Ciberacoso : La nueva historia interminable

El acoso cibernético afecta en la actualidad a miles de jóvenes españoles de entre 11 a 15 años y es fuente de preocupación de psicólogos, padres y docentes

Todas las historias pueden convertirse en interminables si nadie encuentra valor para darles un fin. Hay muchas razones por las que el protagonista decide poner puntos suspensivos a su historia: El miedo, la desesperación y la vergüenza son tres de los grandes monstruos que alimentan a esta espiral insaciable.

El Ciberbullying, o acoso en la red, es un nuevo tipo de violencia virtual que afecta a 1 de cada 4 menores en nuestro país. Se trata de una forma relativamente moderna de acoso llevada a cabo mediante el uso de medios de comunicación digitales, como el móvil o el ordenador, con el objetivo de hostigar a una persona o grupo de personas en la red mediante la divulgación de información confidencial o falsa de la víctima.

Este tipo de acoso somete al menor a una exposición constante, sin posibilidad de tregua, de su privacidad las 24 horas del día. La criminóloga Nuria Rodríguez, investigadora del centro Crímina especializado en violencia en la red, advierte sobre como el acoso tradicional pasa a un segundo plano ante la magnitud de las nuevas tecnologías: “En el caso del ciberacoso la viralización de contenidos, el acceso rápido y en tiempo real y la perpetuidad con la que permanecen los contenidos en la red, incrementan el sentimiento de angustia del menor y le impiden escapar de ese rol de victimización”, asegura.

Pese a que en todas sus formas el ciberacoso sucede en el ámbito cibernético, se pueden distinguir una serie de clasificaciones entre las que destacan: Grooming, Happy Slapping y Sexting. En el caso del Grooming, el acoso se realiza mediante la difusión de vídeos o imágenes de contenido pornográfico del menor en la red. Este es el único que puede darse tanto en adultos como entre menores.

En el Happy Slapping el acoso se centra en la difusión de videos donde el menor es hostigado o golpeado violentamente por otros menores, ante un amplio grupo de testigos que mantienen un rol pasivo, con el objetivo de viralizar el contenido en la red. En cuanto al Sexting, este se enfoca en la difusión de conversaciones o imágenes de contenido y connotación sexual, que suelen ser llevados a cabo mediante el uso de aplicaciones móviles como Telegram o WhatsApp, disponibles en cualquier dispositivo.

WhatsApp es una de las aplicaciones con uno de los índices más elevados de acoso/ E. González

WhatsApp es una de las aplicaciones móviles con uno de los índices más elevados de acoso/ E. González

Tres posibles roles: Víctima, agresor o testigo

Las víctimas no son las únicas que juegan un rol crucial en la detección y actuación contra el acoso en la red. La psicóloga educativa Cordelia Estevez, especializada en desarrollo y adolescencia, condena la actitud de pasividad en los testigos. “El acoso no solo se mantiene por el miedo y la sensación de impotencia en las víctimas, sino también por el rol de pasividad que los testigos ocupan, si el resto de compañeros que observa una situación de acoso actuase, el problema podría reducirse visiblemente”, asegura la docente.

“Si estás viendo o eres consciente de como alguien es agredido física, verbal o  psicológicamente y no intervienes: Eres parte del problema”, sentencia Estevez

Los agresores también cumplen un papel crucial en la ecuación para la educadora. “No se trata solo de intervenir en la víctima sino también en el agresor. En la mayoría de los casos hay una causa detrás de la conducta violenta del menor y, si se interviene de la forma correcta, puede corregirse con el fin de evitar que continue con su rol de agresor”, declara.

En cuanto a la víctima la solución varía según el estado psicológico y la cantidad de tiempo que haya estado sometido al acoso. Los menores que se han visto expuestos en repetidas ocasiones durante un tiempo indeterminado puede presentar un cuadro clínico complejo: “Cuando sufren algún tipo de acoso las consecuencias pueden abrumarles tanto que lleguen incluso a suicidarse, como ya ha sucedido en diversas ocasiones. La depresión, auto-marginación, ansiedad, problemas alimenticios, déficit de atención… son algunas de las consecuencias del acoso por internet”, aclara la psicóloga.

En casos donde la salud física o mental del menor presenta un cuadro de depresión severa, es importante intervenir a tiempo. Algunas de las opciones como los talleres de apoyo grupal o la terapia psicológica son alternativas eficaces para ayudar a fortalecer la autoestima y confianza del menor acosado sin embargo, para algunos todavía se presenta como un tema tabú. “Mucha gente sigue pensando que necesitar ayuda psicológica es sinónimo de tener algún tipo de trastorno por lo que se le añade una etiqueta negativa, logrando que el menor se sienta avergonzado cuando es algo completamente natural”, concluye Estevez.

