El mundo de las aves, una pasión en auge

Aielo de Malferit ofreció a todos los aficionados de la ornitología una oportunidad para disfrutar de las mejores aves del mundo

 

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La III Feria de Ornitología de Intercambio Nacional aumenta su afluencia cada año/ Neus Martínez

El agudo sonido del canto de las aves ensordece a medida que me acerco al recinto. Detrás de esa puerta blindada se encuentra un mundo animal, por ahora desconocido entre la sociedad. Criadores de todo el país muestran entusiasmados sus aves a cientos de aficionados de la ornitología. Al entrar al pabellón deportivo de Aielo de Malferit se puede respirar la enorme pasión que existe por esta fauna.

El certamen ornitológico hace que muchos valencianos/as tengan la oportunidad de disfrutar de un fin de semana lleno de belleza animal. La Asociación de Ornitología de Ontinyent, presidida por Miguel Colomer Pérez, consigue hacerse un hueco entre todas las ferias españolas gracias al sudor de la frente de sus integrantes. “Esta es la tercera feria celebrada aquí y cada año tiene más afluencia” explica uno de los organizadores del evento, José Miguel Martínez Ortiz, con la cara llena de ilusión. El criador confiesa estar alegre por la popularidad que está obteniendo y tener muy buenas sensaciones para un futuro en el que seguirán trabajando para llevar esta afición al lugar que se merece.

“Esta es la tercera feria celebrada aquí y cada año tiene más afluencia” explica uno de los organizadores del evento, José Miguel Martínez Ortiz

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Criadores de toda España se reúnen para mostrar sus aves a cientos de aficionados de la ornitología/ Neus Martínez

Aún con el sonido penetrante de su canto, todos los allí presentes entran poco a poco en su curioso mundo. Los pájaros miran hacia cada rincón del recinto con incertidumbre, sus ojos negros penetran fijamente en los rostros de las personas que, fascinadas, se detienen a observarlos. Cada criador en su modesta parada espera impaciente que se acercen a contemplar sus preciadas aves. “Es un pájaro precioso”, “lo puedes emparejar con uno o con el otro”, “tendrán crías hermosas”, se escuchan un mar de voces, unas por encima de otras, tantas que cuesta saber de quién proviene cada una de elles.

Todos los pájaros son parecidos pero muy diferentes a la vez. La variedad de canarios que hay es enorme. Desde los canarios amarillos, blancos y rojos, denominados lipocromos y los de color negro, bruno y agata llamados melanicos, hasta los calificados como de postura, entre ellos el rizado de parís y el giraldillo sevillano, crean un enorme abanico multicolor que atrae la atención incluso de los más despistados. La gran diversidad avícola presente en el certamen se deduce de la diferente procedencia de cada criador. Ninguno de ellos tiene más de tres especies iguales, en cada parada se ve un tamaño diferente, un color extraño pero bonito a la vez. Es como ver un muestrario de una tienda de pinturas, que salpican las pupilas haciendo mezclas cromáticas nunca vistas antes.

La feria ornitológica es una oportunidad para poder conseguir las aves que de normal no están a las manos de los aficionados

“Mi padre y yo hemos venido desde Algemesí porque somos grandes aficionados a la ornitología” cuenta Alejandro Marín Gómez, joven valenciano seguidor de esta pasión por las aves. Y explica que la buena organización y publicidad del evento le han hecho llegar hasta este pequeño pueblo desconocido para muchos. La feria es una oportunidad para disfrutar de este hobby sin tener que desplazarse a otro punto del país. El esfuerzo realizado por los aficionados y criadores de la asociación ontiñentina muestra un resultado positivo para todos ellos. José Miguel Martínez Ortiz y sus compañeros se muestran satisfechos por su trabajo a lo largo de todo el año. “Estamos muy contentos, vemos que está teniendo un efecto positivo y cada año intentamos mejorar en todo lo posible. Vamos a seguir trabajando duro para poder avanzar y hacer esto mucho más grande”.

Los rayos de sol que conseguían deslumbrar a las doce del mediodía comienzan a apagarse. Ya no se escucha ese canto penetrante con tanta intensidad, hasta los pájaros muestran su cansancio en el revuelo de sus alas que disminuye gradualmente. Los cientos de aficionados, que se han desplazado desde diferentes puntos de España, empiezan a despedirse de todos hasta el año que viene. Con sus nuevas aves en las manos salen del recinto con rostros cansados pero felices. Todos los criadores desmontan sus paradas despacio, con resignación pero a la vez satisfechos y seguros de que volverán a reunirse pronto.

 

 

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