El rock más crudo aterriza en Bellreguard

La música rock, en su formato más crudo, directo, cercano y real. Donde los artistas se alejan de los grandes escenarios, los focos, las distorsiones y suben a la tablas armados con su guitarra, sus canciones y como el  mismísimo Gary Cooper, “solos” ante el “peligro”. De esa cercanía pudieron disfrutar los asistentes a la carpa acústica del Festardor, un festival que tras un año de parón se traslada de Gandía a Bellreguard (Valencia) para celebrar su cuarta edición con más fuerza que nunca. El cartel fue una apuesta fuerte por la cultura más alternativa del país, en el que diferentes estilos como el rock, el punk y el rap se dieron la mano en un evento de dos días de duración. Además de contar con un escenario de gran formato, el festival apostó por la música en acústico y por allí pasaron músicos de la talla de Kutxi Romero, Iratxo o El Niño de la Hipoteca.

La ciudad se había acostado con altas dosis de música rock a todo volumen y amanecía de la misma manera, con más música

El sol brillaba en el cielo, ninguna nube le impedía hacer su trabajo, la temperatura era más que agradable para una mañana de otoño. Parecía una mañana de un sábado cualquiera, pero no lo era para la localidad valenciana de Bellreguard. La ciudad se había acostado con altas dosis de música rock a todo volumen y amanecía de la misma manera, con más música. A eso de las 11 de la mañana, Juan Manuel Cifuentes, “Iratxo”, estrenaba el escenario acústico en aquella jornada. Sorprendió la cantidad de público que ocupaba la carpa a esas “tempranas” horas, tratándose de un festival. Iratxo saltó al escenario con su guitarra a la espalda y sentado en una caja, no necesitó nada ni a nadie para dar su concierto. Los asistentes pudieron comprobar lo bien que le sienta a un artista de Hueso y Carne este formato. Sin dejar apenas tiempo para acomodarse, hizo las delicias de los allí presentes con No me da la gana, Si tú supieras o El aire que de la vida. En casi una hora de concierto el madrileño completó su repertorio y gastó su última bala.

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Kutxi Romero y Javier Erro interpretando a dos voces Malas Noticias de Los suaves // Fabio González

“Una de las últimas oportunidades para ver al vocalista de Marea presentando su trabajo en “solitario”, No Soy de Nadie, aseguró Paula Perales, redactora del blog KontraMúsika.

La asistencia en la carpa de los acústicos incrementó considerablemente para recibir a Kutxi Romero, la gran apuesta de la organización para este escenario. Un artista que lleva casi 20 años sobre los escenarios no necesita apenas presentación. Era “una de las últimas oportunidades para ver al vocalista de Marea presentando su trabajo en “solitario”, No Soy de Nadie, aseguró Paula Perales, redactora del blog KontraMúsika. Fue una actuación especial, Romero no venía solo, sino que además de los dos guitarristas que le suelen acompañar durante toda la gira, se trajo a Alen Ayerdi (batería de Marea) y a Javier “Txo” Pintor (bajista de Ciclonautas). El Bandolero Navarro ataviado con su sombrero, su frondosa barba, esa mirada profunda y su peculiar vestimenta, comenzó su concierto con Vengo del Mercado, seguida de Como Quién Pide Tabaco y No me beses en la boca. Entre canción y canción, Romero se tomaba su tiempo y aprovechaba la intimidad del acústico para contarnos sus anécdotas. De su vecino chino, los cuales “saben algo que nosotros no sabemos”, decía el de navarra, nació El Año del Conejo y la escena de la mítica película de Coppola, El Padrino, sirvió de inspiración al artista para componer Corazón Equino, cuyos versos rezan “La cabeza de un caballo, me besaba al despertar”. Kutxi Romero no se limitó a interpretar los temas de su disco, sino que se atrevió también con versiones de otras bandas. Con Javier Erro, vocalista de Cuatro Madres, versionó Malas Noticias de Los Suaves, “una banda que está empezando”, bromeó el navarro. Los espectadores también pudieron disfrutar de temas de El Drogas, Albert Plá, Aurora Beltrán, entonados por la voz rasgada de Romero. Como no podía ser de otra manera también sonaron Pan Duro y Ciudad de los Gitanos, temas de Marea, definida por el propio Romero como la “mejor banda del mundo”. Kutxi y los suyos encabezaron la recta final del concierto con Qué Desilusión de Rosendo Mercado, “la canción referente del rock español, con la única pega que no es de los Marea”, volvió a bromear Romero. El tema que cerró el concierto fue El Patio de mi recreo de Antonio Vega. Kutxi Romero conquistó a todos los allí presentes y dejó claro que por mucho tiempo que pase, no es de nadie.

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El Niño de la Hipoteca y Mundo Chillón sobre el escenario acústico del Festardor // Fabio González

El encargado de cerrar la mañana de acústicos fue El Niño de la Hipoteca, un artista que desde el altavoz que suponen las redes sociales y las nuevas tecnologías, ha pasado del salón de su casa a llenar festivales. Marco Tomás, músico y fiel seguidor del trabajo del artista asegura que: “Es un ejemplo de cómo con esfuerzo y optimizando los recursos disponibles también se puede triunfar en el mundo de la música”. “No hace falta depender de un gran sello discográfico”añade. El Niño de la Hipoteca está más que acostumbrado a dar conciertos en acústico y se le nota sobre el escenario. No se ciñe a un repertorio que seguir, son sus temas, así los defiende y simplemente se dedica a tocarlos, aceptando cualquier petición del público. Los temas alegres y fácilmente bailables del cantautor, ayudaron a que el público no parara de cantar y bailar durante el concierto. El concierto no estuvo exento de críticas sociales, el catalán lanzó un grito en el cielo contra el abandono animal con El Perro Freddy, una de sus canciones más recientes. Con la ayuda del vocalista de Mundo Chillón interpretaron a dos voces La venganza del frutero. No faltaron sus ya clásicos Que te vaya bien, Alquitrán y carmín o Romeo y Julieta. Adán y Eva, coreada a pleno pulmón por los asistentes al concierto, fue el tema que sirvió para cerrar el concierto por todo lo alto.

La jornada de acústicos tocó su fin. La “soledad” y el “peligro” al que se enfrentaban los artistas menguaron con el calor y la buena acogida recibida por parte de los asistentes. La apuesta por este formato fue un acierto por parte de la organización, cuyo resultado dejó para el recuerdo una mañana repleta de música que muchos no olvidaran. 

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