“Estamos cambiando el paradigma del acceso a la información y de la forma de aprendizaje”

Antonio Díez | Profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Alicante

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Antonio Diez considera que las nuevas tecnologías influyen en la educación

Antonio Diez considera que es necesario preparar profesores capaces de afrontar cambios en la educación


 

Antonio Díez (Burgos, 1957) empezó su carrera siendo profesor de secundaria y hace unos años dejó el instituto para adentrarse en la docencia universitaria. Su pasión es la lengua y el teatro, motivo por el cual, es coordinador del Área de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Alicante. El profesor considera que no hay un método educativo ideal, sino que el mejor método es aquel que se acopla a las necesidades de sus alumnos.

Pregunta. ¿La elección de un método educativo u otro incrementa el interés de los alumnos?

Respuesta. Es cierto que hay algunos métodos como Montessori  que es muy antiguo, pero se sigue utilizando en las etapas principales y sigue funcionando y siendo útil. Pero los métodos van en función de los elementos de marketing, es decir,  se ponen de moda. Yo tengo la sensación de que en Educación está todo inventado. Y que las ideas innovadoras no son más que una puesta al día de los elementos básicos. Tal vez ahora estamos sometidos a una presión muy fuerte a consecuencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. No queda más remedio que estar educados para atajar en cada momento y situación según se plantee.

P. No es tan importante el método, sino el docente.

R. Sí. Sin embargo, considero que en lugar de incidir en el docente, que no es más que un instrumento más, hay que incidir en el alumno. El sujeto por excelencia de la educación es el alumno. El punto de partida, el punto de llegada, el punto de toque esencial en la didáctica ha de ser siempre el alumno. El alumno y la circunstancia, indudablemente. Los profesores somos mediadores.

P. ¿Mediadores entre el alumno y los conocimientos que van a aprender?

R. Sí, la labor de mediador siempre la hemos tenido. Por eso, los profesores tenemos que plantearnos qué es lo que exactamente queremos que los alumnos aprendan. Y actualmente lo que preocupa es que los niños adquieran conocimientos con el objetivo de aprender a buscar de manera eficiente la información necesaria. Por lo tanto, es interesante comprender, evaluar y conocer la información de sus intereses específicos, es decir, que aprendan a hacer cosas.

P. ¿El uso de las nuevas tecnologías facilita la labor del docente?

R. Hace unos años yo impartía clase con una pizarra y un pizarrín. El cambio en cincuenta años ha sido descomunal. Las nuevas tecnologías están transformando la sociedad, también la educación. En Educación estamos cogiendo el rábano por las hojas. Se está tratando la superficie, es más, estamos de espaldas a la realidad. El problema no está en saber si es bueno que utilicen o no las nuevas tecnologías, el problema está en saber si le estamos enseñando a leer para leer tecnologías de la información o si les estamos enseñando a leer como se leía en el siglo XVI.  De hecho, les estamos enseñando a leer en soporte papel cuando ellos han descubierto hace mucho tiempo que eso no les gusta, no les interesa. Estamos ante una opción de lectura radicalmente distinta.

P. ¿Se debería  enseñar a los alumnos a crear su propio camino de lectura?

R. Los alumnos aprenden a leer de una forma antigua y aburrida para ellos. Con esto, lo único que se consigue es que a los niños les cueste leer un texto sin ninguna variación. Nos tenemos que plantear cómo hay que preparar a los futuros  profesionales de la enseñanza para que sean capaces de afrontar lo que les venga. Las innovaciones, las reformas y las inquietudes didácticas deben ir por ese camino. Por lo tanto, yo pienso que estamos cambiando el paradigma del acceso a la información y  de la forma de aprendizaje. Esto es debido a que hasta hace unos años, la clave de la enseñanza era que el profesor transmitía conocimientos, pero esto ya no sirve para avanzar.

P. ¿Con esta nueva forma de aprender los alumnos seguirán aprendiendo con el único objetivo de sacar buena nota?

R. La clave fundamental está en definir lo que queremos que nuestros alumnos sean. Las actividades son adecuadas dependiendo del objetivo que cada uno quiera conseguir. Este es el camino de las nuevas pedagogías. Si los profesores lo hacemos bien, esta forma de aprender debería cambiar. Otra cosa distinta es que prediquemos algo y luego hagamos otra cosa. Los alumnos lo que quieren es trabajar lo menos posible y conseguir el mejor rendimiento. Es un problema tanto de métodos como de reflexiones didácticas.

P. ¿Existe el método de enseñanza ideal?

R. Un método flexible que pueda acoplarse a las necesidades individuales, grupales y colectivas de los alumnos. Un método que te permita cambiar sobre la marcha, adecuar y proyectar. La enseñanza siempre ha estado organizada en tres niveles de concreción circular. El primer nivel está basado en las leyes estatales y autonómicas. El segundo nivel está basado en cómo aplican las leyes del primer nivel los centros escolares. Y el tercer nivel corresponde a cómo los profesores van a proyectar su plan de actuación en cada una de sus clases. El método ideal sería el que cumpliese estos niveles. Por lo tanto, el único método bueno es el ejercicio de la responsabilidad profesional.


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