El éxito de la jornada continua

Un referéndum, celebrado el pasado 15 de septiembre, dio la oportunidad a los padres de decidir qué tipo jornada escolar preferían para sus hijos 

“Todos tenemos un poder especial: la facultad de elegir.” Qué gran verdad dijo Og Mandino. Nos pasamos la vida decidiendo entre ¿playa o montaña?, ¿blanco o negro?, ¿dulce o salado?, y desde ahora ¿jornada partida o jornada continua en los centros escolares?

En el año 2009 el 47% de los colegios españoles de infantil y primaria tenían implantada la Jornada Continua. Cuatro años más tarde, es decir, en el 2013 esta cifra alcanzó el 62%. Los mayores avances se han registrado en comunidades como Castilla y León que pasó de un 40% a obtener un pleno, un 100%; seguidamente viene Galicia que de tener un 60% de colegios con jornada continua, pasó a obtener casi el doble situándose en un 98%; de un 38% a un 84% pasó La Rioja; Cantabria cuadruplicó su cifra pasando de un 16% en el año 2009 a un 66% en 2013. Atrás no se quedaba Castilla la Mancha ya que pasó de un 78% a obtener en todos sus colegios la jornada continua. Solo cinco de las 17 comunidades autónomas que conforman la nación española seguían conservando la jornada partida, estas comunidades son: Cataluña, Euskadi, Navarra, Aragón y finalmente la Comunidad Valenciana.

El fenómeno llamado jornada continua volvió a cobrar fuerza el pasado mes de junio, cuando un total de 265 colegios de la Comunidad Valenciana, es decir, un 20% de la cifra global, solicitaron a Consellería modificar el cambio de horario, para pasar de una jornada partida a una jornada continua, según muestran los datos definitivos publicados por la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte. En esa lista se encontraban los colegios de la localidad de Villena: El Grec, Príncipe Don Juan Manuel, La Celada, Joaquín María López, Ruperto Chapí, Santa Teresa, La Encarnación, Apadis y Escuela Unitaria la Encina. Hasta la fecha Consellería solo otorgaba la licencia de jornada continua a los centros escolares públicos, pero fue en junio cuando la propia Consellería permitió, a los colegios concertados, la opción de pedir un cambio de jornada, siempre y cuando se cumplieran los requisitos que el Conseller de Educación y Cultura, Vicent Marzà, exigía: actividades extraescolares gratuitas, y siempre supervisadas por el profesorado del centro; adaptar el horario para que los alumnos puedan quedarse a comer en el comedor del centro; y por último y muy importante, el sondeo realizado a los padres debería superar el 55%.

El colegio La Encarnación adquirió un gran protagonismo, ya que fue el único centro concertado de toda la ciudad que había presentado un plan de modificación del horario, y por tanto daba la posibilidad de que fueran los padres de los alumnos los que decidiesen en una votación, en función de sus propios beneficios e intereses, el mantenimiento de una jornada partida, o dar la oportunidad a una jornada continua. El director del centro, José Milán, ha explicado que ellos presentaron el plan de modificación del horario porque se observaba que en las encuestas anuales que el centro entregaba a las familias, estas demandaban la existencia de una jornada intensiva. “Esta demanda fue un aliciente para que se formase una comisión donde la junta directiva, el personal docente y la asociación de padres preparasen ese proyecto que se tenía que presentar a Consellería para que dieran el visto bueno y poder realizar el sondeo a los padres”, añade el director. Y esta demanda les llevó a que La Encarnación fuese el segundo colegio con el porcentaje de participación más alto, 91,3%, que hace un total de 611 votos depositados, solo superado por el Centro Privado de Educación Especial Apadis que rozó el 93%. Estos resultados fueron valorados de forma muy positiva por el propio José Milán que señala: “El haber tenido una participación de más de un 90% de las familias hace ver que estas querían opinar y no se han quedado en casa esperando a que otros opinasen por ellos. Querían decidir.”

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Niñas del colegio La Encarnación realizando sus actividades/ C.Aznar

La jornada continua se aprobó, y por mayoría absoluta, en todos los colegios de la localidad, ya que el SÍ más bajo se sitúa en un 68,23%, y el NO más alto se encuentra en un 7,87%.

 

 

Como dijo Alain Juppé: “El pueblo ha hablado”, y así lo ha manifestado en sus votos. Está claro que lo que desean los padres de los niños de Villena es una jornada continua. Aunque la visión del colegio Salesianos es diferente, ya que desde un primer momento no presentaron a Consellería su manifestación para acatar, como los demás colegios, la jornada continua. El director del centro, Rafael Hernández señala: “No presentamos el plan de modificación de la jornada porque no hemos tenido ni por parte de los profesores, ni por parte de los padres, una demanda. Nadie, por los canales oficiales: asociación de padres, consejo escolar… ha propuesto el cambio de jornada.” Uno de los motivos por los que el colegio denegó la modificación del horario es porque consideran que todo el tiempo que un niño esté en el colegio supone un tiempo en el que hay más igualdad entre todos. “Con nuestra forma de ver lo que es un colegio y lo que es un ambiente escolar y salesiano, consideramos que la jornada partida es mejor”, asegura el director. Rafael Hernández sostiene que todo esto se basa en los contextos de cada colegio. “Nosotros tenemos un colegio céntrico, que está en medio de la ciudad y eso también implica que los niños puedan venir, y el que sea más cómodo para los padres traer a sus hijos. Si con el tiempo, la demanda social  nos hace cambiar, pues no somos reacios a cambiar la jornada ya que no nos cerramos en banda, pero viendo la situación que tenemos, no vamos a ser nosotros los que propongamos el cambio”, recalca el propio director. Debido a los comentarios y a las ganas de los padres de este colegio porque se instale una jornada continua, van a llevar a la directiva del centro a realizar a lo largo de este trimestre un sondeo o una votación para ver qué tipo de horario prefieren los padres, y así ver si la implantarían el año que viene, o no, aunque “sinceramente el colegio no tiene prisa, así nos funciona bien”, añade Rafael Hernández.

