Ellos también sufren

Los niños que padecen el trastorno del espectro autista (TEA) poseen una mayor probabilidad de sufrir acoso escolar que los que no tienen esta enfermedad

Suena la alarma, es la hora de preparar todo para un nuevo día de colegio. Toca llegar a clase a las nueve de la mañana, con los deberes hechos y  las pilas cargadas para afrontar los nuevos retos que traerá el día de hoy. Todo esto es lo que debe hacer un niño con TEA, y sí, es lo mismo que un niño sin esta enfermedad tiene que hacer cada día. Parece no haber diferencia entre estos dos pequeños. Pero, ¿el día será igual para ambos?

Según la Real Academia Española de la Lengua, el autismo es el “trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados. “El TEA es un trastorno que hace que los niños que lo padecen se diferencien al resto en aspectos como la comunicación, ya que tienen muy poca intención comunicativa y, normalmente, les cuesta relacionarse con el resto de las personas” explica María Bernabéu, pedagoga terapéutica del colegio San Fernando de Elche. Esta diferencia ya hace que el niño con autismo pueda sentirse incómodo en las aulas.

María Bernabéu revisando los informes de los niños con TEA del colegio San Fernando/ A.D. Soriano

María Bernabéu revisando los informes de los niños con TEA del colegio San Fernando/ A.D. Soriano

No solo se diferencian en la comunicación, casi inexistente para muchos de ellos, sino que otro de los problemas que suele presentar el TEA es la falta de atención en clase. “Asimilan las cosas de forma distinta al resto. Son niños que tienen inteligencia, de hecho, yo tengo una niña autista en clase que posee una velocidad lectora superior al resto de sus compañeros de aula. Pero es verdad que los niños con autismo tienen dificultades para realizar cosas que no sea de manera mecánica” explica Carlos San José, profesor del colegio San Fernando.

La preferencia por estar solos, las dificultades del habla y la poca atención en clase son varios de los aspectos que hacen notar la diferencia entre los niños con TEA y los que no lo padecen. El no ser igual que el resto de personas es algo que siempre ha traído problemas, y uno de ellos ha sido el acoso escolar. Cada año, el número de niños y adolescentes que sufren bullying en clase aumenta. Muchas son las asociaciones como A.E.P.A.E, que tienen protocolos de actuación por el posible acoso que se pueda estar sufriendo, intentan frenarlo. Por tanto, el acoso escolar es algo que no coge de nuevas a nadie. Pero quiénes son más propensos a este bullying, ¿los niños con TEA o los que no lo tienen?

“Yo creo que los niños con TEA son los más propensos, ya que tienen ciertos síntomas que no pasan desapercibidos, y por esto tienen más facilidad para ser el blanco de burlas perfecto para los niños. Como no saben expresar las emociones ni defenderse son muy vulnerables, y esto los acosadores lo usan para su propio beneficio” señala Laura, fundadora de AITEAL, asociación ilicitana creada para que puedan acudir padres de niños autistas en busca de consejo y para los propios niños, donde tienen actividades lúdicas diseñadas para ellos.

“Casi un 50% de los niños con TEA sufren acoso escolar, eso sin contar los que no lo confiesan” advierte Laura

La Confederación de Autismo de España señala que la mitad de los alumnos que padecen TEA sufren acoso escolar. Por tanto, los niños con TEA tienen mayor probabilidad de sufrir este tipo de persecución por parte de sus compañeros. “Hemos tenido varios casos de padres que han venido buscando ayuda ya que sus hijos estaban sufriendo acoso escolar. Recuerdo el caso de una niña que durante muchos años sufrió bullying, y acabó repercutiéndole en su vida adolescente” comenta Laura.

Una de las causas que pueden hacer que el acoso escolar en estos niños vaya en aumento es la falta de concienciación por parte tanto de profesores como de los padres hacia los niños que van a convivir con el compañero que padece el TEA. Muchas de las ocasiones que crean el acoso escolar podrían evitarse si entre padres, profesores y compañeros hicieran acto de concienciación. “Para nosotros todo debe ser un tratamiento en equipo. Tanto  del pedagogo al que va, como nosotros mismos ya que debemos ser co-terapeutas. Es decir, tenemos que ayudar al terapeuta, ya que si vamos a las sesiones pero luego en casa no hacemos nada no servirá. Por tanto, no se puede poner toda la responsabilidad de la falta de adaptación y acoso a un grupo solo, ya que es algo en equipo” añade Laura.

