Desmontando el mito sectario

Las sectas modernas se aprovechan de la crisis económica y la vulnerabilidad para captar nuevos fieles.

El resplandor de los ojos de Stanley Kubrick se apagaba simultáneo al despertar de un universo de especulación e inquietud entorno a su última película rodada en vida, Ojos bien cerrados, (Eyes Wide Shut). Característica por sus escenas de rituales sectarios, el director norteamericano abandonaba la Tierra dejando en la mente de los más curiosos una pregunta. ¿Cuánto de realidad hay en lo que nos muestra la gran pantalla sobre estas doctrinas?

“Eso es pura literatura”, corrobora Juantxo Domínguez, presidente de RedUNE. El responsable de esta asociación contra la manipulación de las sectas, define de ese modo a los grupos satánicos. “Hace más de 25 años que dejó de oírse del auge de estos grupos. Existen a un nivel cerrado y clandestino, concentrado en grupos pequeños con poca presencia en provincias como Valencia”, afirma. En base a ello, el líder desmitifica los patrones concebidos por la literatura y el cine, y hace hincapié en los grupos actuales más destructivos. “Los afectados por grupos religiosos tan solo representan un 20%, mientras que el 80% restante corresponde a los perjudicados por nuevas sectas vinculadas a temas sanitarios”, defiende Juantxo Domínguez. Algunos de estos movimientos están relacionados con nuevas formas de terapias, sanación, grupos de inversión piramidal, falsas ONGs… todas ellas sin acreditación legal.

Información extraída a partir del testimonio de Juantxo Domínguez, presidente de RedUNE. 

No obstante, el caldo de cultivo de estos grupos cada vez se hace más denso y las entidades no gubernamentales en contra de estas doctrinas señalan un incremento de perjudicados y adeptos en los últimos años. Diego Hidalgo, presidente de Liberados, asociación de afectados por los Testigos Cristianos de Jehová, indica que el crecimiento de víctimas se produce a “oleadas”. A su vez, Juantxo Domínguez, asegura que, “RedUNE ayuda a más de 2.000 personas anualmente”. El presidente de esta entidad, señala haber experimentado “un salto de vértigo” con el uso de las redes sociales, las cuales “facilitan la disponibilidad de contacto de las personas“. Por otro lado, el portavoz nacional de los Testigos de Jehová, Aníbal Matos, habla sobre un “crecimiento notable de fieles, que precede al gran auge experimentado entre la década de los 70 y los 90”.

“Llaman muchas parejas, en las que un miembro está siendo absorbido o está unido a la secta y el otro miembro, ya sea chico o chica, pide ayuda para que lo desvinculemos”, señala Diego Hidalgo.

Pero, ¿a qué se debe este incremento? Ante esta pregunta, diversas son las respuestas por parte de los especialistas. Diego Hidalgo y Juantxo Domínguez coinciden en que la crisis económica es uno de los motivos principales para la fácil captación de nuevos miembros. Esta situación de poca estabilidad económica genera que la persona sea más propensa a la manipulación psicológica por parte de estas organizaciones. “El común denominador de las sectas es la utilización de las personas con un beneficio propio. A partir de ahí, no solo hay una manipulación, sino también un abuso de la vulnerabilidad de la persona”, argumenta el director de RedUNE. Sin embargo, para la psicóloga jurídica, Pilar Ramírez, el fenómeno de fácil captación no está vinculado necesariamente con la crisis económica, sino que se debe al cuadro psicológico del individuo. “Es principalmente un factor de déficit de apoyo social en el entorno cotidiano de la persona”, defiende la experta. Desde el interior de uno de estos grupos, Soledad Sánchez, presidenta de Mujeres Jóvenes de la Iglesia Mormona, manifiesta un diferencia entre la gente “de paso” en su religión y los miembros adheridos, los cuales, actualmente, forman parte de “un proceso lento, puesto que la gente no quiere comprometerse”.

Soledad Sánchez consultando su colección de manuales y libros mormones. / María Navarro

Soledad Sánchez consultando su colección de manuales y libros mormones. / María Navarro

Desnudos ante la manipulación

La suma a uno de estos grupos daña diversos ámbitos del individuo. “La mayoría de los perjudicados no suele superar los 50 años de edad”, como asegura el responsable de Liberados. Asimismo, tanto él como Juantxo Domínguez corroboran que, dejando a un lado la debilidad de la persona, cualquiera puede verse afectado por uno de estos grupos. Comparan estos casos con situaciones diarias. “Todos somos capaces de comprar un producto sin saber si es bueno, malo o regular”, asegura el líder de RedUNE. Similar a esta equiparación es la realizada por Diego Hidalgo, “Vivimos en un mundo de sectas. El Corte Inglés es una secta, el Partido Popular es otra, la televisión otra… Cualquiera que se acerque a una organización, de alguna manera se está acercando a una secta. La cuestión es hasta qué grado invaden nuestra libertad e intimidad”. En relación al papel de la mujer, Juantxo Domínguez critica la actuación de colectivos como las doulas, las cuales “se aprovechan del estado de embarazo de la mujer”. Uno de los rasgos principales que presentan las sectas coercitivas es la perdida de contacto del fiel con su familia. Este hecho se resalta en Liberados, “minimizan la relación dentro de lo posible. Los miembros de la secta les hacen ver que la única y verdadera familia son ellos”. Desde la perspectiva de la religión, Aníbal Matos defiende el cometido del “código deontológico” para perdurar en el grupo. “A la persona, en caso de una mala actuación, no se le excluye de la Concesión porque ha manifestado el derecho de conseguir que el mal cometido pueda subsanarse”, asegura el portavoz nacional de los Testigos de Jehová.

