“El maltratador afirmó que las víctimas se habían autolesionado para inculparlo”

Adolfo Ramos Molina / Abogado  AUDIO

Adolfo Ramos. Abogado / RAQUEL ANTÓN

Adolfo Ramos. Abogado / RAQUEL ANTÓN

El verdadero amor no duele y ahora, es la  justicia quien golpea fuerte contra la violencia de género. Adolfo Ramos Molina, abogado ilicitano, ha conseguido crear jurisprudencia en España y endurecer las leyes contra esta lacra social.  El Juzgado de lo Penal número 3 ha prohibido al autor de un delito de maltrato machista entrar al término municipal de Elche durante 16 años. El acusado había sido condenado en dos ocasiones anteriores en 2005 y en 2009 por maltrato y amenazas a parejas sentimentales; sin embargo, consiguió eludir la prisión manipulando a sus víctimas, que finalmente terminaron retirando la denuncia.

Pregunta: ¿Qué ha supuesto esta sentencia para las leyes contra la violencia de género?

Respuesta: La resolución del juez supone una novedad en las leyes españolas, pues es la primera vez que a un acusado se le impide entrar a un término municipal durante tanto tiempo. Además, se la impuesto la condena habitual de orden de alejamiento de sus víctimas a una distancia de 500 metros así como la obligación de indemnizarlas económicamente. Desde el punto de vista jurídico es una condena ejemplar.

P: Usted ha estado en contacto permanente con el acusado, ¿qué actitud ha mostrado?

R: Durante los diez meses que ha estado en prisión provisional ha ido cambiando las versiones sobre la marcha. En ciertas ocasiones él hacía responsables a sus propias víctimas, afirmaba que se habían autolesionado para poder inculparlo. Incluso llegó a decir que los golpes en la cabeza y en las costillas y la rotura de dedo de la madre habían sido provocados por ellas mismas para hacerle daño. En otras, me culpaba a a mí de haber preparado una trama en su contra.

P: El condenado es médico, por lo que se presupone un hombre con ciertas capacidades intelectuales. ¿Entra dentro del perfil de un maltrador común?

R: Este hombre da el perfil del típico vecino amable, del que todos piensan que es un hombre ejemplar, hasta que mata a alguien. Es médico y tiene una buena preparación intelectual y cultural pero también es obvio que tiene algún trastorno mental grave que le lleva a perder los papeles en ciertos momentos.

P: El acusado había sido condenado en dos ocasiones anteriores por maltrato y amenazas a parejas sentimentales, ¿esto ha contribuido a que la sentencia sea más firme?

R: La reincidencia supone que cada condena se fije en un término superior. Estas sentencias nunca han acabado en cárcel porque él consiguió manipular a sus víctimas para que retiraran la denuncia y así, evitar la prisión. Por suerte, con Cristina y Eva no lo ha logrado.

P: Ambas partes, tanto la acusación como la defensa, pactaron con el Ministerio Fiscal y no tuvo lugar el proceso. ¿Qué hubiera supuesto ir a juicio?

R: Celebrar el juicio hubiera supuesto tentar a la suerte que siempre conlleva un procedimiento judicial. Podría haberse dado el caso de que hubiéramos conseguido una mayor condena; pero tanto la fiscalía como yo, consideramos que de esta manera asegurábamos que la pena fuera suficientemente importante para asegurar la vida tranquila de las afectadas.

P: ¿Cómo han recibido las víctimas la sentencia?

R: Las víctimas, como en la mayoría de los casos, tienen la preocupación y el miedo de lo que pueda ocurrir el día que este señor salga de prisión y pueda tomar algún tipo de represalia contra ellas. Por otro lado, tienen claro que ha sido una condena ejemplar y que la prohibición de 16 años sin poder entrar al término municipal en el que ellas viven les va a dar mucha tranquilidad.

P: Tras el contacto con el inculpado, ¿cree que su condena en prisión le servirá para no reincidir en un delito similar?

R: Estoy seguro de que sí. Hasta ahora estaba crecido ya que en los anteriores casos había conseguido dominar la situación y eludir la pena. Ahora, él ha entendido que cualquier delito de este calibre que cometa en el futuro le supone pasar el resto de su vida en prisión.

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