El rosa une

El apoyo de las asociaciones y colectivos, y la difusión en los medios, normalizan el cáncer de mama y contribuyen a mejorar la calidad de vida de las mujeres que lo padecen

El mes de octubre acaba de ser decretado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como mes de sensibilización sobre el cáncer de mama. Además de celebrarse el Día Internacional de esta enfermedad, el día 19, este año el cáncer de mama está un poquito más presente en la actualidad cotidiana, gracias a la película de Julio Medem “mama“, protagonizada por Penélope Cruz.

Pero el cáncer de mama no es ficción; es una realidad que afecta a más de 1,3 millones de mujeres al año en todo el mundo. En España, es el cáncer más frecuente y la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres, aunque hay que destacar que el porcentaje de curación se sitúa actualmente en el 90%, sobre todo gracias al diagnóstico precoz.

REPORTAJE

Loles Jordá es socia de Amacmec y colabora en las mesas informativas, con motivo del Día Internacional del cáncer de mama / M.Frutos

 

Los avances científicos, como el conseguido en 1995 al aislar los genes BRCA1 y BRCA2, que causan la enfermedad, han contribuido a que el cáncer de mama sea hoy día como una enfermedad crónica. Sin embargo, según muchas mujeres afectadas, el avance que ha marcado la diferencia, en lo que a la recuperación se refiere, es el apoyo psicológico.

Un ejemplo a seguir

Mari Cruz Javaloy superó un cáncer de mama en 1985, cuando tenía tan solo 36 años. “En aquella época no era común que mujeres tan jóvenes pasaran por eso; ahora las hay incluso menores de treinta años”, asegura. A ella le extirparon toda la mama y recibió quimioterapia; entonces le dijeron que tenía metástasis en la clavícula. La palabra metástasis, en los años 80 (e incluso en la actualidad) lleva erróneamente a pensar que es el final, por lo que sufrió mucho pensando que moriría tan joven. “Eran otros tiempos y no había la información que hay ahora. Yo sigo pensando que nunca tuve metástasis, porque si no me habría muerto”.

Mari Cruz reconoce que hubiera dado lo que fuera por tener más información en aquellos momentos tan duros y por tener a su lado a personas que entendieran por lo que estaba pasando. Por eso Mari Cruz Javaloy es miembro de la Asociación de Mujeres Afectadas por Cáncer de Mama de Elche y Comarca (A.M.A.C.M.E.C.), desde hace muchos años. Allí se encarga de dar apoyo e información a las mujeres que llegan diagnosticadas a la asociación y ve las diferencias en su recuperación.  En su opinión, la vuelta total a la normalidad se produce con la reconstrucción del pecho tras la mastectomía. Ella tardó 18 años en animarse a hacerlo, pero hoy lo recomienda a todas las mujeres con su característico buen humor: “Yo me tatué el pezón, ahora estoy pensando reconstruírmelo entero”.

María José Lucas, psicóloga de A.M.A.C.M.E.C., también reconoce el gran paso que se ha dado en los últimos años para la recuperación del estado anímico de la paciente con cáncer de mama. Esa unión con otras mujeres que están pasando por una experiencia similar garantiza la disminución de la depresión y la recuperación de la ilusión. “En la asociación, las mujeres se sienten muy bien consigo mismas ayudando a otras que están empezando el proceso y echando una mano en cosas que otras personas no pueden entender”, añade. “Además, la asociación permite crear un vínculo que va más allá de la terapia”.

“Entré a la prueba perfectamente; ahora no puedo valerme por mí misma, denuncia Jacinta Vega”

Jacinta Vega es una de las socias más recientes de A.M.A.C.M.E.C. Jacinta padeció hace cinco años un cáncer de ovario, tan grave, que el cirujano que la operó le pronosticó tres meses más de vida. En ese momento ella no se lo creyó: ” Le dije al médico que yo no me moría, porque me encontraba bien”, asegura. Tras la operación y la quimioterapia, Jacinta se recuperó. Sin embargo, tan solo dos años después, le diagnosticaron un cáncer de mama en su pecho izquierdo. Según los médicos, el anterior cáncer de ovario pudo haber influido en el desarrollo de este nuevo tumor.

Fue operada hace un año y aunque a ella solo le extirparon el bulto, ha recibido numerosas sesiones de quimioterapia desde entonces. Este tratamiento le ha provocado muchos efectos secundarios, como el deterioro de los dedos de los pies, por lo que ha tenido que ser operada en dos ocasiones, la pérdida de un alto porcentaje de visión y una anemia severa. Ahora, Jacinta toma gran cantidad de medicamentos a diario. “Tomo siete pastillas por la mañana, otras siete por la tarde y otras tantas por la noche, las del cáncer, hierro, protectores de estómago y vitaminas”, dice mostrando una caja de zapatos llena de medicamentos.

