CIVILIZACIONES QUE PERDURAN EN EL TIEMPO

Los arqueólogos de L’Alcúdia vuelven a investigar terrenos ya excavados y dejan enterrados los restos de épocas anteriores a la romana

Miles de años de guerras, cambios de civilización, sociedades y culturas se encuentran bajo la gran extensión que conforma el yacimiento arqueológico de L’Alcudia. Apenas unas pocas ruinas muy bien conservadas se encuentran a la vista dentro de las 11 hectáreas del terreno, pues tan solo se ha excavado el 10%. El yacimiento donde se encontró la famosa Dama de Elche tiene aún mucha historia para sacar a la luz. Sin embargo, el centro arqueológico ha comenzado a investigar sobre superficies ya excavadas, en lugar de estudiar nuevas áreas.

Las construcciones romanas siempre se encuentran sobre otras más antiguas. El nuevo propósito de los arqueólogos de L’Alcúdia trata de investigar sobre un terreno ya estudiado en los años 50, que corresponde a una casa romana unifamiliar. Para ello han realizado algunos sondeos que muestran cómo se volvió a cubrir el nivel ibérico para que, de una forma didáctica, se entienda que hay un salón de una casa romana. Con este tipo de estudios se verifica la documentación que se tenía del siglo pasado.

Todo lo que se queda bajo tierra se conserva mejor que estando a la vista

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Cimientos de una domus romana/ Nuria M.

Cuando se hace una excavación arqueológica se van “destrozando” las capas explica Paco Fernández, profesor de historia del IES Cencibel, por lo que hay que tomar la decisión de qué estrato (edificaciones de una época específica) es más relevante dejar a la vista. El valor en la arqueología es muy subjetivo ya que cada investigador piensa que lo suyo es más importante. El subdirector y arqueólogo de L’Alcúdia, Alejandro Ramos, afirma que “hay gente que está más interesada en el mundo visigodo del final del yacimiento, otra en la cultura prehistórica del principio, la ibérica, la romana…”. Por tanto, para evitar este tipo de favoritismos, en arqueología se sigue una especie de norma que dicta que todo lo que se queda enterrado se conserva mejor que lo que se queda fuera. La arquitectura romana es mucho más potente que la ibérica, con lo cual tiene un punto a favor a la hora de dejarla a la vista. La intención de los arqueólogos de L’Alcúdia es dejar tapado lo ibérico para que pueda preservarse y esperar que en un futuro tengan más dinero o mejores técnicas para poder “hacer montajes arquitectónicos donde se puedan poner los diferentes estratos que se  encuentran en el terreno”, como afirma el arqueólogo Alejandro Ramos. También existe la posibilidad de hacer réplicas. Esto supone otro sistema muy interesante para los investigadores, sin embargo, tanto Paco Fernández como Alejandro Ramos coinciden en que “lo normal es mantener protegido lo más débil y lo más potente arquitectónicamente dejarlo a la vista”. En el yacimiento de L’Alcúdia se puede observar que se ha seguido esta “norma”, pues únicamente en la parte noroeste del yacimiento se puede ver una construcción ibérica y todas las demás que se divisan pertenecen a la época romana.

Las 11 hectáreas del yacimiento arqueológico de L’Alcúdia están densamente edificadas a nivel subterráneo

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Casa ibérica, única construcción ibérica a la vista/ Nuria M.

A pesar de que tan solo se ha excavado el 10% del terreno de este yacimiento, se sabe que las 11 hectáreas están muy densamente edificadas con, al menos, cinco estratos pertenecientes a épocas distintas. Por lo que, a diferencia de otros lugares de investigación arqueológica, aquí se tiene la certeza de que donde se excave van a  encontrar algo. Además, el subdirector de L’Alcúdia declara que “aquí a nivel de piezas hay una riqueza enorme porque ya tenemos el almacén, el Museo y el centro de interpretación llenos prácticamente sin haber empezado”. El Museo de L’Alcúdia contiene una gran cantidad de esculturas ibéricas aunque la mayor parte de lo que se ha excavado sea de origen romano, lo que significa que todo lo ibérico aún está debajo. Los arqueólogos están seguros de que todo el terreno y parte de las cercanías son una necrópolis y que en los niveles ibéricos aparecerán muchas damas con las cenizas de los difuntos dentro, como ha asegurado Alejandro Ramos; pues la Dama de Elche es una urna para meter las cenizas de un difunto y la elaboración de este tipo de bustos y estatuas fue una moda durante mucho tiempo en los siglos V-IV a.C. De hecho, en el Museo de L’Alcúdia hay una estatua entronizada tipo la Dama de Baza, un pie de otra entronizada, lo cual indica que había otra entera y según el arqueólogo Ramos se sabe que otra apareció y se vendió en el siglo XVII. “Y todo eso sin hacer excavaciones, solo a partir de indicios” añade.

Aunque en la superficie solo se puedan observar edificaciones de índole romana e ibérica, los datos que se tienen hasta ahora constatan que hay restos de ciudades del año 5.000 a.C., que se corresponde con el Neolítico. “Esto no quiere decir que no haya más anterior, pero eso lo tenemos ya constatado porque en estructuras subterráneas de época romana, en galerías que hicieron ellos para diferentes estructuras, han roto esos estratos y se ve en las paredes y en la superficie que aparecen restos”, revela el arqueólogo Ramos. En el año 1987 en una excavación aparecieron importantes restos neolíticos que se notificaron en el congreso y están constatados y los vasos que se encontraron están expuestos en el museo.

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Termas orientales, época romana/ Nuria M.

L’Alcúdia está excavada de una forma muy peculiar. En vez de abrir una investigación en una zona concreta y de ahí seguir excavando alrededor se van haciendo una especie de “parches”. La razón de esto es que cuando se empezó a excavar en los años 30, desde el Ministerio se exigió que se investigaran las cuatro esquinas y el centro del terreno para comprobar que toda la finca era un yacimiento arqueológico y, así, poder convertirlo en bien de interés cultural. Con lo cual saldrían a la luz las casas ibéricas, las romanas, el lugar de descubrimiento de la Dama de Elche, una basílica paleocristiana y algunas cosas puntuales en el interior.

El Museo privado de L’Alcúdia

Cuando se hace una excavación, se pide un permiso de excavaciones y en el permiso dicen dónde se tienen que exponer los objetos encontrados. Normalmente es en el museo público más cercano a la excavación. En 1948 Alejandro Ramos Folqués decide crear un museo privado dentro de L’Alcúdia, con lo cual dejan de llegar piezas arqueológicas al Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE), que era donde se había llevado todo lo que se encontraba hasta entonces. Sin embargo, todos los fragmentos, objetos, etc., que estaban en el MAHE se quedaron allí, puesto que eran de dominio público como explica Ana Álvarez, documentalista del MAHE. Muchas de las piezas que se hallan en este museo pertenecen a la colección de Pedro Ibarra (que su mujer donó al Ayuntamiento de Elche tras su muerte y al terminar la Guerra Civil). A partir de que se fundara el museo privado, las piezas de L’Alcúdia se exponen allí.

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