Política y economía inundan las portadas de los diarios internacionales. No obstante, sorprende que colectivos como los Testigos de Jehová se mantengan al margen de las actuaciones de los gobernantes. Aníbal Matos, prefiere sustituir las urnas por la fe. “Si nos abstenemos de la política es porque Jesús lo hizo e instruyó a sus discípulos a que no formaran parte del sistema político como tal, sino a que fueran buenos ciudadanos de comportamiento cívico, pero no a que participaran con los gobernantes que hoy dicen sí y mañana dicen no”, defiende el portavoz. En relación a la contribución económica, las asociaciones critican al diezmo pagado por religiones como la Iglesia Evangélica o la Iglesia Mormona, puesto que los Testigos de Jehová aseguran basarse en un método de financiación propio, sostenido por “donaciones libres y voluntarias”. Ejemplo de este pago son las declaraciones de Soledad Sánchez, “el diezmo es el 10%, cobres 2.000 o 10 euros al mes”. La capacidad de restricción de los grupos sobre el individuo se ve reflejada en el testimonio de la creyente, el cual podría ser rebatido por los sectores más progresistas de la sociedad. Esta religión mantiene posturas contrarias a la libertad sexual, tanto de orientación como de práctica, restricciones de vestimenta y musicales…

“Las mujeres comienzan con el programa de Progreso Personal. Una vez cumplen los 18 años se les da una medalla de Mujer Virtuosa junto con el libro de la Fortaleza de la Juventud. En él tienen unas normas de lenguaje, de cómo vestir, cómo estar con un chico, la música que deben escuchar…”, comenta Soledad Sánchez.

De manzana en manzana 

A cualquier vecino de barrio que se le pregunte asegurará haber dejado a un lado sus tareas del hogar para responder al telefonillo y escuchar el mensaje de los elderes o Testigos de Jehová. Estos recorren las manzanas de las urbes en busca de nuevos fieles. Debido al alto nivel de inseguridad en los edificios, estos grupos han introducido en los últimos años nuevos métodos para llamar la atención de los viandantes. Un ejemplo es el otorgado por el portavoz nacional de los Testigos de Jehová, “utilizamos un expositor móvil con diversas publicaciones y la persona que lo desee puede acercarse y retirar una publicación de forma gratuita”. Sin embargo, no solo recurren a lo que denominan como “seguir el modelo de acercamiento de Jesús a la gente”, cada vez más, ocupan los centros cívicos de ayuntamientos y aulas de universidades para sus reuniones.

Sesión General Mormona del domingo, 16 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Alicante. / María Navarro

Sesión General Mormona del domingo, 16 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Alicante. / María Navarro

Quebrar el vínculo 

Los cambios caracterizan la vida de una persona. Romper con lo establecido y descubrir nuevos caminos entra dentro de la naturaleza y la libertad individual. No obstante, esta realidad es difusa en de las doctrinas más radicales. La desconexión de uno de estos grupos no es tarea fácil, ni para aquellos adeptos con iniciativa ni para sus familiares externos a la organización. Sin embargo, la situación más difícil viene dada cuando hay presión familiar pero la persona no cede. “Mientras están dentro están completamente absorbidos y convencidos. No solo no piden ayuda, sino que tienen prohibido contactar con nosotros, a quienes nos denominan apostatas”, anuncia Diego Hidalgo. Por lo tanto, “solo acuden a nosotros familiares externos o personas que ya estén saliendo del grupo”. A parte de la ayudada brindada por asociaciones como Liberados o RedUNE, en ocasiones, es crucial el asesoramiento psicológico. Tanto Liberados como Pilar Ramírez aseguran tener un 100% de éxitos, bien sea mediante tratamiento o dialogando con el afectado.

A la cola europea

Los viejos decretos ley contra los grupos sectarios no se hacen eco en España. Ejemplo de ello es la poca intervención de la justicia en casos vinculados a estos fraudes, puesto que se interpreta que la adhesión a estos grupos no es importante debido a que parte de la libertad de decisión de la persona, sin tener en cuenta la manipulación psicológica ejercida por el grupo dominante. Por ello, asociaciones como RedUNE condenan que “no se le presta la atención que se debe a este tema por parte del gobierno”. No tan solo existe un déficit en la jurisdicción, sino que España también se encuentra atrasada respecto al avance en contra de grupos sectarios en Europa. Ejemplo de ello es la “falta de instituciones que luchen contra esta realidad”, como señala Juantxo Domínguez. A su vez, se realizan especulaciones sobre la posible mano negra de grupos como Opus Dei en el poder, lo cual les da ventaja para no verse perjudicados por sus actos de control y fraude.

Otro talón de Aquiles se le suma a la sociedad y la justicia española. Convenios entre grupos multitudinarios y el poder que dejan huella no solo en los sectores más débiles, sino en cada individuo. Nuevas formas de control sectario que desbancan a las más tradicionales, con pocas asociaciones que velen por el bien y la recuperación de adeptos y desconectados. Gobiernos, multinacionales, grandes ONGs… todos ellos acusados por su poder de manipulación.

Pero, ¿Y si cada persona es su propia secta?

 

 

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