Descubriendo Alcoy con Tirisiti

  • “Ti-ri-si-tiiiiiiiii”
  • “Xe, no em molesteu més que estic dormint!

Este es un pequeño fragmento del diálogo entre las dos marionetas más famosas de la historia alcoyana. Son Tirisiti y el Abuelo. Dos singulares títeres que dan vida a este Belén medieval.

Son las 11 de la mañana y la Plaza España está abarrotada de gente. Me detengo a ver qué ha ocurrido. Un autobús lleno de niños y adultos ha estacionado en frente mía y continuo perplejo. Poco después recuerdo lo que pasa. Las figuras del siempre especial Tirisiti y del Abuelo son objeto de fotografía por parte de todo el mundo. Estos dos personajes plantados en medio de la plaza están dando que hablar durante estas Navidades. Pero este no es el centro de atención de la mañana. Sobre las 11:10 llega Gabriel Guillem con un micro y un transistor pegado al pantalón. Es el guía turístico. La ruta ‘Alcoy de la mano de Tirisiti’ comienza con 15 minutos de retraso.

Todos los asistentes a la ruta disfrutando de una de las paradas, el Teatro Calderón.

Todos los asistentes a la ruta disfrutando de una de las paradas, el Teatro Calderón.

“Comenzamos en un lugar con más de 500 años de historia…”, ha explicado Guillem. La visita empieza en la Plaza de España que data del siglo XV. Un sitio con especial interés para todos los alcoyanos y para los turistas. Después de esta explicación, nos dirigimos a la Plaça de Dins y de repente aparece el personaje teatral del ‘Abuelo’. Los niños han empezado a recordar quién era y pronto se acercan a él. El sentido del humor tan característico del Abuelo se ha hecho notar y ellos no paran de reírse con él. Enseguida todos le preguntamos por Tirisiti y el Abuelo nos dirige al Calderón. Una vez aquí, el representante teatral tan solicitado ha aparecido y con ellos dos Guillem describe la historia del Teatro Calderón. Un lugar donde apenas hay demanda pero que cobra vida cuando llegan las Navidades y aterriza de nuevo la peculiar representación del Tirisiti.

El sentido del humor tan característico del Abuelo se ha hecho notar y ellos no paran de reírse con él.

La ruta continúa con la compañía de los dos personajes teatrales y el guía turístico. La siguiente visita es la Casa de la Fiesta. Aquí es donde se guardan todos los trajes más característicos y de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. “La Casa de la Fiesta tiene 20 años de historia y es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad”, afirma Guillem. Mientras tanto, el Abuelo continúa provocando las risas de todos con chistes relacionados con la historia alcoyana más medieval. Un minuto después, me giro y hay algo que me llama mucho la atención. Algo especial. Es Berta, una niña rubia de apenas 4 años que no para de llorar de emoción. Su madre Clara intenta consolarla pero no puede: “Mi hija siente una gran admiración por Tirisiti, es verlo y ponerse a llorar”.

Todos los asistentes están disfrutando pero Berta lo está haciendo de una manera muy personal y especial. Su madre la lleva a todos los actos relacionados con esta representación teatral e incluso ella tiene en casa dos marionetas de él y del Abuelo. Clara me confiesa que para ella este personaje es muy especial puesto que de pequeña disfrutaba como nunca con él y ahora es como un orgullo que su hija sienta lo mismo que ella. “El Belén del Tirisiti es historia y tradición en Alcoy, es normal que vengan de todos lados a verlo”, recalca Clara. Además es profesora de Infantil en un colegio y todos los años durante estas fechas lleva a sus niños al teatro para poder verlo. “Siempre están súper nerviosos cuando se acercan estas fechas y cuando lo ven no se lo creen”, testifica la madre de Berta. Y añade: “No solo están nerviosos ellos, yo con 37 años también lo estoy”.

Su madre la lleva a todos los actos relacionados con esta representación teatral e incluso ella tiene en casa dos marionetas de él y del Abuelo.

Llegamos a la última parada, la Torre Na Valora. “Una torre gótica del siglo XIII que sirvió para defender la villa de Alcoy durante muchos años”, explica el guía nada más llegar. Un monumento a la altura de una despedida así. Tirisiti se sube a la torre y desde ahí nos da su particular adiós repartiendo besos a todos los presentes.

“Esta visita favorece el llamado turismo familiar y sucede todos los sábados de diciembre”, concluye Guillem. Padres, madres e hijos asisten con muchas ganas de pasar un buen rato durante dos horas. Son las 13:05. Risas, humor e historia ha rodeado esta ruta diferente.

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