“El Estado intervino cuando era un niño para que fumase”

F.P | Exdrogadicto, participa en la reinserción de drogodependientes

Audio entrevista

Empezó con nueve años a consumir tabaco, cannabis con doce y heroína a los dieciséis, venenos que no pudo dejar hasta pasados los treinta años. No tuvo la oportunidad de conocer cuál era el camino vital de un chico normal. El sólo formó parte, como uno más, de su entorno. Compara la drogadicción con la realidad de los presos de El mito de la caverna de Platón, habla del amor y de disfrutar de la vida como única terapia efectiva para la drogodependencia. Es crítico con la inoperancia del Estado en este problema y desconfía de las farmacéuticas.

Pregunta: ¿Cómo se llega a ser drogadicto?

Respuesta: El drogadicto se hace según el entorno en el que se cría. Con 7 años fumaba algún cigarro que nos dejaba fumar nuestro padre en fechas señaladas como por ejemplo las navidades.  A los 12, en el colegio ya le pedíamos a una toxicómana que nos trajese lo que pudiera con mil pesetas. El entorno de mi barrio, las influencias y la carencia de ayudas hicieron el resto.

P: ¿Qué importancia tiene la educación escolar a la hora de evitar el consumo de drogas? ¿Le ayudaron alguna vez desde los centros de educación públicos?

R: La educación es fundamental para evitar que la juventud no consuma drogas, cuando yo recibí esa  educación necesaria ya era demasiado tarde. Había un aseo en el patio en el que nos metíamos 6 o 7 chicos a fumar, los profesores eran conscientes de lo que hacíamos porque lo dejábamos todo lleno de humo.
En mi colegio lo único que recibía por parte del profesorado eran golpes, las cosas han cambiado mucho desde entonces. Aprobé la  EGB porque a un profesor se le desvió la mano cuando me iba a pegar un capón con el puño y me rompió la nariz. Para que no le dijese nada al director, además de evitar una posible denuncia, me aprobó sin que estudiase.

“Los profesores del colegio sabían que fumábamos porque siempre dejábamos el aseo lleno de humo”

P: ¿Cuándo siente un consumidor que ha perdido el control sobre la droga?

R: Cuando consumes siempre piensas que tienes el control, que en cualquier momento lo puedes dejar, pero incluso yo ahora mismo podría volver a la droga después de más de 10 años sin consumir. Cuando estás inmerso en el mundo de la droga te dan igual las consecuencias. Eres capaz de robar, o incluso agredir a las personas que quieres. En el momento en que estás enganchado solo importa consumir, de nada te sirve lo que te digan porque nunca lo puedes ver si estás dentro.

P. ¿Qué fue del grupo con el que consumía?

R. Hace poco metieron a un amigo a en la cárcel que había conseguido salir de la droga, se reenganchó cuando sus padres murieron. Se fundió la herencia de los padres, empeñó la casa y terminó robando. Muchos de mis amigos han muerto de sobredosis, la otra parte están en la cárcel. Ahora sé que no eran mis amigos, a una persona que está en la droga nunca la puedes considerar un amigo. Alguno de ellos sigue drogándose de vez en cuando.

P. Me decía antes de empezar la entrevista que el mundo de la droga es similar al Mito de la caverna de Platón…

R: Sí, en el Mito de la caverna de Platón se supone que hay seres humanos que viven en una cueva y que nunca han visto la luz ni el exterior, sólo ven sombras en una pared. Pero detrás están pasando cosas maravillosas que los de dentro de la caverna no ven. Los que están en la cueva somos los drogadictos, que no hemos visto lo bonita que es la vida. En el mito de la caverna sacan a uno y le enseñan lo maravilloso que el exterior, es como cuando dejas la droga y conoces lo que es vivir, lo que es el amor y todo lo que tiene la vida. Cuando intentas sacar a quién está dentro que lo que hay afuera es maravilloso ellos no te hacen caso e intentan que vuelvas a entrar en la droga, igual que en el mito de la caverna quieren matarte, porque estar en la droga es la muerte en vida.

“Los drogadictos somos los prisioneros de una realidad de sombras, como los prisioneros de El mito de la caverna”

P: ¿Por qué vuelve tanta gente en la droga después de dejarlo, qué tuvo que pasar usted?

R: Yo estuve en Proyecto hombre, Patín, en psiquiátricos… Los centros son eficaces, pero deberían enseñar a uno a valerse por sí mismo y también sería necesario cambiar al drogadicto de lugar o ciudad. Cuando yo salía de los centros me soltaban e mi barrio, que es un barrio marginal lleno de drogadictos y que me empujaban a volver. Los centros de drogodependencia nunca deberían devolver al drogadicto a su entorno, ese es uno de los principales fallos.

P: ¿Qué medicamentos tomó tras superar la drogodependencia?

R: Tuve que tomar muchos tranquilizantes porque se te altera el sueño. Antidepresivos, antipsicóticos… Estos últimos los hacen para que no puedas abandonarlos. Sabes que si los dejas te dará un brote que puede dejarte secuelas. Yo creo que las farmacéuticas introducen alguna sustancia que hace que suceda esto para mantener consumidores de por vida. El diacepalm y otros tranquilizantes acaban drogándote y cumpliendo un mismo efecto. Ahora mucha gente normal se droga con estas sustancias por la situación de estrés que viven.

P. ¿Cuando empezó a consumir de niño recibiste alguna ayuda o servicio estatal?

R. Si algo hizo el Estado es intervenir para que fumase. En esa época la televisión emitía anuncios que fomentaban el consumo de tabaco a pleno día.

P: ¿Qué educación se debe inculcar a los niños con respecto a las drogas?

R: Deberían de dar una educación en la que se transmitiesen unos valores de trabajo, cultura… Ahora se organizan círculos culturales para sacar a todos estos niños de barrios marginales y que vean otras realidades.

P. ¿Debería regularse la aparición de las drogas en los medios de comunicación?

R. Actualmente tapan los cigarros en la televisión, pero tampoco vas a meter a un niño en una urna, tienes que enseñarle lo que está bien y lo que está mal. No vas a impedir que ese niño vea. Debería implementarse una asignatura de civismo en la que se diera educación sobre drogadicción, se fomentase la cultura y el deporte.

P. ¿Qué consejo darías para todos aquellos que aún están en la droga?

R. Digo lo que a mí me dijeron pero ahora lo digo abiertamente y con todo el corazón del mundo y lo más alto que pueda: que aprendan a vivir la vida, que la vida es muy bonita. Eso cuando te lo dicen no lo ves, piensas que todo es un asco y que no vales nada. Pero cuando tienes la ocasión de disfrutar, de conocer el amor entonces entiendes que no merece la pena consumir droga. Hace unos años parecía que no iba a tener ningún futuro, ahora tengo ganas de vivir más de 90 años porque ahora sé lo bonita que puede ser la vida.

 

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