«En los tratamientos de ludopatía nunca hablamos de cura»

 

 

ROSANA SANTOLARIAAA

Rosana Santolaria / Psicóloga de FEJAR (Audio)

La salud mental de sus pacientes es la principal preocupación de Rosana Santolaria (Alcañiz, 1976), psicóloga coordinadora de las 26 asociaciones de la Federación de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) y encargada de una novedosa terapia personalizada online, puesta en marcha desde el año pasado. En sus consultas es testigo directo del incremento de jóvenes ludópatas, quienes suelen presentar varios problemas adicionales como la adicción al alcohol o las drogas.  Apuesta en sus tratamientos por «encajar las piezas que faltan en el puzle de la vida del enfermo».

Pregunta: ¿Por qué cree que el 70% de los ludópatas son hombres?

Respuesta: La proporción que ha habido tradicionalmente es de nueve varones por cada mujer diagnosticada, pero ya no es el dato real. El problema es que ellas no suelen llegar a tratar su ludopatía por el miedo al qué dirán y a las posibles represalias en una sociedad en la que aún existe el machismo. Entonces, tienden a jugar en lugares pocos frecuentados o en su propias casas para pasar desapercibidas. Hoy en día, un bar cualquiera no proporciona esa privacidad. No obstante, de vez en cuando se ve a la típica señora con el carrito de la compra que se expone a todo el mundo y va a echar unas monedas a las máquinas tragaperras.

P: Siempre se ha dicho que las mujeres adictas al juego son, en su mayoría, divorciadas y, las que no, sufridoras de malos tratos. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

R: Es falsa. No hay un perfil de jugador o jugadora definido. La ludopatía puede afectar a cualquier condición social, económica y cultural. Quizá, en términos generales, la mujer descubre el mundillo a una edad más avanzada que los hombres.

P: ¿Cómo evoluciona un jugador ocasional hasta el punto de enfermar?

R: Se distinguen tres fases en el proceso que culmina en la ludopatía. La primera consiste en la iniciación en el juego de forma social y casual. Es el caso de aquellas personas que, por ejemplo, deciden apostar el cambio de una consumición o ven que un amigo ya lo está haciendo. La segunda está caracterizada por la latencia de la enfermedad. El jugador tiene la necesidad de recuperar pérdidas. Al final llega la desesperación. Aquí es cuando se suele buscar ayuda profesional.

P: ¿Y en qué consiste el tratamiento?

R: Es, principalmente, ambulatorio. Cada asociación tiene sus propios métodos según los recursos de los que dispone, pero casi todas coinciden. En primer lugar se le hace una entrevista diagnóstica al paciente y otra informativa a los familiares, que también necesitan ayuda. Después, es importante la terapia en grupo con otros enfermos para hacer entender al ludópata de que no está solo y que es un afectado más. También hay que destacar que el tratamiento puede variar totalmente si se detecta un trastorno psicológico añadido. Es lo que se conoce como patología dual.

P: ¿Cura o rehabilitación?

R: No hablamos nunca de cura porque refiere a una enfermedad que ya no vas a tener. O así lo entendemos. En la ludopatía esto no ocurre, por eso preferimos usar el término rehabilitación. Un paciente se puede recuperar totalmente, pero si vuelve a coquetear con el juego puede volver a caer. Nuestra meta es conseguir que deje de jugar y que haga una serie de cambios en su vida.

P:  Llama la atención la creciente intrusión de menores de edad en el juego…

R: Sí, desde luego. Los padres tienen que tener mucho control de sus tarjetas de crédito, DNI y sitios web a los que acceden sus hijos porque es muy fácil suplantar la identidad en internet. Queda mucha trabajo por hacer en ese aspecto.

P: ¿Se puede considerar la adicción a los videojuegos como ludopatía?

R: Para mí es lo mismo y es una pregunta que lancé a los psicólogos en el último congreso de FEJAR. La única diferencia es que no hay una apuesta económica. Si tenemos en cuenta los criterios  del nuevo Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales, se podría considerar que un jugador adicto a los videojuegos podría cumplir los patrones de la ludopatía. Sin embargo, hay estudios universitarios que rebaten esta idea. Por el momento, diversidad de opiniones. En mis diez años de experiencia en diversas asociaciones he tratado casos así y el desgarro personal del paciente es igual o peor que en la ludopatía.

P: ¿Es posible heredar el gen de la ludopatía?

R: Sí es verdad que hay características de personalidad que se pueden heredar y pueden ser predisponentes a padecer, por ejemplo, cuadros compulsivos caracterizados por la búsqueda de sensaciones, la urgencia o la poca capacidad de premeditación. No obstante, esos rasgos son adquiridos, normalmente, a través del aprendizaje. Por lo tanto, se podría decir que el gen explícito de la ludopatía no existe o no se ha descubierto hasta hoy.

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