“El mejor médico de un diabético es uno mismo”

Francisco Sáez Aledo – Presidente Asociación de Diabéticos de Elche y Comarca (ADEC)

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Francisco Sáez, presidente de ADEC, cree que queda un largo camino para encontrar la cura de la diabetes. / M.H.

Francisco Sáez (Elche, 1958) se mueve desde los 18 años entre agujas y pinchazos. Al principio, la ausencia de información y de un tratamiento adecuado le castigó con numerosos problemas. Por suerte, la ciencia le tendió la mano para controlar su enfermedad. Paco es diabético, insulinodependiente, y preside, desde hace tres años, la Asociación de Diabéticos de Elche y Comarca (ADEC). Además, es tesorero de la Federación de Diabéticos de la Comunidad Valenciana (FEDICOVA). Su objetivo ahora es controlar los niveles de ayuda para personas que padecen diabetes y a los que las investigaciones les mantienen pendientes del gen que ponga fin a un problema de salud que cada vez afecta a más personas, niños y mayores.

PREGUNTA: ¿En qué punto se encuentra el tratamiento de la diabetes en España?

RESPUESTA: Las terapias, en estos momentos, son más que aceptables y nos permiten tener la enfermedad controlada, siempre y cuando sigamos los criterios del facultativo. Es importante el cuidado que nosotros nos aplicamos según nuestro modo de vivir. El mejor médico es uno mismo porque debes conocer qué te ocurre en cada momento.

P: La crisis ha golpeado fuerte a la investigación. ¿Han bajado las ayudas para buscar una cura definitiva?

R: Las investigaciones van por modas y a empujones. Hace unos años surgieron las terapias génicas. La terapia de la doctora Fàtima Bosch, de la Universidad de Barcelona, logró curar a tres perros diabéticos para que no dependieran de la inyección de insulina. La noticia fue revolucionaria. Los tiros van por ahí. La diabetes tipo I aparece en jóvenes y la II, en mayores. La segunda se debe al sedentarismo y a la mala alimentación como la comida rápida. En Estados Unidos, en torno al 25% de la población sufre este tipo de enfermedad. Y en España queremos evitarlo.

P: Bernat Soria hizo avances importantes, desde la UMH, para encontrar una solución con células madre. ¿Por qué se frenó la investigación?

R: Esa línea no llegó a buen puerto. Los ensayos de laboratorio generaron ilusión con la producción de insulina, pero no se llegó a más. Investigarán por otro lado; se requiere mucho tiempo. El ser humano sufre diabetes desde el principio de los tiempos, pero la gran revolución apareció con la insulina rápida, a principios del siglo XX. De ser una enfermedad mortal se ha pasado a poder convivir con ella sabiendo que te morirás de cualquier cosa menos de la diabetes.

P: ¿Cree que la diabetes tiene cura?

R: Sí, soy optimista. La diabetes tipo I es autoinmune. Las investigaciones se centran en la genética. Más pronto que tarde lo veremos. Otra cosa es cómo estaremos entonces los pacientes.

P: El diario La Verdad, en 1962, ya apuntaba a una posible curación. ¿Por qué se ha avanzado tan poco? ¿Es verdad que a las multinacionales farmacéuticas no les interesa la curación de la diabetes?

R: La investigación del mapa genético completo es muy reciente. Hay que encontrar el gen en concreto y eso requiere de un tiempo. ¡Cómo no van a querer los laboratorios encontrar una cura! Si un diabético le cuesta a la administración una media de 300 euros al mes, ¿cómo no van a querer pagar por un ‘pinchazo’ que lo cure? El coste de esta enfermedad es el tratamiento, pero aún más las consecuencias de un mal tratamiento. Y ahí no tienen nada que ver las industrias farmacéuticas.

P: ¿Qué ayudas reciben de la Generalitat Valenciana?

R: La administración autonómica cubre las necesidades que tenemos los diabéticos: insulina, medicación y material fungible como jeringuillas, agujas o lancetas. En Elche nos ha afectado tener dos áreas de salud. La Asociación de Diabéticos de Elche y Comarca se ha visto perjudicada porque cuando solo había un área, los asociados recogían el material en nuestra sede. Ahora, hay enfermos en los dos hospitales y cada uno reparte a sus pacientes. Estamos en contacto con la administración para poder repartir material y que los enfermeros de los centros de salud se dediquen a atender a pacientes, no a distribuir cajas de agujas. En Elche hay un agravio comparativo porque desde el Hospital del Vinalopó se da material de máxima calidad y en el Hospital General, que es de gestión pública, el material deja mucho que desear. Las agujas fallan y los controles salen distorsionados. Se está resolviendo, pero despacio.

P: Si para un diabético el control óptimo de glucosa en sangre está entre 70 y 120 mg/dl, ¿qué límites mínimos se marcan desde la Asociación?

R: Hasta hace dos años teníamos una ayuda directa de la Conselleria de Sanitat. Ahora ya no y nuestras actividades se han restringido. Hacemos talleres para niños, mayores y familiares porque esta enfermedad lo que más requiere es formación. También acudimos a los centros educativos si nos requieren por algún alumno diabético. El 14 de noviembre celebramos el día Mundial de la Diabetes. Ahora mismo aspiramos a cumplir con el nivel mínimo de funcionamiento manteniendo los talleres con los escasos recursos de que disponemos.