Extraescolares, ¿por o contra el desarrollo infantil?

Demasiadas actividades fuera del horario escolar o no escoger las adecuadas puede afectar directamente al crecimiento del niño.

Levantarse, arreglarse, alimentarse adecuadamente y cumplir una jornada de ocho horas para después complementar su formación con clases de idiomas, desarrollo de habilidades psico-sociales y puede que también algo de ejercicio. Este tipo de vida podría asociarse a una persona de éxito, activa y profesional, pero ¿es bueno esto para los niños de primaria?

Las actividades extraescolares se han instalado desde hace ya unos años en la rutina de muchas familias. A su alrededor miles de empresas, sobre todo de animación infantil y profesores de apoyo han aprovechado este auge para hacer negocio cuando el curso da comienzo. Los últimos datos del INE sobre estas actividades revelaron un gasto medio de 362 euros por usuario, incluyendo las realizadas en centros privados y concertados. Dada la importancia que hoy en día tienen en nuestra sociedad, sobre todo en edades tempranas, es necesario recordar lo más importante a la hora de escogerlas: el niño.

Cada día más colegios optan por impartir sus extraescolares dentro del horario lectivo para reducir el tiempo que los menores pasan realizando actividades guiadas. El horario escolar español es uno de los más amplios de Europa, Finlandia en cambio, líder en educación según el informe PISA, sólo imparte tres o cuatro horas lectivas al día en primaria, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas. Algunos expertos en este área recomiendan no ocupar más de dos tardes con extraescolares, otros no dedicarles más de tres horas a la semana, la psicopedagoga ilicitana Diana Campillo Galera está en desacuerdo con que se llenen más horas en la jornada, teniendo en cuenta que muchas ya están ocupadas con los deberes que mandan del colegio.

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El origen de esta “fiebre” de la formación complementaria es muchas veces el ansia de competitividad. “No se parte de la escuela para crear una sociedad, sino que la sociedad, tal cual está, influye mucho en la escuela” dice Diana Campillo. El entorno en el que los adultos se mueven, lleno de retos y de cosas por aprender, como ha sido siempre, con la presión añadida de destacar en el trabajo o adaptarse a los nuevos tiempos que se presentan, lleva a los padres a querer para sus hijos una formación ejemplar que les garantice el triunfo en su futuro. Sin embargo, apunta el cortometraje ¿Bailamos? de José M. Anguiano que “No hay nada que puedas hacer hoy que te garantice dinero en veinte años”. Teniendo en cuenta esto sería más prudente guiar a los niños hacia otro tipo de triunfo, su felicidad.

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Debido a ello, los profesionales de la educación destacan la importancia de que los niños se impliquen en la actividad a realizar. En el caso de las actividades extraescolares es importante que tengan un carácter lúdico para que el menor diferencie estas dinámicas de las que le imponen en sus clases diarias. En caso de que el niño o niña llegara ver estas actividades como obligaciones extra que asumir podrían manifestarse casos de estrés infantil, en los que las dificultades para conciliar el sueño y las irregularidades en la alimentación son síntomas a tener en cuenta, junto a la tristeza y el aislamiento social.

Precisamente para favorecer las dinámicas sociales del niño o niña el juego en la infancia es lo más importante. Se dan casos en que llevan a los menores a un gabinete para trabajar estos aspectos, planteándoles situaciones hipotéticas y estudiando su reacción. Estas situaciones podrían llevarse a cabo por los propios padres, que utilizando el sentido común pueden trabajar la socialización del niño en el parque o en cualquier zona de juegos pública. En el colegio La Devesa de Elche utilizan la metodología More, que favorece la formación personal en la educación en todos sus aspectos en base a una serie de valores: solidaridad, empatía, responsabilidad, pensamiento positivo, tolerancia, respeto, cooperación, comunicación, honestidad y creatividad. Pero no es la única manera. En el colegio Princesa de Asturias aplican la metodología viva de Howard Gardner, centrada en potenciar las inteligencias múltiples. Por otra parte, el colegio Clara Campoamor tiene un taller que fomenta las interacciones entre alumnos de diferentes grupos con ayudas de los docentes.

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Todas estas técnicas, junto a otras muchas, muestran que cada vez se tiene más en cuenta la educación emocional, sobre todo extraescolarmente. En palabras de la psicopedagoga Diana Campillo: “No es una cuestión de actividades sí o no, es un conjunto de cosas […] Lo más importante es que la familia colabore con la escuela y sea una parte más de la comunidad educativa, y cuando la colaboración es la mayoría de veces negativa, influye mucho. No lo estamos haciendo bien”. Y es que el círculo familiar influye en gran medida a la hora de que estas actividades sean productivas o no. Los padres son quienes llevan a sus hijos a las actividades, deciden sus horarios y siguen su evolución, pero muchas veces hacen demasiado hincapié en que su hijo realice tareas que desarrollen facetas en las que el menor no es muy hábil. En lugar de esto, es mucho más beneficioso potenciar los talentos naturales y aplaudir sus éxitos, dejando que se su hijo se sienta realizado y feliz trabajando algo en lo que disfrute. Alejandro Lozano Torres, responsable jefe de actividades en periodos no lectivos, opina que “Los padres deberían tener en cuenta más las aptitudes del niño, la capacidad del niño siempre. Es algo que muchos papás dejan de lado. El decir “mi niño vale para esto”, y en lugar de ver eso dicen “mi niño quiero que haga esto”. Es algo en lo que deben cambiar la mentalidad y corregirlo”. Diversos estudios indican que la atención del círculo familiar es tanto o más importante que el ocio y la diversión en el tiempo libre.

En definitiva, salvo por el diagnóstico de un especialista no es necesario machacar a los más pequeños para que se conviertan en futuros genios o ganadores natos. La educación extracurricular puede favorecer el desarrollo infantil o dificultarla favoreciendo carencias sociales o escasez de valores humanos. La realidad aquí expuesta evidencia que lo más importante para que un niño crezca adecuadamente es que disfrute precisamente de eso, ser un niño.

 

Este corto titulado ¿Bailamos?, de JAF producciones, ilustra la esencia del anterior reportaje.

https://www.youtube.com/watch?v=abfrt66d7UY

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