Educar para evitar un naufragio

Frente a la pobreza extrema y las catástrofes migratorias, se plantea la cooperación al desarrollo como alternativa de futuro

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Cayuco con destino Europa. Cedida

 

Se ha convertido en una tragedia peligrosamente habitual. Tanto por las incontables víctimas mortales que no llegan a la costa de su ‘nueva vida’, como por habernos acostumbrado a que suceda. Las medidas se toman al tocar tierra, cuando los jefes de estado se reparten el poder de decisión cuando la problemática está en la mesa.

Miles de inmigrantes naufragan cada mes desde los llamados ‘países del sur’, desde donde emigran por no disponer de recursos para vivir dignamente. Venden sus últimas posesiones para emprender, hacinados y carentes de seguridad, interminables travesías. Hay adultos, jóvenes y niños, que han abandonado su hogar y recorrido miles de kilómetros para conseguir un pasaje de las mafias encargadas del trayecto.

Jóvenes y Desarrollo es una ONGD (ONG para el desarrollo) salesiana que realiza labores de cooperación en África, Asia, Oceanía y América Latina mediante el voluntariado internacional. Dentro de su campaña Stop Naufragios, tratan de mejorar las condiciones de vida de los emigrantes de los llamados ‘países del sur’ mediante la educación. Su objetivo es paliar la precariedad, la pobreza extrema y en definitiva, los motivos que llevan a que familias completas abandonen su hogar por no disponer de recursos suficientes.

“La mayor parte del planeta vive con el 80% de los recursos” Eva Caballero, de JyD Valencia

La avalancha migratoria como consecuencia de la guerra de Siria ha llevado a la ONGS a unificar varios proyectos educativos en un marco común, evitar los naufragios. La coordinadora de la región este, Eva Caballero, asegura que la cooperación al desarrollo tiene como foco de actuación la pobreza extrema. “La mayor parte del planeta vive con el 80% de los recursos, mientras la pobreza y la escasez afecta a la mayoría de la población mundial” indica. Compara la situación de España con los países donde ha acudido y asegura que “somos un privilegiados comparados con ellos” puesto que en estos países muchos niños no tienen formación porque deben ayudar a sus familias.

“Cuando saltan la valla, necesitan saber que hay gente que lucha por sus derechos” Mari Sebastià, voluntaria en Ceuta

Jóvenes y Desarrollo se planteó qué trabajo podría realizar con los inmigrantes que ya habían cruzado la frontera hasta las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Desde el año pasado, envía a jóvenes a colaborar con campos de trabajo como el Centro de Internamiento para Extranjeros, y asociaciones locales. Su objetivo es que los jóvenes, al regresar, sensibilicen a las comunidades de referencia sobre la problemática de la inmigración y se presten a colaborar desde su localidad. Mari Sebastià participó en el proyecto en su primera edición, y asegura que le resultó gratificante, tanto como a ellos “saber que cuando saltan la valla, hay gente de su lado y que lucha por sus derechos”. Su trabajo siguió en Valencia, desde donde reivindica el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros.

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Mari Sebastià y el resto de voluntarios, durante su estancia en la ciudad autónoma.

 Fuentes: Revista Jóvenes y Desarrollo nº94, web de JyD, revista de JyD,  testimonios presenciales.

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