“El reto de Elda es combinar el reconocimiento de la memoria con el turismo”

Especialista en la gestión del patrimonio cultural y profesor de Antropología de la UMH, Antonio Miguel Nogués. Entrevista

Antonio Miguel Nogués en su despacho en la UMH

Antonio Miguel Nogués en su despacho en la UMH

Antonio Miguel Nogués aborda el reciente descubrimiento de unos túneles subterráneos que recorren la ciudad de Elda y que datan de la Guerra Civil. El profesor de la UMH incide en la importancia de dar valor a los patrimonios culturales antes que ponerles un valor del que poder aprovecharse.

Pregunta: En Elda se han encontrado recientemente unos túneles subterráneos que recorren toda la ciudad y que datan del periodo de la Guerra Civil, ¿qué puede aportar culturalmente a la ciudad tal descubrimiento?

Respuesta: En primer lugar conocer el pasado de Elda y evidenciar un pasado que muchas veces se olvida por determinadas acciones políticas o por determinadas ideologías que tienen el propósito de hacer olvidar todo el periodo de la Guerra Civil y la posguerra y todas las consecuencias que ésta tuvo. Sin duda alguna ese es el gran beneficio de este descubrimiento.

 

P: ¿Cómo se debería gestionar el patrimonio cultural de la ciudad desde el punto de vista económico y social a partir de este descubrimiento?

R: Lo que suele ocurrir cuando se habla de gestionar el patrimonio, es que estamos gestionando algo que es intangible, porque el patrimonio es sobre todo memoria y la memoria es muy difícil de gestionar. Por lo tanto, cuando hablamos de gestionar, nos referimos a manejar objetos que existen en el espacio y en el tiempo. Tú puedes controlar aquello que sucede en el tiempo pero la memoria no ocurre en el tiempo, ocurre más allá del tiempo. Entonces el problema aparece cuando se habla de “gestionar el patrimonio”, porque normalmente el mundo de la gestión tiene unos propósitos, pertenece al mundo de lo instrumental, las cosas se hacen para algo. Nosotros cogemos la memoria, que es intangible, “atemporal“ y que no se puede manejar y la concretamos, la “objetualizamos”. En ese momento disminuimos su valor más amplio.

 

P: ¿Y desde el punto de vista turístico?

R: Lo que está claro es que para tratar el patrimonio como depositario de la memoria colectiva hay que tener cuidado, porque es un material muy sensible. No es algo tan directo como el turismo pretende presentar. En el caso de Elda y en la mayoría de casos, cuando se plantea el desarrollo del turismo se asocia al desarrollo del patrimonio, poniéndole un valor. Eso es un error, lo que hay que hacer es empezar a darle valor al patrimonio, significa que tenemos que saber qué es lo que significa este patrimonio para la gente, qué sentido tiene y no aprovecharse directamente. Eso es un desarrollo turístico pobre.

 

P: ¿Hasta qué punto este tipo de descubrimientos puede llegar a cambiar el patrimonio cultural de una ciudad?

R: “Cualquier” descubrimiento que se haga del pasado enriquece el legado cultural. Por lo tanto en este caso la ciudad de Elda ha visto enriquecido su legado cultural. Todo lo que sea conocer el pasado, sobre todo el inmediato, no mejora ni empeora el legado cultural, lo enriquece.

 

P: ¿Cómo puede verse beneficiada Elda por este descubrimiento?

R: Principalmente porque el conocimiento de tu propio pasado enriquece el presente, eso es evidente. Por otra parte puede suceder que haga a Elda atractiva a la gente y eso genere el necesario circuito de personas que consuman y que beneficien a la ciudad. Pero insisto, se perdería una gran oportunidad si solo se centran en el apartado turístico, más que poner en valor hay que dar valor a las cosas, porque solo dando valor se reconoce la memoria.

 

P: En Alicante también se han descubierto recientemente unos refugios antiaéreos de la Guerra Civil, ¿se han seguido los mismos parámetros que en Elda?

R: Esto suele depender del caso concreto. El reto de Elda es combinar el reconocimiento de la memoria con el turismo. Que ciudadanos de la comarca se interesen por visitar Elda, eso sí, siempre respetando el patrimonio cultural.En el caso de Alicante no han tenido un valor de cara al turismo, principalmente porque Alicante no lo necesita, el valor ha surgido de cara a una reivindicación del pasado, de un pasado que se encontraba soterrado.