“El problema no es la falta de conciliación familiar, sino la gestión que estos realizan de la vida laboral y del niño”

YOLANDA PÉREZ ESCUDERO, Psicóloga del Centro Eclipse Soluciones.

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Yolanda Pérez en su consulta / Juan Zárate

A los padres de hoy en día se les podría considerar fácilmente grandes artistas en el Circo del Sol; poseen una gran destreza a la hora de contorsionarse para poder compaginar su trabajo y la familia. Pero la enorme maestría como acróbatas de poco les sirve cuando no saben cómo compatibilizar ambas vidas de una forma correcta. Yolanda Pérez Escudero es psicóloga en su centro Eclipse Soluciones y lleva diez años oyendo los terribles quebraderos de cabeza que causa a los padres las consecuencias al no saber cómo disponer de tiempo para pasar con sus hijos.

Lo primero que Yolanda hace al oír esto, es tirar por los suelos la falta de tiempo libre como hipótesis más extendida entre los padres que suelen trabajar muchas horas: “La conciliación familiar no es algo bueno ni malo, el problema es la gestión que los padres hacen de la vida laboral y del niño”. Por ello los anima a administrar de la mejor forma posible el tiempo libre del que dispongan para poderlo pasar con el niño: “A veces es tan sencillo como leerles un cuento antes de dormir”.  La psicóloga aconseja abandonar el pasotismo que a veces acompaña al cansancio tras una larga jornada laboral y recuerda que el afecto y las normas son clave para evitar que los niños sufran secuelas por no pasar el suficiente tiempo con sus padres.

Según Yolanda la negligencia que algunos padres cometen al no establecer reglas y dar poco cariño, causa efectos variados que generalmente suelen manifestarse en forma de trastornos de la conducta: “Primero empiezan no haciendo caso a los padres y cuando son más mayores caen en el consumo de drogas y en el uso abusivo de la tecnología”. El uso de las tecnologías es incluso propiciado por los padres, que ven en los dispositivos multimedia una válvula de escape para no tener que ocuparse de sus hijos. La psicóloga expone que han venido madres a su consulta diciéndole que han tenido que dejar a los niños una Tableta o un teléfono móvil “porque es la única manera en la que se mantienen entretenidos”. Yolanda cuenta que estas madres saben que no es la forma correcta de hacer las cosas, pero que es la única forma en la que pueden “deshacerse” de ellos durante algún tiempo y descansar un poco.

¿Y qué pasa si ninguno de los padres tiene tiempo libre para poder ocuparse de sus hijos? Entonces es cuando algunos se deciden a recurrir a los que son conocidos mundialmente como los grandes malcriadores: los abuelos. Yolanda corrobora la veracidad de la expresión y reconoce la existencia de la figura del “abuelo canguro”, pero dice que el tan extendido mito que existe en torno a este personaje no se debe universalizar: “Nunca tenemos que generalizar, pero sí que es cierto que los abuelos tienden a mimar más”. La especialista ve como los progenitores suelen echar la culpa a los abuelos del mal comportamiento que sus hijos puedan tener en casa, y explica que los abuelos “ya tuvieron que educar a sus hijos en el pasado y ahora ya no sienten la necesidad de poner normas a sus nietos”. Por ello Yolanda opina que los abuelos son una opción tan válida como cualquier otra a la hora de dejar a los niños cuando hay trabajo, pero recalca de nuevo que la obligación de establecer normas y tareas es exclusiva de los padres, no de abuelos ni tíos.

Por otro lado, existe la clase de padres que no quieren que sus hijos sean unos “mimados” y por ello los refugian entre las paredes de las guarderías o los patios de los colegios. “Los padres suelen apuntar a sus hijos a infinidad de actividades extraescolares que acaban rindiendo al niño” explica la propia Yolanda; clases de tenis, fútbol, clases de música o diversas actividades plagan el horario de los niños. La especialista aconseja siempre “dejar a los niños en lugares en los que se realicen actividades que de verdad puedan serles útiles”, además de que los padres dispongan algo del poco tiempo libre que tengan en pasarlo junto a sus hijos.

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