Desarrollo biológico contra la jornada continua

Los experimentos tienen la finalidad de analizar efectos y de verificar hipótesis o principios. Se hacen con muestras y si sus resultados son positivos se extenderán según al campo al que hagan referencia. La educación en España es un tema candente que siempre está cuestionado por expertos, los propios docentes y por la sociedad. Las leyes se implantan sin experimentar en colegios o aulas concretas, y eso ha ocurrido de nuevo con la jornada continua. Las familias han votado sin saber si los resultados de este experimento eran beneficiosos o no, porque no hay ejemplos en centros públicos que así lo demuestren.grafico-coles

Los niños y niñas de tres a seis años han visto como de repente su jornada se extendía desde las 12:30 hasta las 14:00. A priori, parece que el cambio no debería perjudicar demasiado porque no es exagerado. Pero a esas edades trabajan mucho más hábitos, rutinas y destrezas, comenta Charo García, maestra de educación infantil del CEIP Hispanidad de Santa Pola. La primera contradicción aparece, ya que los pequeños necesitan que una rutina cumpla la ley de la costumbre, y ahora deberán generar una rutina nueva. La misma maestra confirma que la primera semana se les hizo larga a partir del primer patio hasta la hora de salir, y además reclamaban ver a la familia. Los tiempos y los ritmos son fundamentales a estas edades, en las que el descanso, la comida y la actividad física son necesarias cada muy poco tiempo, en el caso de la comida cada tres horas. Aun así, Charo García asegura que tanto las familias como los niños ya lo han aceptado, incluso ella misma se encuentra mejor.

Conciliación familiar

Este tipo de jornada ha sido reclamado durante años y este es el primero que dejan probar, recalca Casilda Tortosa, directora del CEIP Hispanidad. El trabajo del equipo de profesores para adaptar la nueva modalidad, quizás no es perceptible hasta que te detienes a admirar la hoja que fue entregada a cada padre y madre con las horas disponibles de salida y de actividades extraescolares. 14:00, 15:30 y 17:00 son las tres horas en las que se verán niños y niñas contentos saliendo a agarrar de la mano a sus familiares. Esto se debe a que algunos comerán en casa pero luego pueden volver, otros pueden quedarse hasta después de comer y algunos hasta las cinco, como siempre habían hecho. Siesta después de la comida, actividades lúdicas y deportes completan las actividades extraescolares gratuitas que comparten Hispanidad y el CEIP Ramón Cuesta.

La aprobación de esta jornada muestra que la educación va “de conciliación familiar”, recalca la directora. Todos los extras que incluye la jornada continua se deben a que hay padres y madres que trabajan hasta esa hora o incluso más tarde, y entonces ya deben recurrir a abuelos o personas de pago. O por otro lado, Jésica Martínez Herrera, madre perteneciente al AMPA del CEIP Virgen de Loreto de Santa Pola, asegura que esta jornada no sirve de nada si hay personas que se aprovechan de las actividades gratuitas que hay hasta las cinco, simplemente para que los niños estén entretenidos más tiempo fuera de casa. Herrera presenta a la sociedad española como una población que no está preparada para afrontar este cambio, dada su poca preocupación por pasar más tiempo con los hijos. Charo García, comenta que da hojas con sugerencias e ideas para que los padres disfruten del tiempo que pasan con sus hijos y sepan que hacer, porque a veces necesitan ayuda. Y añade: “En infantil el padre está preocupado, generalmente más la madre y además, evalúan nuestro trabajo y nos piden más”.

En el lado de los expertos, se pueden encontrar diversidad de opiniones y así han sido recogidas en infinidad de publicaciones en periódicos. La mayoría de ellas son reacias a este cambio dado que no se ha aplicado bien a los ritmos biológicos de los más pequeños, y entre todos ellos se encuentra Ana Cortés Cortés, licenciada en pedagogía y actual profesora del módulo de didáctica de la educación infantil, que empieza por subrayar que el desacierto de esta jornada se ve principalmente por haber olvidado los ritmos de los niños y las familias que terminan su jornada laboral a las siete de la tarde.