La comparación del modelo educativo español con otros modelos como por ejemplo el finlandés o el alemán es algo que está a la orden del día. Luchamos con todo y contra todos para poder igualarles, aunque muchas veces nos quedamos en el intento. Y una nueva medida ha sido la de implantar la jornada continua en la mayoría de los centros escolares. “Si hay que cambiar el modelo hacia una jornada continua, primero hay que cambiar el modelo de la jornada laboral y luego el de los niños. Lo que no podemos hacer es cambiar el de los niños para forzar”, añade Rafael Hernández. Esta opinión también es compartida por Rosa Navarro, profesora del colegio concertado La Encarnación de Villena. “Lo que está claro es que esto tiene que ir acompañado de la modificación del horario de los padres para poder conciliar la vida laboral y social, y también por cambiar la cultura y que no sea solo estar con ellos como una carga, sino que sea un disfrute conjunto, sino no sirve para nada”, añade Rosa. Además sostiene que  se trata de un primer paso pero que “todavía estamos a años luz”, ya que en esos países el tipo de mentalidad es totalmente distinta.

“Si hay que cambiar el modelo hacia una jornada continua, primero hay que cambiar el modelo de la jornada laboral y luego el de los niños. Lo que no podemos hacer es cambiar el de los niños para forzar”,  señala Rafael Hernández, director del colegio Salesianos.

Educación

La duda que más atormenta a los propios padres de los alumnos es si esta modificación del horario va a suponer una mejora o un empeoramiento en la educación de los niños. Según Rosa Navarro, que se considera partidaria de la jornada continua -ya que piensa que el alumno durante la mañana está más despejado y concentrado en la lección, o en sus propias actividades escolares, y que la pausa que se realiza para comer supone una ruptura del ritmo de la clase y principalmente del alumno, porque las ganas de volver otra vez a la escuela para una hora y media son mínimas-, “y de esta forma tienen toda la tarde para hacer otras cosas que no sean solo trabajos”, recalca Rosa. La única pega y el único inconveniente que la profesora le ve a esta modificación es que en una sesión de 45 minutos, que es lo que dura una clase, un alumno por ejemplo de ocho o nueve años no tiene tiempo de recibir todos los contenidos que necesita, ni tampoco es la manera adecuada de ofrecer una educación. “Exijo a Consellería que se implante un segundo recreo para que puedan comer algo y así esa curva del azúcar no se vea afectada, porque la realidad es que sí que se les nota esa falta”, reclama Rosa Navarro.

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Alumno del colegio La Encarnación en las actividades extraescolares / C.Aznar

Pero siempre, y por suerte, existe la diversidad, y no todos tienen las mismas opiniones, y este es el caso de Elena Martín, Doctora en Psicología y Profesora en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. “Los espacios de ocio son ámbitos privilegiados para educar en la afectividad, en la interacción social, en las aficiones, en la amistad. Los recreos deben tener, pues, una duración que permita llevar a cabo juegos y actividades que exigen un mínimo de tiempo, y la jornada que puede dar respuesta a estas necesidades no es desde luego la denominada jornada continua”, añade Elena Martín.

“Exijo a Consellería que se implante un segundo recreo para que puedan comer algo y así esa curva del azúcar no se vea afectada, porque la realidad es que sí que se les nota esa falta”, reclama Rosa Navarro.

Los verdaderos artífices de este cambio de jornada que se ha dado en buena parte de España y principalmente en la Comunidad Valenciana, han sido los padres. No han pasado dos meses desde que se implantó el nuevo horario y Virginia López, madre de dos hijos: Carlos de 11 años y David de 8, y votante a favor de la jornada continua, ya nota una mejora en ellos. “He visto que no van tan estresados y  tan agobiados a la hora de hacer sus deberes o de estudiar como antes, ya que había días que eran las 10 de la noche y estaban haciendo deberes, y de esta forma estoy viendo que se están sabiendo organizar”, señala Virginia López.

Esto no ha hecho más que comenzar, y todavía quedan por delante tres años, que son los que otorga Consellería antes de que se vuelva a producir una votación, para ver si se sigue con este modelo o se vuelve al anterior; y lo que está claro es que por ahora lo que hay que hacer es organizarse, adaptarse y esperar a que el tiempo, el más sabio de todos, ofrezca la verdadera respuesta.

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