Ciclovía a la movilidad sostenible

Para ir al centro de Alicante puedes ir en coche, que tardas menos de 10 minutos. Puedes optar por ir en autobús, que pasa por el centro de Alicante y puedes tardar alrededor de 30 minutos. O puedes arriesgarte a ir en bici por las grandes avenidas de la ciudad y tardar alrededor de 20 minutos. Quizás por esta diferencia de tiempos la gente prefiere coger su automóvil para moverse por la ciudad. Eso es lo que impulsa al tripartito que gobierna la capital de la Costa Blanca a realizar las Ciclovías en los barrios para así impulsar el uso del transporte público y de la bicicleta.

Precisamente este ambiente de cambiar los hábitos de movilidad es lo primero que se respira al llegar a la avenida de Orihuela, donde se celebra este fin de semana la Ciclovía. Como es lógico, esta arteria de la ciudad se ha cerrado al tráfico para el evento y las paradas del autobús lo reflejan en sus paneles electrónicos. Pero es curioso cómo a tan solo unos metros hay un gran autobús de línea parado junto a un puesto de información que intenta fomentar el uso del mismo.

La avenida de Orihuela se llena de ciclistas para fomentar el uso de este transporte público/ Manuel Martín-Albo

La avenida de Orihuela se llena de ciclistas para fomentar el uso de este transporte público/ Manuel Martín-Albo

Justo en este puesto se realiza una labor de información del servicio de autobús urbano. Entre panfletos y piruletas, sortean diferentes regalos de Vectalia (empresa concesionaria de las líneas urbanas e interurbanas de Alicante). Este es el caso de Miguel Aguilera, de 67 años y jubilado, que no duda en usar la línea 3 del autobús urbano siempre que tiene que desplazarse al centro o a cualquier punto de la ciudad porque considera que es la mejor de todas. Además, el alicantino no entiende por qué la gente utiliza el coche para ir a cualquier punto de la ciudad aunque reconoce que sí han habido ciertos recortes de líneas en los barrios menos populares de la ciudad.

El puesto de Vectalia intenta fomentar el uso del transporte público con uno de los últimos modelos de autobús justo al lado/ Manuel Martín-Albo

El puesto de Vectalia intenta fomentar el uso del transporte público con uno de los últimos modelos de autobús justo al lado/ Manuel Martín-Albo

Pero la Ciclovía busca un transporte sostenible y no contaminante. Por ello, la bicicleta es la protagonista en esta mañana dominical. Justo detrás del autobús, se encuentra un puesto de información de una tienda de bicicletas. En él se pueden probar los diferentes modelos así como dos bicicletas eléctricas que, según Natalia Termenón dueña de la empresa, no será la solución a los problemas de movilidad de Alicante, pero si lo es el fomento de la bicicleta en la ciudad. Para ello, la empresaria reivindica una mayor protección del ciclista con carriles bici independientes de las aceras para no toparse con los peatones.

Alicante se quedó sin servicio municipal de alquiler de bicicletas cuando Alabici cesó su servicio en 2014

De hecho, los itinerarios pueden resultar algo justos para los usuarios de las bicicletas además de que los menos afortunados no pueden disfrutar del servicio de alquiler municipal de bicicletas. Alabici cesó su servicio el pasado año por falta de demanda. No pasa lo mismo en otras grandes ciudades de la Comunidad Valenciana. Elche goza todavía de su servicio de alquileres mientras que Valencia incluso ha creado un anillo verde alrededor de la ciudad para que puedan circular las dos ruedas.

Luis Navarro, policía local dentro del parque infantil de tráfico alicantino, se queja de la peligrosidad que supone para un niño ir en bicicleta por la ciudad

Antes de llegar a la meta improvisada que se ha montado en medio de la avenida, hay un pequeño circuito de la Policía Local. Desde el parque infantil de tráfico llegan Luis y Miguel Navarro para acercar a los niños el uso de la bicicleta y de las normas viales. Orgullosos de esta labor, los dos agentes empiezan a recibir a los primeros niños mientras se quejan de la mala planificación del tráfico en detrimento del peatón y de la bicicleta. “De nada sirve fomentar el uso de la bicicleta si después no dejamos a los niños salir a la calle con ellas porque es peligroso”, sentencia Luis.

El lado de la avenida que va dirección al cementerio empieza a tener gran afluencia de los amantes de las dos ruedas. Los Policías y agentes de Protección Civil lideran los pelotones que van a estar toda la mañana dando vueltas dentro del circuito. Entre las familias que pedalean, se encuentra una gran barra en la que sirven almuerzos solidarios. Está gestionada por las hogueras del barrio, las ‘Floridas’: Florida Portazgo, Florida Sur y Florida Plaza la Viña. Todos los fondos recaudados irán a parar a Cristina, una vecina que tiene una minusvalía y necesita una serie de herramientas para facilitarle la vida.

Uno puede pensar al llegar allí que el Ayuntamiento ha dado la oportunidad a las hogueras y barracas de hacer este evento solidario dentro de la Ciclovía. Nada más lejos de la realidad. Como bien dice la presidenta de la comisión Florida Sur Rafaela Alcaide, el almuerzo solidario se realiza desde hace ya algunos años sin ayuda de nadie. Este año les han dado permiso para estar dentro del evento de movilidad. La comisionada no se aventura a pronosticar si eso les ayudará o no. Lo que sí recuerda es que en ediciones anteriores han alcanzado el objetivo marcado.

Entre patatas a la brava y alguna que otra cerveza sin alcohol, llega la batucada Ciudad Colores a poner el ritmo al evento. La gente se asoma con sus smartphones a grabar el momento en el que los tambores retumban en el centro de la avenida de Orihuela. Los peatones se amontonan a su alrededor mientras van desfilando por todo el circuito. Algo que molesta a los ciclistas que intentan completar los últimos metros del circuito.

Pronto llega la hora de recoger. Mientras algún último Contador quiere coronar la meta llana de la Florida, los puestos empiezan a desaparecer. La siguiente parada de la Ciclovía será la Rambla. El tráfico se restablece en la avenida. El sitio para las bicis pronto desaparece. Circular con ellas por las grandes arterias del tráfico de Alicante se vuelve a hacer misión casi imposible. Los coches toman la calle.

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