“El problema del Ayuntamiento es que no tenemos fondos para actuar”

Nada es eterno. El cemento y el ladrillo también están sometidos al implacable y contundente paso del tiempo. Algunas viviendas empiezan a dejar de lado aquellos años en los que vestían las ciudades para convertirse en ruinas de una época pasada que no ha podido perdurar en el presente. Los problemas económicos, el fallecimiento de los propietarios o, simplemente, la dejadez han sido los causantes del deterioro y abandono de estos edificios. Julio Sagasta Sansano, jefe del servicio de Arquitectura y Patrimonio Cultural de Elche, analiza el estado de las casas abandonadas en el término municipal y en las afueras del casco urbano de la localidad ilicitana. Sagasta defiende la gestión realizada por el Ayuntamiento a la hora de tratar estos casos pese a las limitaciones económicas con las que cuenta.

Jefe del servicio de Arquitectura y Patrimonio Cultural de Elche

Jefe del servicio de Arquitectura y Patrimonio Cultural de Elche

P: ¿Cuál es el plan de actuación del Ayuntamiento de Elche con las casas abandonadas en su término municipal?

R: Realmente, casas que estén totalmente en ruinas o en muy mal estado no hay muchas en Elche. Hace 20 años, con las más viejas de El Raval, se hicieron declaraciones de ruinas y se demolieron. Hay un problema de edificación en viviendas construidas en los años 60 y 70, y cuyos pilares tienen daños que necesitan reparación. En el barrio de San Antón intentamos destinar fondos, junto con la Conselleria, para las reparaciones. El planteamiento es remodelar el barrio en vez de restaurarlo.

P: ¿Qué problemas se generan con más frecuencia?

R: Si los daños están en la calle, rápidamente se avisa para que se reparen y se pasa el coste al propietario. En Carrús se vino abajo una casa y se intervino de urgencia para apuntalar la vivienda y evitar que siguiera cayéndose. Ahora estamos a la espera de que los vecinos decidan rehabilitar o demoler. Nosotros no tenemos fondos para actuar y eso es un problema.

P: ¿Qué ocurre con las casas que están abandonadas y sin vecinos?

R: Estos casos se dan en los campos y son pocos. Si la casa no está muy mal, se cierra para que no haya peligro de que las personas se metan y se derrumbe. Si está en ruinas, se ordena que la derriben totalmente. Hay casos en los que se da audiencia al propietario para que alegue. Si lo va a arreglar, lo reconsideramos. Si la casa tiene solución, nos aseguramos que no va a ser demolida y ordenamos la reparación, que ha de ser ejecutada en un plazo de siete días por el propietario.

P: En el casco urbano, hay dos casos llamativos: el hotel de Arenales y la casa de Miguel Hernández, que está cerrada y con problemas de permisos. ¿Qué solución tienen prevista?

R: Antes de la Ley de 1994, si una casa estaba en ruinas, se debía de derribar. Ahora se proponen dos opciones: demoler o rehabilitar. Y se hace lo que el dueño considere. En el hotel, el dueño quiere rehabilitar, pero no se le concede la licencia. Así lleva muchos años luchando. El edificio del hotel Arenales se encuentra perfectamente apuntalado y protegido para que no se derrumbe. El Ayuntamiento no tiene potestad para decidir y la responsabilidad es del dueño, que tampoco puede hacer nada. De ahí el bloqueo. La casa de Miguel Hernández está protegida y no hay peligro. Está cerrada y abandonada por el dueño. Ahí no hay nada que hacer.

P: ¿Hay un plan de revisiones para saber si hay peligro de derrumbe?

R: No. La Policía es la que se encarga con sus controles, aunque no son rutinarios si no hay un aviso previo. Las leyes del suelo de España tienen un apartado, el Registro de Solares, en el que especifica que el Ayuntamiento puede obligar al dueño a que edifique o rehabilite la propiedad, pero, que yo sepa, ningún municipio la lleva a cabo. La ley se puede aplicar, pero sería obligar al dueño. Si se niega, se le podría expropiar. La Policía, los pedáneos y los vecinos se encargan de las partidas rurales y denuncian si existe alguna propiedad en mal estado.

P: En los últimos meses hemos visto cómo la Conselleria ha tenido reuniones en Alicante y Elche, entre otros municipios. ¿Se conocen las nuevas intenciones que hay en los barrios que peor están en Elche?

R: No, pero en principio llegarían ayudas para los casos graves, pero realmente no se ha llegado a plantear. Hay que tener en cuenta que, por ley, es obligatorio que los vecinos realicen una inspección técnica del edificio. Los que tienen más de 50 años deberían hacerlo y si no lo hacen, el Ayuntamiento debería obligarles. Estamos pensando en hacer una normativa, pero no nos hemos puesto con el tema por los inconvenientes que nos hemos encontrado. Si hay mucha gravedad, sí que actuamos. Ahora mismo, ni se está haciendo registro ni se está exigiendo. Habría que hacerlo y renovarlo cada cinco años y eso es costoso. Lo mejor es, independientemente de normas, que los vecinos llamen a los servicios de actuación. Eso funciona mejor que los papeles. Elche es un pueblo grande y le funciona esa fórmula.

P: En una casa de campo sin nada alrededor, ¿se actuaría de la misma forma dado que el peligro hacia las personas no es tan alto?

R: Si hay denuncia, sí que actuamos igual. Aunque esté alejada, cualquier persona puede entrar y exponerse a un derrumbe en ese momento. Intentamos evitar el peligro, no arreglar los problemas. Desde el Ayuntamiento enviamos una carta al propietario informándole de que tiene una responsabilidad y de que tiene que reformar su edificación. La responsabilidad siempre ­es del propietario, que es el que tiene que ocuparse de los ocupas.

Realizado por: Manuel Martín-Albo Martínez, José Miguel Gracia Martínez, Monserrate Hernández Marcos y José Antonio González García.

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