“En las residencias privadas al anciano se le ve como un código de barras y no como una persona”

Lilias Solaz Araujo asegura que un trato más personal con el paciente aportaría grandes beneficios para mejorar su calidad de vida

“Mejorar las vidas de los ancianos a veces es más fácil de lo que nos pensamos”, así lo asegura Lilias Solaz Araujo (Alicante, 1982), auxiliar de enfermería del centro El paular. Lilias confiesa que cuando el anciano entra en las residencias pasa de ser una persona que necesita atención a un ingreso económico en las cuentas de estos centros. Esto directamente pasa a ser maltrato y aunque cueste o duela admitirlo es un problema que existe.

Lilias Solaz Araujo en la residencia/ Cedida

Lilias Solaz Araujo en la residencia/ Cedida

Pregunta. Alguno de los ancianos que hay en la residencia, ¿ha ingresado en ella por motivo de maltrato?

Respuesta. Si, pero no por maltrato del familiar al anciano sino del anciano al familiar. Llegan a un punto en que las demencias que sufren les causan brotes agresivos y lo suelen pagar con la persona que tienen más cerca. Aunque la mayoría de las veces  no son conscientes de lo que hacen.

P. ¿Ha sufrido en alguna ocasión algún tipo de agresión por parte de un paciente?

R. Bastantes veces. Hace tiempo había una mujer en la residencia con un alzheimer muy avanzado y una fisonomía corpulenta que llegó a empujarme, morderme e incluso pegarme.Se requería de 5 personas para acostarla y atarla a la cama.

P. Y usted, ¿ha sido testigo de algún acto imprudente a un anciano?

R. Yo personalmente no he presenciado ningún abuso de ese estilo a un anciano, pero hace años hubo una persona que para tranquilizar a otra le pegó dos tortazos. Esa medida evidentemente no es la adecuada.

P. ¿Ha observado alguna vez cambios físicos o psíquicos en los ancianos un tiempo después de haber ingresado en la residencia?

R. Si claro, tanto para bien como para mal. Los pacientes que suelen empeorar es porque no llegan a adaptarse, sobre todo los que son conscientes de dónde están y se niegan a aceptarlo. Otros en cambio, mejoran gracias a la medicación y que a lo mejor disfrutan de una mejor vida después de haber ingresado.

P. ¿Cree que el trato que se le da al anciano en las residencias es favorable?

R. No, sobre todo en las residencias privadas. La causa es que en estas residencias al anciano se le ve como un código de barras y no como una persona que necesita atención. Eso, más la falta de personal hace que no sea posible proporcionar al paciente un cuidado y un servicio completo.

P. ¿Qué cambiaría de las residencias de ancianos?

R. Principalmente un aumento de personal. Y no solo para hacer mejor las cosas sino también para poder dedicarles a los ancianos el tiempo que se merecen. Hablar con ellos, saber más de sus vidas, que puedan expresarse es sumamente importante; además que ellos mismos te lo exigen. Muchas veces se sienten muy solos y que tú estés ahí para escucharles y prestarles atención es un punto positivo para que mejoren.

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