Entre la insinuación y lo explícito

Al amor lo vimos enjaulado en un cepo de pies y manos, inmovilizado y sumiso esperando el regreso de su dominatrix. Los suaves movimientos de cintura acompasados con unos dedos deslizándose por la piel mientras el corazón se acelera no tienen cabida. No aquí. Ahora no es el momento ni el lugar para ser sensual. Si habíamos llegado para excitarnos con lo oculto, pronto nos dimos de cuenta que poco quedaría a la imaginación. Este es un lugar para ver sexo. Eso debieron pensar las más de 11.000 personas que decidieron entrar en el Festival Erótico de Alicante (FEDA), el pasado 5 y 6 de noviembre, todo un récord para la organización en su quinta edición. “Somos un festival sobre el mundo erótico, no nos circunscribimos al porno, pero tampoco renegamos de él. Es parte de nuestro show”, apunta Conrad Son, director del festival.

La V Edición del Festival Erótico de Alicante congregó a más de 11.000 personas, récord para la organización

El reloj marcaba las 12.00 y el Instituto Ferial de Alicante abrió sus puertas. Las taquillas no estaban cubiertas de personas esperando comprar sus entradas, la mayoría las había adquirido online y otra gran parte estaba en la lista de invitados. Un mundo sin tabúes se acercaba en cada paso. Al final del camino, un escenario comandado por Evita de Luna. La pornstar española era la encargada de animar el show. Dos chicas fueron las elegidas para abrir el domingo con un espectáculo falto de besos y lleno de movimientos bruscos con látex por en medio. Los hombres eran sombras oscuras e invisibles encima del escenario. Todo el peso caía en las entrepiernas femeninas. La mañana del domingo avanzaba, el festival erótico parecía transformado en un concurso para conocer las profundidades de las mujeres. Bates de béisbol, consoladores gigantes, los puños de sus amigas… Se convirtió en un “cuanto más cabe, más gusta”, o eso decían. El público fue decayendo delante del escenario. Y cobraron especial importancia los puestos de juguetes sexuales. Para Ana Morales, asesora del sex shop Kleido: “En estos eventos no se aumenta la venta, no es útil. Nos sirve para darnos difusión que luego amortizas a lo largo del año”. Los largos paseos entre los stands, donde destacaron por encima del resto los artesanales de bondage, empezaban a ser un continuo.  

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Los artículos de bondage fueron el principal reclamo de los asistentes. Foto: Javier Aguado

Ahí el sexo pareció dar un paso al lado para desatar de la cama al erotismo. Comenzaron los streapteases. El Dj y striper Max Rajoy, que no es familia lejana del presidente, encendió el foco de la sensualidad. Una voluntaria se acercó a los focos y entre tanto baile e insinuaciones se atisbaba una alargada sombra de origen dominicana. La chica rubia del público se asustó y llamó a una de las amigas con las que había acudido. Rajoy, con sus saltos y sus movimientos eléctricos despertó a los espectadores. A continuación apareció Carolina Dejai quitándose toda su escasa ropa ante un chico que parecía no parpadear. Petrificado, inmóvil, boquiabierto y con una mirada vacía. El joven sin quererlo empezó a ser el centro de atención, dejando a un lado la belleza de aquella chica rubia. Parecía inmune ante una mujer con un cuerpo propio del mejor canon de belleza en estos tiempos. Y en aquel momento, con tan solo dos bailes, volvió el sexo.

Entonces emergió el stand de pornoeducativo repartiendo flyers con los que recibíamos  un regalo. Todos nos hacíamos la misma pregunta, ¿Cómo un simple tatuaje temporal podía dar tanto juego? Cuello, pechos, trasero o en algún sitio oculto tras las sábanas donde poner el eslogan de la marca. La tarde fue suya. Empezaron sus clases y ahora tocaba dejar el sexo a un lado y pasar a unas lecciones.  Las clases de sexo están cambiando. Ponerle un preservativo a un plátano ya no está de moda. Ahora, se proponen unas enseñanzas donde el chubasquero se lo tienen que poner los de primera fila no vaya a ser que a Pamela su squirt se le vaya de las manos. Jesús y la propia Pamela, actores de la empresa de educación sexual, hicieron que una mariposa, una bañera o una silla de alguna reina dejaran de serlo para convertirse en parte del kamasutra.

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Los cepos, más propios de la edad media, fueron un gran reclamo para los compradores. Foto: Javier Aguado

Los premios Xtars Adwars, donde Desi ex de Gran Hermano 2014 fue la gran estrella, clausuraron un fin de semana donde la IFA no fue durante 48 horas ese “país asquerosamente hipócrita” que la pornstar Amarna Miller criticaba en el spot del Salón Erótico de Barcelona. Alicante no se rindió. 

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