Diversión y aprendizaje, el sello personal de la Fair Play Cup

Risas, ilusión y llanto fueron los protagonistas a lo largo de todo el puente de la Constitución en Elche, donde más de 20 equipos diferentes entre las categorías alevín y benjamín participaron y se dejaron la piel por conseguir el tan anhelado trofeo de la Fair Play Cup, que celebraba su cuarta edición en la ciudad deportiva ilicitana.

El evento contó con la presencia de equipos tanto nacionales como internacionales, entre ellos la Juventus de Turín, F.C Barcelona, Benfica, At. Madrid entre otros.

Ni el cansancio, ni el Jet Lag después de un largo viaje pudieron detener a los cientos de pequeños en su objetivo por jugar, aprender y ganar, todo en base a los valores del juego limpio (nombre de la copa). El torneo contó con la presencia de equipos tanto nacionales como internacionales, entre ellos la Juventus de Turín, F.C Barcelona, Gazte Berriac, el Benfica, Corea C.D.F, At. Madrid entre otros.

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Equipo técnico de emergencia de la Fair Play Cup

Desde las primeras horas de la mañana, la tensión flotaba densa por los pasillos de la ciudad deportiva Juan Ángel Romero, niños corriendo apurados, el humo de cigarrillo del público expectante y un café a medio terminar de un entrenador estresado daban inicio a un día repleto de emoción; el césped aún húmedo por el rocío iba a ser  testigo de primera mano de las batallas que se librarían allí  para alcanzar un sueño en común: demostrar ser los mejores.

Los árbitros pitaban y los silbidos retumbaban por todo el campo, abrían paso a 25 minutos de pura excitación entre partido y partido, y un numeroso equipo  de colaboradores, voluntarios y equipos técnicos de emergencia se ponían manos a la obra, todo para asegurar que el torneo se desarrollase con el mayor éxito posible y sin contratiempos. Al final de la jornada se hacían escuchar por las instalaciones los cánticos de júbilo de quienes se habían proclamado victoriosos en cada partido, mientras los perdedores se retiraban silenciosamente y con un sabor a impotencia hacia los vestuarios pero con la satisfacción de haberse divertido.

Durante los tres días en los que se disputaron partidos, hubo clasificados, eliminados, decepcionados y orgullosos, pero nunca hubo enemigos; la nobleza es la bella cualidad que poseen los más pequeños, y fue uno de los aspectos más destacados del torneo. Al final de cada encuentro, con la victoria o la derrota, los niños seguían siendo niños, y más allá de la competitividad o posible rivalidad entre equipos, lo único que importaba era hacer buenos amigos.

Se resaltó la labor de los equipos coreanos, quienes luego de 14 horas de viaje conservaban una energía e ímpetu admirable.

Una de las labores que más se resaltó fue la de los equipos coreanos, los cuales tenían representantes en ambas categorías y es que, después de aproximadamente 14 horas de viaje y una llegada precipitada al terreno de juego, los pequeños asiáticos conservaron  siempre una energía y un ímpetu admirable. A pesar de haber sido goleados en varias ocasiones, fue imposible borrar la sonrisa del rostro de los coreanos, puesto que perdieron, pero nunca saborearon la derrota, ya se consideraban ganadores al haber llegado hasta este punto. “Viajar a España era un reto, y lo hemos conseguido” fue una de las frases que nos dejó el entrenador del equipo.

El tiempo transcurría, y aunque todos deseaban ganar y llevarse el triunfo a su casa los marcadores no mentían, estaba claro que solo dos equipos serían los vencedores, las semifinales dieron sus frutos y en la categoría Benjamín fueron el F.C Barcelona y el Atlético de Madrid los que debían disputarse la final, mientras que en Alevín fueron el Elche C.F y, casualmente, también el F.C Barcelona.

 

El día más esperado de todo el torneo llegó: lunes 7 de diciembre. Esta vez la ocasión ameritaba celebrar los encuentros en un escenario diferente, por lo que las finales se jugaron en el Estadio Manuel Martínez Valero, lo cual fue un honor para todos los pequeños jugadores.

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Celebración del equipo F.C Barcelona tras ganar la copa de la Fair Play en el estadio Manuel Martínez Valero./ Valentina G.

Las gradas del estadio estaban repletas de espectadores, todo esto entre familiares, aficionados, y algunos equipos eliminados; coloridas pancartas se elevaban entre el público para dar ánimo a los futbolistas que venían más que nunca cargados de ilusión. Un hálito de suspense invadió el Martínez Valero cuando se dio el inicio de los encuentros, fueron minutos de zozobra y expectación que no abandonarán nunca el recuerdo de los jugadores, que con un excelente desempeño llevaron a cabo arduos e intensos partidos, que dejaron como vencedores al F.C Barcelona, con un doblete espectacular en ambas categorías.

Con un 3-2 en Benjamín y un 9-0 en Alevín respectivamente los equipos catalanes se alzaron con éxito y dejaron en alto una vez más la calidad del fútbol español, y la de la Fair Play Cup, que con tan excelente desarrollo y organización espera celebrarse no solo en 2016 sino muchos años más.

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