Mencionar esta jornada implica directamente hablar del sistema educativo aplicado a los niños de tres a seis años, basado en fichas de caligrafía, lectura y actividades de psicomotricidad para que el niño permanezca despierto durante toda la jornada lectiva.

Vigotsky, Piaget y Rousseau son considerados los padres de la pedagogía y de la filosofía de cómo se debe entender el ritmo de aprendizaje de las mentes plásticas de los más pequeños. El legado genético con el que llega el niño, la división de etapas según el desarrollo cognoscitivo que resulta de la maduración biológica y la experiencia ambiental y la interacción con la naturaleza pueden ser el resumen resumido de teorías que hoy en día se siguen aplicando en los colegios. Sin embargo, Cortés cree que para que puedan ser bien aplicadas hay que dejar de ver la forma y fijarse en la esencia, así como ser conscientes de que los tiempos han cambiado desde que estos crearan sus teorías.

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A las 15:30 ya no hay filas de alumnos/Rafael Ruiz

Pero también existen nuevas teorías como el Proyecto Roma, de Miguel López Melero, catedrático de la Universidad de Málaga. Su proyecto está basado en teorías de Luria, Habermas, Maturana y del mismo Vigotsky. Además, está basado en doce años de investigación del síndrome de Down, de Didáctica, la Educación y la Sociedad. Para así, tratar al alumno como el centro teórico, donde se parte de las necesidades, de las capacidades y de los estadios de evolución, para demostrar que los niños aprenden a su ritmo natural.

La existencia de teorías como esta, creadas por españoles, o el referente que supone el sistema educativo de Finlandia, muestran que en España hay una incompetencia considerable por parte de los políticos y que no se destina el dinero suficiente. Cortés cree que sus creaciones para con el sistema se basan en sus formas de vida y que además ayudan a implantar sus ideologías.

Salvemos las cenas

El anuncio de ikea no sirve solo para divertir a los televidentes, sino que transmite a la sociedad el hecho de que el sistema educativo está basado en aprender cosas de memoria y reforzado por los deberes, inexistentes en educación infantil o así lo afirma Tortosa, que van aumentando en consonancia a la edad del alumno. “Mecanizado y repetitivo” son las palabras que usa Cortés para definir el sistema, y recuerda que los niños también aprenden socializándose, yendo al parque o estando con la familia. Charo García se muestra contraria a poner deberes pero dependiendo de la edad con la que trabaje manda unas cosas u otras para casa. Los niños de infantil de tres años se suelen llevar una ficha a casa con un poema para que lo lean los padres; los de cuatro años practican en casa la caligrafía, también con fichas; Mientras que los de cinco años potencian la lectura en casa con dibujos sobre el cuento que han escogido. “No es cortar el colegio los viernes y volver lunes, hay que ponerse un ratito”, recalca la misma.

El futuro de los más pequeños es el de cualquier otra persona, pasar por el instituto, un centro que ya instaura la jornada continua desde hace mucho tiempo, seguidamente y si así lo deciden, se toparán con la universidad, con módulos superiores o con otros órganos educativos que tienen la misma jornada. Según Martínez Herrera, el hecho de que se instaure tan pronto esta modalidad supone una ayuda para que luego cuando vayan ascendiendo en la escalera educativa no se asusten de lo que supone estudiar de esta forma.

La evaluación de este sistema y de los alumnos se realiza cada tres meses, comenta Tortosa. De esta forma se puede comprobar si la jornada continua está teniendo los mismos resultados que la partida, mejores o peores. Según Cortés las consecuencias de esta modalidad en un futuro no muy lejano, “pueden llegar a ser el aumento de deberes y de más actividades extraescolares, el convertir a los centros educativos que amplían su apertura hasta las 5 de la tarde como meras “guarderías” que rellenan las horas con actividades sin sentidos y el pedir que, en muchos casos, los abuelos aumenten las horas del cuidado de sus nietos, pudiendo llegar a padecer, el síndrome del abuelo quemado”. Y añade: “En los más pequeños sobre todo, un aumento de estrés y cansancio al estar más horas seguidas en el aula sin tener ningún descanso de desconexión por el medio”.

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