El problema de los porcentajes

Gracias a ellos nos arriesgamos en la ruleta, nos quedamos más tranquilos cuando subimos a un avión, nos excusamos de nuestras fechorías, nos consolamos de nuestra situación, también con ellos rebatimos cualquier argumento y nos creemos los reyes de la retórica. Se trata de los porcentajes, que pueden reflejar estadísticas en las cuales nos apoyamos, como los casos anteriores, pero también pueden ser utilizados para ignorar a la minoría.

Uno de los lugares que ahora mismo tiene fija la mirada en un porcentaje es Santa Pola. Este municipio aprobó en el pleno, el 30 de agosto de 2013, una ordenanza municipal que obliga a pasar la ITE (Inspección Técnica de Edificios) a los edificios que superen los 40 años de antigüedad. La inspección es un examen a la residencia por parte de profesionales, como arquitectos o arquitectos técnicos, que informan a los propietarios sobre la seguridad de la vivienda. Si la ITE es desfavorable se deberán corregir los fallos estructurales o de fachada que pueda tener el edificio, es decir, se deberá rehabilitar. Según los datos del informe comparativo de la ITE, en la Comunidad Valenciana, en el año 2011, el porcentaje de inspecciones desfavorables fue del 37%.

La ordenanza de Santa Pola se aprobó hace dos años, pero ha sido esta primavera cuando se ha puesto en marcha la primera campaña, llamada REHAB 15. Los municipios han ido anunciando sus ordenanzas tras la publicación del Real Decreto 233/2013, denominado Plan Estatal de fomento del alquiler de viviendas, rehabilitación edificatoria y la regeneración y renovación urbanas que exige que todas las ciudades implanten la obligatoriedad de la ITE. Es esta ley la que establece los requisitos mínimos para que los vecinos de un edificio puedan obtener ayudas en caso de que su residencia necesite rehabilitarse. Estos requisitos son: “Estar finalizados antes de 1981. Que, al menos, el 70% de su superficie construida sobre rasante tenga uso residencial de vivienda. Que, al menos el 70% de las viviendas constituyan el domicilio habitual de sus propietarios o arrendatarios”.

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Una mujer lee una revista a la orilla de la playa / Foto: María Díaz

A diferencia de otras zonas no costeras, en Santa Pola muchos de los residentes habituales no podrán optar a ayudas para la rehabilitación del edificio que habitan. Esto sucede porque uno de los requisitos anteriormente citados para que sean concedidas es que el edificio debe estar ocupado al 70% todo el año. Vicente Díaz, administrador de fincas de la zona del puerto deportivo, comenta al respecto que: “En la playa, las viviendas no están ocupadas todo el año al 100%, ni al 70%, ni al 50%, en algunos casos ni al 10%”. Otra diferencia se encuentra en que Santa Pola señala el límite para que sea obligatoria la inspección en los edificios a los 40 años, mientras que en otras zonas esta frontera se sitúa en los 50. El clima, el ambiente salino, el tipo de construcción y el nivel freático han sido los factores para que se adelantara 10 años el umbral de deterioro.

El Ayuntamiento de Santa Pola estableció un Punto de Información para que los vecinos tuvieran un lugar en el que informarse y envió cartas a los propietarios de los edificios de más de 40 años. Una de las trabajadoras en dicho punto, Sara Bonmartí, explica que ya son más de 80 edificios los que han pedido ayudas para la rehabilitación tras pasar la ITE, todos los presidentes de esas comunidades se han informado a través del espacio habilitado para ello. No obstante, el concejal de Sostenibilidad y Medio Ambiente Alejandro Escalada, reconoce que las primeras campañas de información no fueron claras y que las cartas enviadas tenían un tono persuasivo que alarmó a los habitantes de Santa Pola. “Las campañas informativas que se hicieron en un primer momento fueron un poco impactantes. Sin haberlo notificado antes, a la gente les llego unas comunicaciones que eran bastante agresivas”, explica Escalada. En estas cartas se advertía a los vecinos de la obligación de su edificio de pasar la ITE, pues si no lo hacía serían multados. El concejal apunta que se están enviando desde el Ayuntamiento nuevas cartas informativas para que los vecinos se conciencien de la necesidad de esta inspección sin sentirse coaccionados.

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Edificios en primera línea de playa. / Foto: María Díaz

Paco Barbólea es el organizador del Punto de Información y considera que el requisito de la ocupación al 70% para obtener ayudas es un buen filtro inicial, pues distingue entre las primeras y segundas viviendas. “Normalmente, quien vive en Santa Pola lo hace en el casco urbano, que sí que está prácticamente poblado por gente todo el año. Hay casos de gente que vive en barrios de veraneo pero son minoritarios”, explica Barbólea. Por otro lado, Vicente Díaz considera discriminatorio este requisito pues esos “casos minoritarios” de personas que viven en la zona de veraneo no podrán optar a ayudas, aun siendo esa su primera vivienda, ya que sus vecinos no habitan en el edificio en invierno.  También comparte esta opinión José García, trabajador en la ITE y arquitecto técnico. García conoce casos de vecinos que ni siquiera han solicitado las ayudas porque ya sabían que no se las iban a conceder al vivir en edificios fuera del casco urbano.

Casos concretos

Díaz reclama que: “Hay personas que viven de la hostelería o del mar y sus sueldos son mileuristas. Esas personas jamás, con lo que ganan, podrán optar, por sí mismos y con el resto de vecinos, a rehabilitar su edificio”. Uno de los muchos ejemplos que inundan la oficina del administrador es el de Juani Hernández, presidenta de su comunidad de vecinos, cuya vivienda ha tenido que ser rehabilitada este verano. Juani Hernández es limpiadora y no ha podido optar a ayudas, ni ella ni sus vecinos, algunos de los cuales no han podido hacer frente al coste de la rehabilitación y se han tenido que marchar de la vivienda.

Buscar soluciones

El adminsitrador Vicente Díaz propone que el requisito de la ocupación al 70% se cambie por otras medidas, ya que en zonas costeras este no tiene sentido. Considera que sería “más justo” que las proporciones de las ayudas variasen en función de la renta personal de cada edificio y que no se tuviera en cuenta el filtro actual. “Habría que buscar alguna solución para que la gente que tenga la vivienda en Santa Pola como primera residencia pueda optar a ese tipo de ayudas, independientemente de los demás vecinos”, apunta José García.

(Despiece, artículo de opinión Coche sí, casa no)

(Entrevista a Vicente Díaz)

(Entrevista a José García)

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