Sistema educativo, padres y valores socio-culturales

Un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha posicionado a España como el 4 país a nivel europeo con más víctimas de ciberacoso entre los 11 y 15 años siendo las chicas con un 41,67%, las principales víctimas del acoso en las redes frente al 20,83% de los chicos. Unos índices que señalan a esta nueva forma de acoso como la causa principal de suicidio juvenil superando, por primera vez en años, los índices del acoso tradicional.

La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (Aepae), asegura que el crecimiento de estos datos “no se va a detener” y su rápido incremento es “gravemente alarmante”. La asociación, que cuenta con sedes en casi todas las comunidades autónomas del país, dirige un plan de actuación y prevención del acoso a nivel nacional que puede ser solicitado tanto por padres como por las instituciones educativas.

Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar/foto cedida

Eslogan de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar/foto cedida

“Nos enfocamos en 3 bloques: Postura y comunicación, refuerzo psicológico y defensa personal. El equilibro entre estos tres aspectos, aunque parezcan incompatibles, ha generado resultados muy positivos en lo centros donde se ha llevado a cabo”, aclara Javier Gomis, miembro de la asociación y director del área de defensa personal en su sede de Alicante.

La participación activa de padres y docentes también es crucial para obtener un resultado exitoso en la intervención. “Se realizan charlas con los padres, sobre las pautas de identificación y detección temprana del acoso escolar así como las estrategias para afrontarlo. Del mismo modo entregamos protocolos de actuación a todos los centros educativos que nos lo soliciten, ellos decidirán que alumnos necesitan ser intervenidos así como asistir a nuestros cursos de intervención o talleres terapéuticos”, explica Gomis.

Pese a los efectos positivos que este plan de actuación está teniendo en víctimas, agresores y testigos desde su creación en 2005, aún son muchos los impedimentos que encuentra para su implantación: “Algunos centros educativos o docentes se muestran reacios a pedir ayuda o a admitir que tienen problemas de acoso en sus centros. En el caso del Ciberbullying es peor, muchos no tienen las herramientas para tratar un acoso tan persistente y, si el menor no se siente apoyado, puede terminar por perder el control y sucumbir a la presión psicológica de los miles comentarios que bombardean la red”, añade el director.

Los valores socio-culturales también presentan una dificultad extra para una implantación efectiva del plan de contención. Este método de intervención está inspirado en el  programa Kiva, un sistema de origen finlandés para acabar con el acoso escolar que ha tenido un éxito abrumador y está revolucionando varios países europeos, pero que en España todavía presenta numerosas dificultades.

“España no es Finlandia. A nivel socio-cultural tenemos que organizar nuestras prioridades, nuestra sociedad sigue creyendo que el problema solo es del que lo padece, pero el acoso envuelve a todos”, sentencia Javier

La solución ante la apatía social hacia el acoso podría encontrarse en inculcar de forma efectiva, desde una edad temprana, una serie de valores morales no solo a víctimas potenciales sino a nivel general. La catedrática y miembro del cuerpo de docentes de Educación Secundaria de Elche Isabel Montiel, asegura que la concienciación colectiva, el  respeto y la tolerancia son “factores clave” en la lucha contra el ciberacoso: “No se trata de seguir creando más planes de actuación de los que ya hay, sino de conciencia social, tolerancia y respeto. Es un problema que nos afecta a todos, la responsabilidad recae en padres, docentes, testigos y víctimas”, concluye.

Toda historia está escrita para tener un fin. Incluso si la desesperación convierte el recorrido en un sendero de difícil tránsito para las víctimas que buscan alzar la voz. Ya en la Historia Interminable, su autor Michael Ende aseguraba: “El ser humano sin esperanzas es fácil de controlar y aquél que tenga el control, tendrá el poder para hacer de su mundo la nada, para arrojarlo al vacío”.

El ciberacoso no es ficción, tampoco un universo donde puedas refugiarte de la realidad. El acoso en la red se ha convertido en la pesadilla de la que ninguna de sus víctimas puede escapar, una realidad que no da tregua. Sin embargo, si existiese un nexo de unión entre la novela fantástica de Michael Ende y la vida de una víctima de ciberacoso este se encontraría en el poder de su autor. Solo el protagonista puede poner fin a su relato, aunque en este caso, se trate de la temible historia interminable.

Esther González.

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