Carrera por la integración

Las osteocondrodisplasias, también llamadas displasias óseas, son un conjunto de enfermedades de origen congénito que producen una alteración en el tamaño, forma o resistencia de los huesos provocando con frecuencia talla baja o enanismo. Esto lo sufren aproximadamente una de cada cuatro mil personas en el mundo, lo que provoca que sus vidas sean mucho más complicadas que las de muchas otras personas, ya que tienen muchos más obstáculos que superar a lo largo de sus vidas, entre ellos la integración social.

La integración y la participación en la sociedad de estas personas es lo que pretende conseguir la Peña “El Flato” de Elche desde que puso en marcha la carrera solidaria “Subida al Racó de la Morera” hace siete años. La iniciativa consiste en una carrera de dieciséis kilómetros por los llamados “Alpes ilicitanos”, una zona montañosa que consta de más de quince kilómetros de subidas y bajadas por la ladera del río Vinalopó. Este año contó con la participación de 770 corredores, que el pasado 13 de noviembre se congregaron en el centro de la ciudad dispuestos a darlo todo en la carrera por una causa solidaria. Y es que los beneficios de la carrera, desde su primera edición, han sido destinados a la Asociación Valenciana de Displasias Óseas.

La iniciativa consiste en una carrera de dieciséis kilómetros por los llamados “Alpes ilicitanos”, una zona montañosa  por la ladera del río Vinalopó

Dieciséis kilómetros fue lo que atravesaron los participantes en el evento, con salida y meta en el Paseo de la Estación, en pleno centro de la ciudad. El comienzo de la competición tuvo lugar a las diez de la mañana, donde los corredores estuvieron arropados tanto por sus familiares y amigos como por aficionados al deporte o periodistas entre otros, que quisieron formar parte del duro reto.

LLegada a meta de la primera mujer clasificada - C. López

LLegada a meta de la primera mujer clasificada – C. López

En la línea de meta, además de los allegados de los competidores, se encontraban periodistas, o en mi caso, proyectos de periodistas, buscando la instantánea perfecta del primer clasificado al llegar al cruzar la cinta rayada que previamente habían colocado los organizadores. También se dejaron ver en ese momento, y durante la llegada de hasta el último corredor al final de la carrera, algunos niños afectados por problemas de crecimiento animando a los participantes en el tramo final de la carrera.

“Es un punto a favor de la carrera saber que estás colaborando con una asociación que ayuda a las personas con enfermedades”, opina uno de los participantes, Vicente Durá, quien participó en esta séptima edición por tercera vez desde que comenzó la iniciativa. Uno de los participantes destacados de la carrera fue el alcalde de Elche, Carlos González, quien suele dejarse ver por las carreras y maratones de la ciudad y pedanías.

Ente doce y veinte euros se situó el precio de la inscripción en la carrera, una cifra más que razonable teniendo en cuenta que los precios de participación en este tipo de eventos han subido en los últimos años en todo tipo de carreras. “Saber que tan solo con la inscripción estás ayudando es algo que motiva a participar”, esta es una de las razones por las que Vicente, que acabó la carrera logrando el puesto número 57, se animó a participar un año más en la que califica como “dura” subida, ya que necesitó alrededor un mes y medio para prepararla.

Vicente Durá: “Saber que tan solo con la inscripción estás ayudando es algo que motiva a participar”

En el Paseo de la Estación, un poco antes de las once de la mañana, el animador del evento advertía que en los últimos metros los tres primeros corredores se acercaban al final con tiempos muy ajustados. Los espectadores esperábamos impacientes a que el primer clasificado atravesara la línea de meta y se proclamara ganador de la séptima edición de la “Subida al Racó de la Morera”.

La llegada de Francisco Maciá, primer clasificado, estuvo acompañada de aplausos y ovaciones por parte del público. Así, uno a uno, cada corredor que cruzaba la meta con la ilusión de haber logrado su objetivo hacía que los asistentes nos emocionáramos con cada celebración. “El esfuerzo que hacen los corredores es tremendo y es emocionante verlos llegar dándolo todo y además por una buena causa”, asegura Cristina Muñoz, una de las espectadoras que esperaba la llegada de los participantes en la meta.

Las celebraciones de los corredores por haber llegado al final hizo que los espectadores compartiéramos la ilusión con ellos y nos hicieron partícipes del evento. No me puedo ni imaginar la ilusión que sentirán los miembros de Avados Alpe, la asociación sin ánimo de lucro de personas afectadas por enfermedades de crecimiento, por haber recaudado fondos gracias a la carrera un año más y así poder seguir con la gran labor que hacen para integrar a las personas con este tipo de enfermedades en la sociedad.

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