España gran productor de ajos

Terreno en Balazote (Albacete) recien sembrado de ajos

Terreno en Balazote (Albacete) recién sembrado de ajos

Un cultivo que cotiza en el mercado según la producción de países potentes como China

Un producto que no falta en los hogares, por su sabor característico y sus beneficios para la salud. El ajo español que cada vez gana más cuota de mercado en Europa. La comunidad de Castilla La Mancha es el mayor productor de ajos, que concentra el cultivo en las ciudades de Albacete y Cuenca. Un referente en la producción y comercialización de esta hortaliza por su gran calidad que va cobrando terreno en todo el mundo.

El ajo  se cultiva desde hace miles de años, hoy en día se sigue sembrando y consumiendo. La diferencia es la evolución en la maquinaria,  esta ayuda a que el proceso se haga de forma más rápida. Por lo que es notable un incremento de la superficie y de la producción. Mateo Simarro Molina productor de ajos en la empresa Agrícola Simarro y socio del ANPCA explica, “el ajo comienza a sembrarse a principios de septiembre, una vez desgranada la cabeza del ajo se siembra. Y ya se va cultivando con sus tratamientos y riegos hasta finales de mayo o junio que es en el momento que se cosecha”. Una vez recogido es llevado al almacén donde se seca y se elabora. Este producto es clasificado por tamaños, y seguidamente es manipulado para ser envasado para los diferentes pedidos de los clientes.

El mercado del ajo presenta irregularidades y prácticas fraudulentas

Una vez finalizado el proceso que contempla este producto, llega el momento de su venta. El valor del ajo lo estipula el mercado, según su calidad y las cosechas de otros países potentes como China. En función de la producción que se obtenga en cada temporada aumenta o disminuye su coste. Todo depende de la cantidad que produzca como dice Juan José Cuesta Villar, joven intermediario en las zonas de Albacete, Cuenca y Andalucía “si China tiene una buena cosecha el precio baja y sí, por el contrario la cosecha sufre alguna desgracia hay una gran demanda y el precio sube”. Por lo que el ajo es un cultivo poco estable, hay campañas que enriquecen y otras que solo se gana lo invertido. Mateo Simarro Molina añade, “el riesgo normalmente siempre lo corre el agricultor, es el que más tiene que invertir para conseguir la cosecha”. Ya que, el importe que impone un productor hasta el precio que paga el consumidor final puede llegar a ser un 300% mayor.

Ajo morado pelado de la empresa Agrícola Simarro

Ajo morado pelado de la empresa Agrícola Simarro

Sin embargo, desde el punto de vista de un supermercado como Alcampo, el jefe de sección, Jorge Zafra Checa señala que,” el precio de venta lo fija el responsable de cada tienda en función del mercado. En Alcampo siempre lo fijamos de forma que  el nuestro sea el mejor en cada momento”. Así mismo, apunta que el coste puede variar algo a lo largo del año en una misma campaña, aunque el ajo es un producto con poca fluctuación de precios.

En todo caso, el ajo no se escapa de prácticas fraudulentas en el mercado. Es habitual encontrar irregularidades en el etiquetado del producto así como falseamiento de origen y variedad. Aparecen incidencias de errónea indicación, muchos ajos se venden como morados, cuando realmente pertenecen a otras variedades que nada tienen que ver con esta. Juan José Cuesta señala, “suele haber más confusión, e incluso estafa, en los pequeños comercios que en los grandes”. Ante esta situación sí que hay una gran desprotección, sobre todo para el agricultor. Por lo que en 2010, se crea en Las Pedroñeras (Cuenca) la Identificación Geográfica Protegida (IGP), que proporciona al ajo morado una protección internacional. Así, se garantiza la trazabilidad y la singularidad en todo el proceso de producción y manipulación.  Juan Martínez Bravo, director técnico de IGP apunta que, “disponer de este marchamo de calidad supone una distinción que reconoce y avala la calidad del producto, y te da una ventaja en el mercado con respecto a otras variedades de ajo que no disponen de ella”. En efecto, se consigue la diferenciación y presencia de la excelencia y calidad del producto.

Este sector apuesta por la innovación con el ajo negro

El ajo negro se produce con ajo morado de la Identificación Geográfica Protegida. Una parte de este sector apuesta por la innovación con esta nueva variedad. La empresa J.R Suárez Monedero se dedica a la comercialización de este producto, destacando las posibilidades culinarias como nutricionales de esta variedad, ya que es totalmente natural. Un proceso  de transformación y maduración que somete al ajo morado durante 30 días a una temperatura y humedad constante, sin intervenir ningún tipo de químicos. “Es un producto todavía desconocido en el mercado” dice Dolores Suárez Monedero, Directora Comercial de esta empresa y Presidenta de la IGP. Por lo tanto, hay una tarea pendiente que es su promoción, principalmente a los consumidores españoles. Ya que es “un complemento saludable excepcional”, indica Dolores Suárez.

Como se indicaba al principio, la comunidad de Castilla La Mancha es el mayor productor de ajos. En 2002 se crea la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo, ANPCA, defiende los intereses de los productores y comercializadores de ajos españoles a nivel nacional e internacional. Mateo Simarro, socio de esta asociación, añade “nace con el propósito de defender la calidad y la marca del ajo, y para que se proteja el ajo manchego de posibles estafas”. Actualmente, ANPCA, representa a más de 1800 productores y a las 46 empresas más importantes que comercializan el ajo en España que en su conjunto representan un 70% del total de la producción de España.

“En España se produce mucho ajo pero se consume poco respecto a otros países”, apunta Mateo Simarro.

Tanto es así, que más del 63% del ajo comercializado por los asociados de ANPCA, se destina a la exportación. Los principales países demandantes de ajo español, son países como Italia, Francia, Alemania y Reino Unido.

Principales destinos de exportación, gráfico magrama, Ministerio de Agricultura

Principales destinos de exportación, gráfico magrama, Ministerio de Agricultura

España es un país que exporta dos terceras partes de su producción de ajos, un flujo que va creciendo en los últimos años” dice Juan Martínez. Según el informe anual del Ministerio de Agricultura, España alcanzó una cifra récord al incrementar en un 7,5% el valor de las  exportaciones. Por lo que, se mantiene como el cuarto exportador de mercancías agroalimentarias.  Este informe indica que las Hortalizas y las Frutas son las que más han contribuido a aumentar las exportaciones el pasado año.

El ajo español se expande a nuevos países como Estados Unidos y Australia, gracias a que no tiene tanta contaminación como puede tener el ajo de China. En este caso, el consumidor prefiere pagar un poco más y que el producto no sea nocivo y criado con aguas residuales, ya que por media como dice Juan José Cuesta, “una familia consume alrededor de 10 o 20 kilos de ajos al año”.  Por lo que España gana terreno por su calidad en países terceros que antes compraban a China.  En cambio, otros países productores como Bulgaria, parte de Francia, Italia, etc. no tienen las mismas condiciones para cultivar el ajo debido a que el clima mediterráneo es el mejor para este tipo de hortaliza. “Estos producen pero no tiene el mismo rendimiento que tenemos en España y no alcanzan el tamaño de la demanda”, añade el joven intermediario.

España referencia en el mundo por ser el gran productor de ajos, por su calidad y singularidad. Un producto emblemático en la agricultura española y un gran aliado para la salud y para aportar un toque de picardía en la cocina. El ajo castellano manchego un cultivo tradicional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *