Auxilio bajo mínimos

Socorristas de toda la provincia denuncian las condiciones en las que trabajan y la precariedad del oficio

“Voy a ver si hago un curso rápido y este año puedo trabajar como socorrista”. Esta es una de las frases más repetidas entre los jóvenes con ganas de obtener beneficios económicos cuando se acerca el verano. La accesibilidad al oficio hace que, cada vez más, la gente, sobre todo joven, apueste por el socorrismo como una forma de ganar dinero. Sin embargo, estas personas desconocen la dura realidad de este trabajo, marcado por la precariedad y las malas condiciones a la que tiene que hacer frente.

La Comunidad Valenciana y, más concretamente, la provincia de Alicante tienen una gran demanda durante el período estival por sus características geográficas, con playas que son consideradas como las mejores de toda la costa. Esta situación provoca que el litoral alicantino sea una de las zonas más demandadas por los turistas, procedentes tanto del territorio nacional como, por supuesto, de fuera de España. Este incremento de visitas hace que las ciudades con playa deban multiplicarse y garantizar un servicio de socorrismo que pueda afrontar con seguridad el aumento del turismo.

Sin embargo, en las playas de las distintas ciudades de la provincia de Alicante son constantes los problemas a los que se enfrentan los socorristas año tras año y verano tras verano. Efectivos insuficientes, carencia de servicios básicos como electricidad o agua, insuficiencia de embarcaciones o falta de personal en el transporte sanitario de playas son algunos de los inconvenientes contra los que debe luchar un socorrista.

Sin ir más lejos, en Elche un grupo de trece socorristas interpusieron una denuncia a finales del mes de septiembre ante la Oficina Municipal de Atención Ciudadana (OMAC) dirigida a la edil de Turismo del Ayuntamiento, Mireia Mollá, al alcalde de la ciudad, Carlos González, y a la coordinadora del organismo VisitElche. Esta queja formal está firmada por trece socorristas, once que han trabajado hasta este año y dos ex trabajadores que también conocen muy bien la situación. En ella se recogen las condiciones que se han incumplido y que contemplaba el pliego de condiciones firmado con DYA, la empresa encargada por el Ayuntamiento para prestar el servicio de socorrismo en las playas de Elche.

Un grupo de trece socorristas interpusieron una denuncia ante la OMAC dirigida a la edil de Turismo y al alcalde de Elche

El portavoz de los socorristas que han firmado la queja, Lluis Alexandre Agulló, dice que ha tomado la voz cantante para denunciar lo que consideran una “injusticia”: “Nos vimos en la obligación de poner en conocimiento de todo el mundo las condiciones en las que hemos trabajado en los últimos años. Somos trece firmantes, once trabajadores y dos ex trabajadores, pero hay más socorristas que también están con nosotros y no se han sumado por miedo a perder el trabajo”.  Esta afirmación la corrobora otro ex trabajador, Manuel Pascual: “He trabajado como socorrista durante ocho años en las playas de Elche. He convivido con dos empresas distintas (DYA y Sport & Salvament) y es hora de que la gente conozca todo lo que hemos sufrido”.

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Alexandre Agulló, portavoz de los denunciantes

Ambos socorristas afirman que detrás de la denuncia no hay ningún partido político, como algunos han dejado entrever. “La queja nace de los trabajadores. Es cierto que pensamos en decírselo a algunos grupos políticos por si querían unirse, pero no lo hicimos porque queríamos que fuese una queja tan solo nuestra”, dice Pascual. En este sentido, sí reconoce que tras la rueda de prensa en la que dieron a conocer la denuncia, varios partidos de la ciudad de Elche les mostraron todo su apoyo. Ante ello, se muestra “agradecido”.

El principal motivo de queja por parte de los socorristas es la falta de efectivos. Los denunciantes explican que normalmente son treinta los que tienen que cubrir todas las playas de Elche. “Este año han sido 33 socorristas, pero en años anteriores hemos sido incluso menos. La cifra ideal es cercana a los cuarenta, siempre que no hayan bajas y nadie coja días libres”, dice el ex trabajador, Manuel Pascual. Asimismo, Alexandre Agulló destaca que este año la situación se ha agravado todavía más, dado que el contrato especificaba que el servicio debía empezar a prestarse a partir del 15 de junio: “Al comenzar el servicio a mitad del mes de junio, la primera quincena de ese mes la tuvimos que cubrir entre muy pocos socorristas. Tuvimos que trabajar muchas horas, llegando a hacer 70 horas semanales”. Además, el trabajador comenta que no cobraron las horas extra, aunque recuerda que “el pliego sí lo contemplaba”.

“Deberíamos haber sido cerca de 40 socorristas y hemos sido poco más de 30 para cubrir las playas de toda la ciudad”, afirma Agulló

Por otro lado, la falta de embarcaciones o motos de agua es otro de los principales problemas a los que han tenido que enfrentarse los trabajadores. Supuestamente, y según el pliego de condiciones, debe haber cinco entre todas las playas, es decir, una en cada una. Sin embargo, los socorristas que han presentado la denuncia alegan que tan solo ha habido tres, y alguna de ellas estaba, además, en mal estado. Manuel Pascual, el ex trabajador que siempre cubría la playa de El Rebollo, asegura que en los ocho años que él ha estado trabajando en ninguno han tenido embarcación. “Es una situación complicada, porque ante cualquier problema o incidencia estamos inseguros sin embarcación, y este hecho puede desembocar en una desgracia”, asevera.

El Rebollo, precisamente, es una de las playas más olvidadas por la empresa que presta el servicio de socorrismo en playas. Según explica Pascual, han carecido de servicios tan básicos como la electricidad y el agua durante los últimos años. Sin embargo, como dice Agulló, “no es en una playa aislada, ya que en muchas carecen de estos servicios, y en ocasiones, hemos tenido que ser los propios socorristas los que hemos contratado la luz y el agua”.

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Playa de El Rebollo, donde los socorristas han carecido de servicios básicos durante varios años

Todas estas situaciones que los trabajadores denuncian no han pasado desapercibidas por los bañistas y usuarios de las playas. Una vecina que reside en la temporada estival en Arenales, Josefa Del Baño, explica que ella no ha notado estos problemas: “Por motivos laborales, tan solo puedo disfrutar de la playa del Carabassi los fines de semana, y lo cierto es que en esos días no he notado nada”. Sin embargo, la residente en la pedanía de Arenales del Sol sí que hace hincapié en que durante la semana la situación es distinta: “Tengo vecinas que acuden entre semana a la playa y sí que han notado que hay menos vigilancia”. Además, reconoce que eso es un grave problema, ya que, según ella, “la playa del Carabassi es distinta a las demás por el gran oleaje que hay en ella”.

Cabe destacar que no solo en las playas de la ciudad de Elche acucian los problemas con los socorristas. En otras zonas de la provincia de Alicante también han surgido diferentes situaciones controvertidas. En Guardamar, por ejemplo, llegaron con la temporada veraniega ya en marcha. “Es una vergüenza lo que ha sucedido este verano”, declara un vecino, que añade que los únicos que pagan todo esto son los propios bañistas. Sin embargo, en Torrevieja es donde la falta de socorristas provocó una grave crisis política. El día 1 de julio seguían sin servicio en la población de la Vega Baja, y esta tesitura provocó, lógicamente, la indignación vecinal. Además, la situación se agravó incluso más con la muerte de un bañista a principio del mes de julio en la playa de La Mata. Ante tal avalancha, el Ayuntamiento ordenó a la Policía Local izar la bandera roja y prohibir el baño hasta que se produjera la contratación de socorristas que garantizasen la seguridad de los bañistas.

Un trabajo muy precario

Los socorristas reconocen las malas condiciones del oficio, pero se resignan ya a que las cosas puedan cambiar. “Es cierto que es un trabajo muy precario. Es relativamente fácil acceder a este trabajo muchos jóvenes lo hacen”, dice el ex socorrista Manuel Pascual. Asimismo, comenta que con la crisis son cada vez más las personas adultas que hace el curso e intenta trabajar como socorrista.

Alexandre Agulló también reconoce la precariedad del socorrismo: “En muchas ocasiones se aprovechan de la gente joven o que llegan de prácticas. Les hacen trabajar mucho y asienten. Cuando llevas ya varios años tienes otra mentalidad y te rebelas, ya que las condiciones que tenemos son, en muchas ocasiones, denigrantes”.

Además, ambos trabajadores admiten que el trabajo como socorrista está bien para ganar algo de dinero e iniciarse en el mundo laboral, pero saben que no es un oficio al que te puedes dedicar toda la vida. “Ojalá se pudiera vivir algún día de él, pero la realidad es que muy poca gente lo hace, porque el socorrismo está fuertemente marcado por la temporalidad, asegura Pascual, quien añade que esperan que algún día las condiciones mejoren: “Esperemos que se cumpla el pliego y se regule la profesión. Creemos que con eso sería suficiente para mejorar la situación de este oficio”.

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