“En nuestra cultura los gitanos viejos son como bibliotecas”

Audio

Consuelo Correa / Mediadora social de la Fundación Secretariado Gitano de Alicante y Monitora de minorías étnicas

El pañuelo que usó para demostrar su virginidad el día de su boda lo diseñó ella misma. Consuelo Correa (1978) estudió moda y diseño y ejerce como mediadora social en la Fundación Secretariado Gitano (FSG) de Alicante. Lleva 15 años trabajando para eliminar los prejuicios contra la comunidad gitana y conseguir que el absentismo escolar no sea algo intrínseco de la raza. Monitora de minorías étnicas y madre de un niño, compagina su vida familiar con la lucha por alcanzar la igualdad total entre payos y gitanos.

Consuelo Correa, mediadora social de la Fundación Secretariado Gitano / R. ANTÓN

Consuelo Correa, mediadora social de la Fundación Secretariado Gitano / R. ANTÓN

 

Pregunta: Según el último estudio de educación realizado por la FSG, un 63,4 % de los estudiantes gitanos abandona la escuela de forma prematura. ¿Cree que el absentismo se debe a los prejuicios contra la raza?

Respuesta: El principal problema radica en las familias, todo viene heredado y todavía está en la memoria. Teniendo en cuenta esa base, creo que la importancia que algunas familias gitanas le dan a la educación no es la que deberían. Otro de los motivos es que el sistema educativo no está adaptado a la diversidad. Es destructivo para nosotros, totalmente sesgado, porque en los institutos en los que trabajamos los alumnos gitanos están todos juntos en la misma clase. Yo he escuchado a algunas madres decir: “a mi hijo no lo quiero llevar ahí porque hay muchos gitanos”, o “ en la clase de mi hija no tiene que haber gitanos”.

P: En el ámbito de la educación, su Fundación lleva a cabo el proyecto Promociona, cuyo objetivo es conseguir la normalización educativa en la comunidad gitana. ¿Cómo se desarrolla el programa? 

R: Promociona no es el típico programa de absentismo escolar para gitanos. Los niños y niñas que forman parte del programa acuden a clase y cuentan, generalmente, con el apoyo familiar. El proyecto es un seguimiento con las propias familias y con los profesores de estos niños para sensibilizar también en la escuela.  Por las tardes, tenemos un aula de refuerzo educativo que habilitamos dos veces por semana para alumnos de todas las edades. Realmente lo que se intenta es que la persona continúe estudiando. Además, la fundación apoya económicamente a gitanos y gitanas que han terminado la E.S.O. y quieren continuar con su formación.

P: Por lo general, en la sociedad mayoritaria existen prejuicios contra el colectivo gitano. ¿Cree que los fomentan ustedes o son infundados por los medios de comunicación?

R: Los medios de comunicación han tirado nuestro trabajo de años por el suelo. La Fundación tiene muchas campañas de sensibilización tratando el tema de los prejuicios y los estereotipos hacia la población gitana. Medios sensacionalistas como Mediaset dan una imagen de los gitanos totalmente distorsionada a través de programas basura. En televisión no muestran ningún gitano en la universidad, y hay muchos. ¿Por qué no hay programas que enseñen eso? Porque no vende, no interesa que se vea la parte buena de los gitanos. Además, creo que el estilo de los periodistas influye mucho porque siempre ponen “el apellido”: fulanito, de etnia gitana.

P: En el ámbito de la comunicación, ha tenido mucha repercusión el caso de Leonor, una niña gitana que podría dejar la escuela al acabar primaria. ¿Piensa que los medios trataron el tema de forma correcta?

R: En este caso sí, pero es algo aislado. Somos los grandes desconocidos, llevamos más de 500 años viviendo en España y sólo desde 1978, somos reconocidos como ciudadanos de pleno derecho. Por eso, desde la fundación queremos darle la vuelta a la situación y para ello hemos creado el periódico digital Payo Today. En vez de decir fulano de tal, de etnia gitana, salen titulares como “Esperanza Aguirre, la paya que…” o “El payo Rajoy ha dicho…”. Creo que hay una falta de conocimiento y una falta interés total por conocernos.

P: En Alicante, el barrio de las Mil Viviendas, donde la mayoría de sus vecinos son gitanos, es considerado un barrio conflictivo. ¿Cree que esta idea está infundada por alta presencia de vecinos gitanos?

R: El interés de la Administración ha sido el de tenernos a todos juntos porque así nos tienen controlados. Es como un hormiguero, unos influyen a otros y así se forma el conflicto. Si alguien se rodea de malas influencias, su destino está escrito. También hay árabes y payos, pero el 95 % somos gitanos y llama la atención.

P: Hasta hace relativamente poco, la Real Academia Española definía al gitano como trapacero: persona que obra con engaño. ¿Por qué ha costado tanto cambiar una simple palabra?

R: La semana pasada escuché que la RAE ha hecho oficiales varias palabras como asín, arremangarte, almóndiga o toballa y, como lo dice la Real Academia de la Lengua, lo damos por bueno. Sin embargo, lo de trapacero ha costado años quitarlo, nos definían como “gitanos que obran con engaño”.  ¿Perdona? ¿Ese no es el Rodrigo Rato, Urdangarín o Bárcenas? ¡Venga hombre! Es insultar a nuestra inteligencia.

P: En su cultura, existen ciertas costumbres que les distinguen del resto. ¿Esto hace que aumenten las diferencias entre payos y gitanos?

R: Sí, lo que pasa es que el tema es mucho más profundo. Por ejemplo, para nosotros, los gitanos viejos son como bibliotecas, el respeto a nuestros mayores es intrínseco. Creo que es algo genial, y que debería ser más general en la sociedad. También hay cosas que no entiendo de los payos, como que una niña de 12 años llegue a la una de la mañana o que esté por ahí con uno y con otro. En nuestra cultura, la sexualidad se considera algo sagrado, no es algo que se le pueda entregar a cualquier persona.

Raquel Antón Andreu

Silvia Fajardo Martínez

Julio Daniel Delgado García

Lisseth Carrión Asanza

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *