“Desconociamos como se podía comportar la nueva superficie del pantano de Almansa ante una inundación”

Javier Barrachina, arquitecto y responsable del marco legal del proyecto ‘Agua Viva’/ Audio entrevista

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Javier Barrachina, en su estudio de arquitectura / JAVIER LÓPEZ

Detrás de cada gran obra urbanística realizada por el hombre hay muchas personas implicadas en su elaboración. Sin embargo, siempre existe una cabeza pensante, alguien que se asegura de que hasta el mínimo detalle roce la perfección: el arquitecto. A ello se ha dedicado durante décadas Javier Barrachina (Almansa, 1957), quien ahora se encarga de dirigir uno de los proyectos más ilusionantes de la historia del Almansa, el proyecto ‘Agua Viva’ del pantano. Pero este verano no todo salió según lo previsto. El embalse se desbordó el 8 de agosto y el proyecto estuvo en serio riesgo. Reconoce que existían algunos problemas como desconocer el comportamiento de la nueva superficie del pantano ante una inundación, aunque también destaca que las infraestructuras de ‘Agua Viva’ sufrieron daños irrelevantes comparados con los que tuvieron algunas infraestructuras estatales.

Pregunta: ¿El pantano de Almansa es un lugar adecuado para llevar a cabo el proyecto ‘Agua Viva’?

Respuesta: Sí, sin lugar a dudas. El tamaño de este pantano, que comparado con otros es relativamente pequeño ya que solo alberga un hectómetro cúbico por los 200 que suelen llevar el resto, lo convierte en un lugar perfecto para desarrollar el proyecto. Este nace de primeras con una vocación económica aunque siempre vinculado a la protección del medio ambiente, por lo que se podría decir que en ningún momento hemos sido especuladores con la obra. También hay que tener en cuenta que el pantano es un lugar propiciado por el hombre.

P: La zona donde se encuentra situada el área deportiva, ¿Es la correcta?

R: Sí. Nosotros, tras consultar con Medio Ambiente, determinamos que ese era el lugar idóneo para realizar la obra del Centro de Actividades Acuáticas. Cuando se realiza el último dragado durante la limpieza del pantano se dio lugar al nacimiento de una playa natural que hacía que aquella zona fuese la correcta.

P: El nivel de coronación establecido era de 21 metros, sin embargo el pantano desbordó casi dos metros por encima de él y como consecuencia de ello se inundó el almacén de las prácticas acuáticas, ¿Era algo previsible y evitable?

R: Previsible no, porque se trataba de un fenómeno natural como lo es una inundación y por tanto no puedes determinar exactamente cual va a ser la magnitud. Evitable sí, dado que con el simple hecho de haber construido el almacén un poco más alto habríamos evitado que este se inundase. El problema de esto radica en que nosotros construimos estas edificaciones teniendo en cuenta los datos históricos anteriores al último dragado del pantano, por tanto no sabíamos cómo se podría comportar el embalse con su nueva superficie. Desconocíamos la cota máxima que podría alcanzar el agua.

P: Por tanto, ¿Cree que deberían haber esperado a conocer como se podía comportar el pantano ante una situación como esta?

R: Creo que no. Si por ejemplo se hubiese tratado de una edificación de mayor relevancia como una carretera que conecta dos ciudades, o fuese una zona habitual de paso de escolares, creo que sí que habríamos tenido que esperar y observar su comportamiento. Pero al fin y al cabo esto es un ‘juguete’ y el riesgo para la población era mínimo.

P: Hace ya 9 años de ese último dragado del embalse. Según su opinión como profesional, ¿debería haberse hecho algún tipo de reforma en la presa o el pantano en general para evitar lo que sucedió aquel día?

R: En mi opinión sí, aunque hemos de reconocer que este pantano tiene un problema histórico. Se sabe que la capacidad de este embalse no es suficiente para almacenar todo el aporte de agua que recibe cuando hay fuertes tormentas como la del pasado agosto, por lo que, para muchos expertos, este se desbordará cada cierto tiempo. Por tanto, creo que el Gobierno y el Ministerio de Fomento deberían llevar a cabo alguna reforma en las infraestructuras aguas abajo del embalse, ya que la vía del tren se encuentra justo al lado de la presa y en esta inundación estuvo muy cerca de quedar anegada por completo, lo que supone un grave peligro.

P: ¿Existió riesgo de que la presa de Almansa hubiese estallado?

R: Yo creo que no. En este caso nos debemos de fiar de los estudios que ha ido realizando la Confederación Hidrográfica del Júcar. Si existiese el más mínimo riesgo de que la presa no soportase el nivel de agua actual las instituciones supramunicipales se encargarían de llevar a cabo las reformas necesarias.  Hay que tener en cuenta que si estallara se llevaría por delante la vía del tren y la autovía, lo que supondría una catástrofe.

P: Desde diversos sectores políticos del pueblo se reclama que exista un responsable político del pantano que responda ante situaciones como esta, ¿opina usted igual?

R: Por supuesto que sí. Es más, la creación de un puesto encargado de responsabilizarse de todo lo que suceda en el pantano entra dentro del plan se seguridad redactado hace un año y medio. El problema radica en que ese plan no estaba aprobado por los órganos superiores del Estado cuando se produjo la inundación.

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