Hambre en el primer mundo

La Residencia de Ancianos Virgen de las Nieves de Aspe se está encargando del servicio de comidas para menores en situación de necesidad especial 

Comienza la crisis. Cientos de familias en Aspe pierden su empleo, entre ellas, la familia de Marina. En 2014 la panadería de los padres de Marina quebró, consiguiendo que con el tiempo todos sus ahorros se agotasen. Actualmente, continúan en paro y necesitan ayuda para llegar a fin de mes, por esto han optado por recurrir a ayudas, como el servicio de comidas para menores con necesidades especiales que ha aprobado el Ayuntamiento de Aspe. Marina espera que sus padres “puedan encontrar trabajo y así poco a poco recuperarse y poder dejar de acudir a estos lugares para así volver a la vida que teníamos antes de esta crisis”.

La situación de precariedad por la que está pasando la mayor parte del país, también ha llegado a los pequeños pueblos como Aspe. De los 20.200 habitantes, 2.800 se encuentran en paro. Por esto, la Concejalía de Servicios Sociales de Aspe ha aprobado la licitación del servicio de comidas a menores en situaciones de necesidad especial.

“Una licitación es una especie de oferta laboral en la se exponen una serie de normas específicas que se deben cumplir, y cualquier empresa puede concurrir a presentar su oferta”, explica la concejala de Servicios Sociales Isabel Pastor.

El Ayuntamiento ha destinado 40.260 euros para este servicio con el cual se está alimentando a 42 menores de entre 1 y 16 años durante todo el año. La encargada de realizar estas comidas es la residencia de mayores Virgen de las Nieves.

Residencia de mayores, Nuestra Señora Virgen de las Nieves/ L.Pascual

La Residencia de mayores donde se realizan las comdias para los menores/ L.Pascual

La actual concejala de Servicios Sociales, Isabel Pastor afirma que decidieron realizar esta iniciativa cuando “detectamos que había niños que por distintas razones se encontraban en una situación de dificultad para conseguir lo que es la alimentación básica y que se quedaban fuera de las becas de comedor”. Al concurso por el contrato de restauración para comida de menores se presentaron tres empresas, dos de restauración y la residencia de mayores Virgen de las Nieves. Esta última fue la elegida, ya que el Ayuntamiento vio la oportunidad de poder ayudar a una empresa que hace poco había estado a punto de entrar en quiebra, como es la residencia, y al mismo tiempo ayudar a las familias en situaciones económicas delicadas.

“Ahora tenemos la responsabilidad de realizar ese servicio adecuadamente”, asegura el actual presidente del Consejo de la residencia, Agustín Botella.

El diversificar los ingresos de la residencia llevó a esta asociación sin ánimo de lucro a presentarse al concurso. Con una cocina con capacidad de fabricar menús para casi el triple de los usuarios que la albergan (60), el Consejo de la residencia, decidió que era el momento de dar de comer a un colectivo diferente del que normalmente atienden.

La mayor dificultad que ha encontrado la residencia durante la licitación ha sido la homologación de los alimentos o lo que es lo mismo, encontrar unos buenos proveedores. Al comienzo, necesitaban que los comercios a los que iban a encargar alimentos les fiasen hasta final de mes que es cuando la Consejería les ingresa el dinero, pero muy pocos comercios se fiaban. Además a esto se le sumaba que sanidad les pedía todo el proceso por el que pasaban los alimentos. Actualmente esto ya está solucionado y hasta pueden elegir entre los proveedores.

Este año la licitación  pretende ayudar como máximo a alrededor de 40 usuarios, habrá meses en los que no estén completos porque no habrá suficiente demanda y otros en los que habrá excesos, el presidente del Consejo de la residencia de mayores afirma que  “hay muchas más personas que lo necesitan por situación económica por la que está pasando nuestro país, estando en un lugar como la residencia lo vemos claramente”.

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Cada vez son más los niños que acuden a los comedores sociales/ L.Pascual

Si miramos las cifras de niños a las que llega esta ayuda, no son excesivamente elevadas, lo cual quiere decir que la situación no es muy complicada, pero esto no es del todo cierto, porque lo que ocurre es que la necesidad se cubre durante mucho tiempo y las cifras descienden. “No es una situación demasiado crítica, pero lo primero que se intenta es proteger a los menores y que sean lo más ajenos posible a las situaciones de dificultad que puedan estar pasando en casa”, asegura la concejala Isabel Pastor.

Miedo a la ayuda

Encontrarse en este tipo de situación es difícil, sobre todo cuando sabes lo que es no tener que pasar hambre, poder trabajar y llevarle todo lo necesario a tu familia. Pero si a esto le sumas tener hijos, la necesidad se multiplica por mil. Los niños perciben, y a veces sufren, el incremento de estrés de los adultos y muchos pueden llegar a sentirse culpables de la situación creada.

El hecho de saber que has llegado hasta ese problema sin tener culpa alguna dificulta que la persona no sea consciente de hasta qué punto llega su situación y hace que tarden demasiado en pedir ayuda.

“Se siente avergonzados de tener que solicitar ayuda cuando no hay nada por lo que hacerlo”, asegura Isabel Pastor, concejala de Servicios Sociales.

Otras ayudas del Ayuntamiento

Durante el verano las ayudas continúan; para que los niños no acusen la necesidad durante el periodo estival, el Ayuntamiento realiza unos programas, a los que denominan escuelas de verano, en las cuales los niños que se encuentran en situaciones complicadas, realizan una especie de talleres por las mañanas y tras estas actividades reciben esa comida diaria de alimentación básica. Esto ayuda a los padres a cubrir una comida más y además, a tener a sus hijos entretenidos para que no noten la situación tan dificultosa por la que están pasando.

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