Los docentes deben tener la capacidad de evitar cualquier tipo de exclusión en clase. Deben prevenir esto y conseguir una mayor inclusión entre todos los alumnos. Por su parte, los compañeros deben ayudar a estos niños e intentar evitar cualquier episodio de acoso hacia ninguno de sus compañeros. Y, las familias, deben conseguir la mayor comunicación con sus hijos para tratar de averiguar si les pasa algo en el aula. Y, sobre todo, que los padres de niños que no padecen autismo conciencien a sus hijos de que sus compañeros con TEA son como ellos y que deben protegerlos y ser sus amigos. “Muchas veces la culpa de que exista el acoso escolar es más por error de los padres que de los propios hijos” explica Sergio González, padre de un niño autista.

“Evitar el acoso escolar es un trabajo en equipo”

Pero, no en todos los centros carecen de protocolos para incluir a estos niños con autismo. “Los niños que hay en este colegio que sufren autismo tienen apoyo con las personas que vienen a prestarles ayuda en clase. Lo malo es que solo tenemos tres personas para todos los niños con necesidad de atenciones específicas. Estas personas vienen unas cinco veces a la semana a una de las clases. Después estoy yo, que intento hacerle una adaptación de la materia que se está dando para que pueda seguir la clase con normalidad” indica Carlos.

Además de obtener ayuda por parte de personas como pedagogos, algunos centros lo que hacen es desde pequeños intentar que cada clase tenga a un niño con autismo para que así esos niños que crecen desde los 3-4 años con un compañero que tenga el TEA lo vean como algo normal en el futuro. “Lo mejor es que comiencen juntos desde infantil porque así crecen viendo este trastorno con normalidad, sin darle mayor importancia” explica el profesor. “Si no crecen con un niño autista en su clase sí que es más probable que cuando sean adolescentes y se topen con uno de estos niños lo vean como objeto fácil de burla y ahí empiece el posible acoso” indica la pedagoga.

La edad que más probabilidad presenta de que estos niños puedan sufrir este hostigamiento es en la adolescencia. “Cuanto más pequeño es el niño menos se fija en las cosas, pero cuando van creciendo se dan cuenta de las diferencias del niño con TEA que del que no lo padece y ahí es cuando el acoso entra en acción” advierte Laura. “En la adolescencia, muchas de las bromas hacia estos niños que, a mi parecer, no tienen ninguna gracia comienzan a convertirse en algo más grave. Y lo peor es que no solo se crean esas situaciones en colegios o institutos” explica Sergio.

Laura realizando una de sus actividades para niños con TEA, en Aiteal/ A.D. Soriano

Laura realizando una de sus actividades para niños con TEA, en Aiteal/ A.D. Soriano

El acoso escolar y el rechazo es algo que todo padre teme y que nunca querrá que le pase a su hijo, ya tenga este el TEA o no. Pero para las familias que tienen a un niño con estas características existen varias asociaciones para ayudar. La asociación antes nombrada, AITEAL, es una de las más importantes en el municipio ilicitano. En esta asociación pretenden la integración de los niños con autismo y que puedan lograr las metas que, dentro de sus características, puedan lograr. Por tanto, muchos padres vienen a este centro con miedos y dudas. “Ya de por sí se tiene miedo a que tu hijo ordinario sufra rechazo. Los padres que vienen aquí con un niño con trastorno, que sabe que su hijo tiene mayor probabilidad tiene aún más miedos, y es lógico” confirma la creadora de AITEAL, Laura.

Pero, en el acoso escolar en estos niños, ¿quiénes son los que realmente lo sufren? “Hay algunos niños que no se dan cuenta del acoso que están recibiendo. Por ejemplo Tomás, mi hijo, no se da cuenta. Como ellos son literales, si ellos ven que un niño les saluda se quedan con eso, y no ven que después del saludo han ido a reírse de él a sus espaldas. En ese caso quienes sufren son los familiares. Pero existen niños con el Trastorno del Espectro Autista que sí se dan cuenta de esas burlas por parte de los demás. Por ello se escuchan muchas noticias en las que el niño no quiere volver al colegio, porque aunque a muchos les cueste hablar pueden expresarlo de otras maneras” apunta Laura.

Por tanto, los niños con autismo son los más propensos a recibir malos tratos por parte de sus compañeros. Pero lo que es cierto es que el acoso escolar es algo que podría evitarse en todos los casos, solo hay que ponerse en el lugar del otro y hacer acto de concienciación. Por tanto, evitarlo es responsabilidad de todos.

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