló y de qué manera. Ahora, a pesar de las críticas recibidas, España vuelve a crecer y al primer sector donde se apoya es en el de la construcción. Cuatro de las cuatro personas especializadas en este sector, aseguran que este repunte va a ser duradero. Siempre y cuando se mantengan las claves necesarias: el clima, el precio, los servicios y las dotaciones. Pero, sobre todo, y lo más importante: ni estallar ni explotar la construcción. Dejándola así que crezca de una manera continua pero suave.

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