El sueño de una aristocracia olvidada

Una utopía hecha realidad a finales del siglo XIX y forjada bajo el lema Querer es poder. Esto es lo que un día fue la Colonia de Santa Eulalia, un paraje situado a caballo entre los términos municipales de Sax y Villena. Un pudiente francés, D. Antonio de Padua Saavedra, eligió este lugar para desarrollar su empresa basada en el cultivo, recolección y elaboración de productos agrícolas de la zona (vid, olivos, almendros, arroz, etc.). La inmejorable situación geográfica del territorio y la crisis de los viñedos franceses destruidos por la filoxera hicieron que la Colonia de Santa Eulalia se convirtiera en la principal fuente económica de la comarca, dando origen a grandes fortunas. Vicente Vázquez, cronista oficial de Sax, define este lugar como “un asentamiento distanciado de los núcleos urbanos y con una vocación de autosuficiencia, dotado de zonas verdes, centro escolar y espacios dedicados al ocio”. Pero, después de varios años de resplandor, esta utopía llegó a su fin debido, en gran parte, a la recuperación de los viñedos franceses, y a que el territorio cada vez estaba más dividido por las herencias.

La mayoría de los edificios, como el palacio o el teatro Cervantes, que por aquel entonces eran un claro reflejo de la riqueza de la aristocracia terrateniente del lugar, ahora están abandonados y en ruinas. Aun así, estas construcciones son una muestra perfecta de lo que se hacía a finales del siglo XIX y principios del XX, y algunos todavía conservan reliquias que recuerdan su antiguo esplendor, como pinturas, retratos o frontones esculpidos. Una organización urbanística y unas construcciones que, según Vázquez, “se adelantan más de veinte años a su tiempo”.

PLANO SANTA EULALIA

El principal dilema de esta colonia es que muchas de las infraestructuras son privadas, e incluso en algunas de ellas no está clara la propiedad. Esto es lo que impide a las instituciones públicas llevar a cabo acciones para su conservación y mejora. Irene Jiménez, concejala de Patrimonio y Turismo del ayuntamiento de Sax, afirma que la Colonia de Santa Eulalia “ha sido la piedra en el zapato de todos los gobiernos”, ya que “siempre se empieza con muchas ganas, pero cuando se descubre todo el entramado que hay, el problema se va dejando a un lado”. Además, la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ha abierto un expediente para declarar este lugar Bien de Interés Cultural, algo que, según la concejala, “solucionaría muchos de los problemas y obligaría a los propietarios a conservar y restaurar las construcciones”.

Sin embargo, el historiador Alberto Ochoa cree que la declaración de la Colonia de Santa Eulalia como Bien de Interés Cultural es algo “muy difícil de conseguir porque intervienen muchos factores, no solo de valor del bien, sino económicos y políticos”. También considera que la actuación de las instituciones municipales “no es suficiente” y critica la “despreocupación de los gobiernos por su patrimonio y por la cultura”. Vicente Vázquez también coincide en que “ni los propietarios ni las administraciones públicas ponen los medios necesarios para remediar el problema”. Además opina que la única solución es “que los ciudadanos de Sax, y también los de la comarca, conozcan la gran importancia histórica, artística y arquitectónica que encierra esta pedanía”.

Pero a pesar del mal estado en el que se encuentra gran parte de este lugar, ha estado en el punto de mira de muchos proyectos. El más importante, y uno de los pocos que se han llevado a cabo, fue la grabación, en el año 2007, de la serie de la ya extinta Radio Televisión Valenciana, L’Alqueria Blanca. Las escenas exteriores estaban grabadas íntegramente en este paraje, concretamente en la plaza de Santa Eulalia, donde se encuentra la ermita, la fábrica de alcohol y el palacio de los Condes de Saavedra. Esto permitió que se llevaran a cabo pequeñas reformas en alguna fachada. Además, las visitas a la Colonia alcanzaron su pico más alto durante esta época, pero, como explica la concejala Jiménez, “los gobiernos anteriores no lo supieron aprovechar”.

Otro de los proyectos fue presentado en 2001 por la Unión Nacional de Entidades Festeras (UNDEF). Esta institución pensó que la Colonia de Santa Eulalia era un lugar propicio para construir el Museo Nacional de Música de Fiestas de Moros y Cristianos, algo que, según Alberto Ochoa, “hubiera tenido un gran éxito”, pero que no fue más allá. Por otro lado, el ayuntamiento de Nueva York, a través de las universidades de Alicante y Granda, propuso desarrollar aquí una sede universitaria, pero todo quedó en palabras.

Nadie mejor que los habitantes del lugar para conservar, proteger y dar a conocer su patrimonio”, una frase en la que los historiadores locales Vázquez y Ochoa coinciden. Las tradiciones, como merendar el lunes de Pascua en el cerro del Cuco, junto a la Colonia de Santa Eulalia, o la romería que se realiza cada año para rendir homenaje a dicha Santa, permiten que este lugar se siga teniendo en cuenta, y que los sajeños le guarden un cariño especial. Quizá algún día se pueda recuperar parte de este patrimonio, parte de ese esplendor de antaño. Entonces, los habitantes de esta localidad se sentirán orgullosos del trabajo que hicieron aquellos que convirtieron una utopía en una realidad.

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