Cuando el pueblo hace de reyes magos

Meclowncho

Los payasos y payasas de Meclowncho divierten al público / J.TOVAR

Es el IV Concierto Solidario de Navidad, que se celebra en el Gran Teatro de Elche de la mano de la Banda de CC y TT de la Fervorosa Hermandad de Nazarenos de la Flagelación y Gloria de Elche, con la colaboración de la Asociación de payasos y payasas Meclowncho. Para entrar es necesario un juguete, y no vale visitar el trastero para ver qué objeto inanimado lleno de polvo puedo reciclar, sino que tengo que salir a comprar uno nuevo. Al principio parece un ejercicio tedioso, pero poco a poco me intereso más por el tema. Hacía tiempo que no salía a comprar un juguete para mí, y sí, digo para mí porque es para un niño o niña que no conozco, y me gusta plasmar en esa figura a mi yo del pasado. De pronto, un pequeño cosquilleo retumba por mi interior, ecos lejanos de un niño que recibía con una felicidad infinita cualquier regalo, recubierto o no de papel. Al final compro una moto, pequeña y verde, seguramente muy veloz y en una caja digna del más espectacular de los escaparates. Me gustan estos juguetes, reducidos al tamaño de un bolsillo, listos para acompañarte a todos lados.

No quedan casi sitios libres y hay gente sentada en el suelo, pero no con un gesto de disgusto sino con aprobación, como niños que se sientan debajo de un árbol a pensar sobre sus regalos de navidad

Llego a la glorieta de Elche, donde los más pequeños de la casa, y sus acompañantes adultos, regalo en mano (algunos más grandes que otros), se introducen en el Gran Teatro tras observar con curiosidad el belén que conquista las miradas de todos los que pasean por el lugar. Me adentro yo también, ahora toca entregar mi regalo. Los tres reyes magos esperan sentados para introducir los juguetes en grandes cajas rojas decoradas con todo tipo de símbolos navideños. Elijo darle el mío a Baltasar, mi rey mago favorito. Acto seguido me entrega una carta para ellos mismos, dicho gesto me recuerda que su trabajo no ha terminado y que hasta enero aún tendrán mucho que hacer.

Me acerco al pasillo que lleva hacia la entrada de la zona de butacas inferior y dos payasos aparecen de la nada. Vienen saltando y correteando, como en un baile indescifrable, parando en seco para abrirme la puerta hacia las butacas. Les doy las gracias y avanzo. El teatro está lleno, no solamente de gente sino de energía. Niños y niñas corren por todos los lados, sus gritos y risas ambientan la sala. No quedan casi sitios libres y hay gente sentada en el suelo, pero no con un gesto de disgusto sino con aprobación, como niños que se sientan debajo de un árbol a pensar sobre sus regalos de navidad.

Subo arriba, pensando en que allí puede que encuentre un hueco para sentarme. No es así del todo, pero recibo con gratitud a unas pequeñas escaleras que me sirven como asiento. Entonces, al cabo de unos minutos, se apagan las luces y comienza a sonar la música. Aproximadamente 70 músicos de la banda, dirigida por el director musical D. Joaquin Yelo Fernández, tocan “Noche de Paz”, himno navideño que instantáneamente inunda la sala y que ante mi sorpresa se funde con naturalidad con el inevitable ruido de los niños y niñas. Después llegan los payasos y payasas, listos para provocar carcajadas, tanto de los más pequeños como de los más grandes. Así es, hasta que su actuación acaba y la banda de músicos les releva, esquema que se repetirá durante la siguiente hora aproximada de espectáculo.

Esta vez suena un popurrí de melodías provenientes de películas clásicas de Disney, desde “La Sirenita” hasta “El Rey León”, aunque luego vendrán otras canciones como “Hola Don Pepito”, “Mi Gran Noche” (la favorita de los más mayores, cosecha tanto éxito que se repite al final del evento), otro popurrí pero esta vez de Abba y finalmente “Aromas Ilicitanos”. Entre canción y canción hacen su aparición estelar los payasos, cada vez con ideas más locas y divertidas, contando también con los más pequeños del público y animándolos a formar parte del espectáculo. Finalmente, las luces se encienden de manera definitiva y tras una despedida que nos recuerda el propósito solidario del evento, la gente empieza a dirigirse hacia las salidas.

Alberto Martorell, trompetista de la banda, asegura que se han recogido 1112 juguetes y que después de clasificarse se repartirán durante la cabalgata de Reyes de la Parroquia de la Sagrada Familia junto a la asociación SAFAMI. Además, para los que no han podido acudir al evento en el Gran Teatro, se repetirá la misma actuación el sábado 19 en el poblado de Papa Noel montado en el centro de congresos de Elche a las 19:00. Por su parte Manuela Pérez, Capataz del paso de la Victoria de la Hermandad, añade que el día 5 de enero habrá unos camiones que repartirán los regalos a los niños necesitados según sexo, edad… esto se sabrá a raíz de un formulario que los niños tendrán que rellenar antes de recibir el juguete.

Parece que, otro año más, este evento ha conseguido llevar sonrisas no solamente a los que disfrutamos del concierto sino a los niños que recibirán su juguete. Todo por la ilusión de todos.

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