 

CIMG1829

Las pacientes con cáncer de mama toman un gran número de fármacos al día para luchar contra la enfermedad / M.Frutos

 

Sin embargo, a pesar de que Jacinta toma la medicación, su curación va lenta; su talón de Aquiles es la autoestima y el estado anímico. Pero eso podría cambiar en breve. En su última revisión, le presionaron los ganglios de la axila y desde entonces no puede mover el brazo: “Entré a la prueba perfectamente; ahora no puedo valerme por mi misma, ni bañarme, ni vestirme sola”, denuncia. A raíz de ese episodio, el hospital la derivó a A.M.A.C.M.E.C. Allí hará rehabilitación que le irá muy bien a su brazo, pero lo que más le ilusiona, es que allí compartirá momentos con otras mujeres como ella.

Empieza una nueva etapa para esta madre y abuela, que lo que más lamenta es no poder cuidar de su nieta de catorce meses. Una vez más, como reconoce la psicóloga Mª José Lucas: “Estamos hablando de mujeres, que casi siempre tienen un papel familiar, laboral y social, que no podemos olvidar”.

Prevención y curación

El cáncer de mama solo puede diagnosticarse gracias a las revisiones ginecológicas y a las pruebas mamográficas. Estas revisiones, según Elena Asensio, oncóloga residente del Hospital General Universitario de Elche, son imprescindibles y salvan vidas: “Nosotros hacemos hincapié en acudir a las campañas de detección precoz, porque si un tumor se diagnostica pronto, la supervivencia es mucho mayor”. Dichas campañas se realizan cada dos años y a través de ellas se convoca a las mujeres de entre 45 y 70 años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la actualidad, cada vez hay más mujeres menores de 45 años que desarrollan la enfermedad, por lo que la autoexploración es crucial para la detección de cualquier tumor, y los especialistas recomiendan su realización una vez al mes.

Evento Amacmec

Rosa Gálvez apoya cada año a Amacmec, practicando taichí en favor de las mujeres con cáncer de mama, / M.Frutos

 

Muchos estudios recientes se centran en averiguar las causas por las que aparece el cáncer de mama, pero esas causas aún se desconocen. Otros estudios, como el Estudio Predimed buscaban terapias naturales para la curación. En este sentido, este estudio ha demostrado que el consumo de aceite de oliva virgen extra reduce el riesgo de padecer cáncer de mama en un 68%. La alimentación sana, por tanto, es muy importante para la curación. Casos reales como el de Encarni Gómez lo corroboran.

“Cuando iba a quimioterapia veía a muchas compañeras llorando. Yo llegaba con alegría y ganas de enfrentarme a esto”, reconoce Encarni Gómez

Encarni Gómez padece cáncer de mama desde hace un año. Fue operada y recibió quimioterapia, pero más tarde su médico le diagnosticó metástasis. Entonces decidió cambiar sus hábitos de vida: Dejó de fumar, basó su alimentación en verdura, fruta y aceite de oliva. De hecho, dejó de comer carne e incorporó a su dieta el aloe vera en crudo. Además empezó a hacer natación y su actitud ante la enfermedad siempre fue de enorme entereza: “Cuando iba a quimioterapia veía compañeras llorando allí; yo llegaba con alegría, con ganas de enfrentarme a esto”, recuerda Encarni. Meses después de saber que tenía metástasis y de llevar esta “nueva vida”, Encarni acudió a la revisión con su médico y este abrió el sobre con el resultado delante de ella. “Su cara me lo dijo todo; mi médico no se lo podía creer, no había rastro de metástasis.”

Ahora, muchas compañeras le piden su secreto y ella sabe que puede ser un gran ejemplo para muchas otras mujeres: “Me gustaría que se conociera mi caso y que se sepa que hay esperanza llevando una buena alimentación”.

Encarni, Jacinta y Mari Cruz son solo un ejemplo de las muchas heroínas anónimas, que luchan cada día contra el cáncer de mama. Ellas te regalan todo lo que tienen: su experiencia, sus consejos, y sobre todo su sonrisa, porque saben que no están solas. Saben que si se caen, a su lado habrá una compañera que le tenderá su mano para levantarse.

 

Entrevista Jacinta Vega

Entrevista Elena Asensio

Entrevista Mª José Lucas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *