El inicio del contagio yihadista

El virus del radicalismo islámico comienza a expandirse silenciosamente por Mozambique

Son muchos los países africanos que han protagonizado la invasión de grupos radicales como Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), Boko Haram o Daesh (EI), pero se desconoce cómo el yihadismo cruza las fronteras y se esparce. Se instalan en comunidades por años para más tarde masacrar  esta región mientras convencen a la población juvenil de morir en nombre de Alá. Su comportamiento es virulento: entra en el organismo, incuba en estado latente y pasa desapercibido para más tarde acabar con su entorno y crecer. Esta es la enfermedad radical del siglo XXI, se puede diseccionar para encontrar una vacuna que acabe con ella, y Mozambique es el sujeto de prueba.

Los telediarios acostumbran a mostrar un modelo de yihadista radical, rasgos caucásicos, larga barba oscura y uniforme militar.

Boko Haram bien pudo haber acabado con la vida de 2.000 personas en enero de este año, su territorio de acción fue Baga, ciudad fronteriza en Nigeria.

Sin embargo, los grupos terroristas más sanguinarios pertenecen al continente africano, piel oscura y cara afeitada, territorio que representa actualmente la mayor fuente de captación para sus filas. Y la proliferación de estos extremistas proceden de igual manera en los países afectados.

Una ayuda social de los “pacíficos islamistas”

La desestabilidad política, la corrupción y la ausencia de conciencia social son ingredientes que están presentes en una gran parte de África. Estas circunstancias propias de países enfermos crean el caldo de cultivo necesario para el yihadismo. Libia, Mali, Nigeria y Somalia son los patrones de referencia, y todo comienza con una abertura por parte de la población contenta de recibir ayudas sociales en las Mezquitas o Madrazas por parte de personas de su misma religión. Toda ayuda aquí es bien recibida.

Los niños musulmanes conviven con otras religiones. En la foto Sor Antonia con sus alumnos FOTO/ONG Makúa

Los niños musulmanes conviven con otras religiones. En la foto Sor Antonia con sus alumnos FOTO/ONG Makúa

“Los Islámistas extranjeros son muy bien acogidos por los de Mozambique, estos traen dinero para las Mezquitas. “

Sor Antonia es misionera en Mozambique desde 1994

Mozambique es un país que da el perfil perfecto para alimentar a este terrorismo. Actualmente su política hace malabares entre los partidos nacidos durante la Guerra de Independencia — fue colonia portuguesa—, que además de sufrir un Guerra Civil de 15 años (1977-1992) sufre crecimiento económico que no tiene el impacto necesario para reducir la pobreza y aumentar el empleo. La base económica enfocada en la industria de extracción no es la mejor base de crecimiento para un él, pues requiere mano de obra barata y poca intermediación nacional. Sin embargo países como Reino Unido, China, Japón y Estados Unidos están únicamente interesados en invertir en Petróleo, rubíes, grafito y gas. Sólo la mejora en la agricultura y en las PYMES sacarán a flote esta economía sumergida.

Aires de cambio en la sociedad musulmana

Estos problemas no han provocado un enfrentamiento abierto entre religiones o contra culturas extranjeras, residen cristianos y musulmanes sin problemas desde el colonialismo, pero se observa un leve cambio en la sociedad mozambiqueña. “Aquí, los musulmanes son pacíficos y a día de hoy no conozco enfrentamientos entre Religiones. A nosotras nos respetan y andamos libres. Cuando tratamos a un enfermo no le preguntamos de qué religión es, lo ayudamos siempre que podemos”, cuenta Sor Antonia.

Pablo Guardiola ha sido voluntario durante 2015 en Mozambique. FOTO/Ana Blázquez

Pablo Guardiola ha sido voluntario durante 2015 en Mozambique. FOTO/Ana Blázquez

El voluntario Pablo Guardiola es testigo de su argumentación,”están empezando a dar un mensaje más radical. Hasta el punto de decirles claramente que no son buenos musulmanes porque tienen una buena relación con el cristiano, cuando un musulmán no debe de ser así.”

También se ven cambios en las costumbres de Mozambique, el uso del velo y el cierre de los comedores infantiles durante el Ramadán son circunstancias nuevas que se dan desde hace poco tiempo.

“Llevamos dos años cerrando el comedor durante el mes del Ramadán. Los niños no vienen porque estos extremistas se encargan de que no lleguen ya que tienen que hacer el ayuno.”

Sor Antonia es una de las misioneras encargadas en el comedor infantil de la Ilha de Mozambique

El terrorismo que financia al terrorismo

La Primavera Árabe, la Guerra de Siria, así como la muerte de Muhamar Gadafi y Osama Bin Laden provocan el mayor crecimiento en áfrica durante 2011. El 82% de sus ataques se han producido en Iraq, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria, y obviamente todo este despliegue de fuerza necesita de una financiación. Sus fuentes en su mayoría son resultado de los secuestros, el saqueo, la extorsión y el crimen organizado. Dentro de este último los yihadistas lidiarían con el tráfico de armas, drogas, recursos naturales, e incluso tráfico humano. Así dependen menos de sus hermanos Orientales y ganan en libertad de actuación. El lado positivo positivo es la descentralización de su poder que da como resultado una falta de cohesión.

Principales grupos yihadistas en África y sus alianzas con la yihad global FUENTE/IEEE

Principales grupos yihadistas en África y sus alianzas con la yihad global FUENTE/IEEE

Si el crecimiento terrorista se da en 2011, casualmente en 2013 hay un incremento de tráfico de droga en Mozambique. Su buena situación marítima que la aproxima a Somalia, la corrupción del cuerpo policial y la falta de recursos dan como resultado un punto de paso para la cocaína sudamericana. Son nigerianos, mozambiqueños y sudafricanos los contrabandistas que pasan esta droga por la frontera. Del mismo modo países subsaharianos como Malí, Nigeria o Ghana viven desde 2007 un aumento en la entrada y salida de droga desde estos países. Estos datos dejan claro una de las fuentes principales de financiación tanto del Daesh, como de los demás grupos yihadistas africanos.

Una vacuna para este virus

Corrupción, pobreza, revueltas sociales, el bajo desarrollo de sus infraestucturas en todos los niveles posibles, y la — a veces mal ejercida— intervención internacional son los principales síntomas necesarios para la propagación del yihadismo. Tras conocer sus síntomas resulta más sencillo dar con la cura de esta virulenta plaga. Un sistema democrática con solidez en las bases políticas, trabajando en equipo con unas fuerzas de seguridad que puedan defender el sistema judicial pondría en marcha la construcción de un estado de derecho. A esto le seguiría una dosis de control del territorio y de la administración, así como la adopción de políticas económicas enfocadas al desarrollo social e industrial. Por último, una lucha implacable contra la corrupción y los grupos extremistas, dejando la puerta del diálogo abierta a otros grupos políticos.

Esto garantizaría las libertades fundamentales y los derechos humanos de cualquier habitante. La tarea sería ardua, parece un paisaje bucólico, pero las realidades comienzan siendo el sueño de unos pocos.

 

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