“El repunte de la costa se resume en precio y servicios”

Álvaro García Rodes. Arquitecto del Gabinete Técnico de Arquitectura de la costa.

 “Maravillado” y “prendado” son dos de los adjetivos que Álvaro García utiliza para describir todo lo que sentía cada vez que veía un edificio con características góticas en su ciudad natal, Orihuela. Aquello fue determinante para emprender camino en lo que ahora es su trabajo, la arquitectura. Con más de 20 años de experiencia en el sector, Álvaro cree que las claves a mantener para que este notorio repunte en la construcción sea duradero son: turismo extranjero, buen precio, buen servicio y un buen clima.

Álvaro García Rodes/ Cedida

Álvaro García Rodes/ Imagen cedida por Álvaro

Se le encargó a la Universidad de Alicante (UA) un estudio socioeconómico para determinar el éxito que estaba teniendo la Vega Baja (Alicante) con respecto a otros competidores, como puede ser Andalucía.  En un principio se acordó que era la playa, más tarde se demostró que no era la playa sino el clima. Y en un último estudio se llegó a la conclusión de que, a parte del clima, eran muy determinantes las infraestructuras y los servicios que tenía Alicante.

El colegio de arquitectos de Denia estima que este año se iniciarán 7.000 viviendas entre Alicante, la Marina y la Vega Baja. Esto se debe al gran turismo residencial que sufre toda la zona costera de la Comunidad Valenciana, pero, sobre todo, la Vega Baja. “Se está comprando otra vez, pero en condiciones que no eran las anteriores al expedido de la burbuja inmobiliaria donde fundamentalmente se compraba con financiación”, asegura Álvaro. Aunque no haya un amplio tejido industrial y todos los terrenos que se vean a los alrededores de la costa sean secarrales, éstos se han recalificado y ahora, se venden viviendas para todos aquellos turistas que residen y pasan aquí un número elevado de meses al año.

Álvaro García explica que esta zona es una de las más privilegiadas, puesto que no ha sufrido una disminución en el consumo de la compra de vivienda ni siquiera en los años de crisis económica del país. “Hemos sobrevivido todos. Porque hay un gran stock de vivienda de segunda mano, que se recicla continuamente.”, recalca. Asimismo, ahora se está empezando a construir a nivel del principio del boom inmobiliario.

Hay una gran diferencia en la zona interior con respecto a la zona costera. Puesto que, en la zona interior se construye poca vivienda nueva porque hay un gran stock de vivienda antigua, sin embargo, en la zona costera el stock de la vivienda antigua se recicla continuamente y, además, da para hacer nueva. “Siempre hay un roto para un descosido”, define entre risas el arquitecto.

Por consiguiente, el año pasado se construyeron entre 3.000 y 5.000 viviendas entre Orihuela Costa y Torrevieja. “Orihuela Costa durante la crisis era el único municipio que daba licencias de obra nueva. Mientras que en Alicante y Elche no se movía un ladrillo”, apuntala Álvaro. Por esta razón, durante la crisis se sacó suelo “bueno”, es decir suelo que está en primera o segunda línea de playa. Tal y como confirma García gracias a esto, se siguió construyendo un producto que la gente demandaba, en especial el mercado escandinavo, noruego, sueco, finlandés y alemán. Por consiguiente, en la zona costera sí se siguió construyendo. “Se ha sacado suelo para poder construir durante la crisis en muy buenos sitios a un precio bastante alto, pero con gente que no necesita financiación y que trae el dinero.”, concluye el experto. La actividad en la construcción nunca ha cesado del todo en la zona costera, aunque con la crisis disminuyó. Mientras tanto en otras zonas como Alicante hubo un gran parón. Actualmente, algunas de las edificaciones paradas vuelven a estar activas. “Hay varios edificios que nosotros llamamos “cadáveres inmobiliarios” que parecían que no tenían salida y se están terminando ahora.”, afirma Álvaro García.

Por lo tanto, la Vega Baja no tuvo que hacer nada para recuperarse en comparación a otros lugares como Alicante. Ya que, funciona y se desarrolla de otra manera. Álvaro ratifica que esta zona es privilegiada, fundamentalmente por el clima. En segundo lugar, por lo económico que resulta dado que, no es comparable una vivienda, en igualdad de condiciones en Alicante ciudad que en Almoradí o Torrevieja, tal y como apunta el arquitecto. Y, por último, en lo que se refiere a los servicios y las dotaciones.

En resumen, hoy por hoy, la Vega Baja y Alicante son mundos muy distintos. A juicio de Álvaro García la clave principal es el precio.

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