Fitness, ¿salud u obsesión?

El 17,3% de las mujeres españolas practica deporte diariamente, una realidad que va en aumento y que potencia la industria del fitness

Sandra Martínez comenzó en el mundo del fitness hace dos años, desde entonces ha perdido 40 kg. / Imagen cedida.

Sandra Martínez lleva dos años en el mundo del fitness, desde entonces ha perdido 40 kg. / Imagen cedida.

Dos horas de gimnasio, cinco comidas al día, un batido de proteínas, una pastilla quemagrasa, 24 horas, siete días a la semana, ¿cuántos kilos menos? La mente de muchas mujeres gira en torno a números, cifras que les condicionan el día a día persiguiendo un mismo objetivo: aumentar la masa muscular y disminuir la grasa. Las comidas se convierten en calorías, la balanza pasa a ser la mejor aliada y los tuppers una gran compañía. Josep Toro plasma en su obra, El cuerpo como delito: anorexia, bulimia, cultura y sociedad, un mundo en el que la presión estética en torno a la mujer ha estado presente a lo largo de la historia, y donde, a día de hoy, existen casos en los que esta imposición va más allá, anteponiendo el aspecto físico a la salud. Es en ese momento en el que se comienza a perseguir una pesadilla inalcanzable: el cuerpo ideal.

Según la última Encuesta de Hábitos Deportivos en España, realizada por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, 19.954 mujeres realizaban deporte de manera frecuente en el 2015, de las cuales un 17,3% lo practicaba diariamente. Una realidad que, con el auge de las redes sociales y la aparición de las fit girls, va en aumento con el paso de los años y que, si no se lleva a cabo una práctica responsable, puede desembocar en una serie de peligros nutricionales y deportivos.

Un ejemplo saludable de fit girl es Sandra Martínez. A través de su cuenta de Instagram, @sandri.fit, donde tiene más de 31 mil seguidores, comparte todos sus progresos, ejercicios y recetas, ya que como ella misma afirma: “Tener que arreglar el plato y subir las comidas motiva más a seguir porque si fallas sabes que te están viendo”. Dos años de experiencia con una dieta flexible, que le permite comer cada día “un 80% de comida saludable y un 20% de caprichos”, como ella misma aclara, le han hecho dejar por el camino 40 kg, pero lo más importante, ha empezado a llevar una vida saludable.

El problema surge cuando algunas de estas chicas utilizan las redes sociales como medio para llegar a la gente, y comienzan a dar consejos basados en la experiencia propia, tal y como advierte Enrique Roche, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche: “Compartir dietas y consejos sin tener una evidencia científica puede hacer que se desprendan mensajes erróneos y que se den muchas interpretaciones, generando también una serie de mitos”. El nutricionista, que destaca por sus estudios en el ámbito de la nutrición deportiva, expresa que el principal problema es la falta de personalización en las dietas. En este aspecto, Sandra Martínez corrobora que muchas de sus seguidoras le escriben día a día pidiéndole consejos, entrenamientos e incluso dietas, una práctica muy peligrosa ya que como ella misma defiende: “Yo no soy nutricionista ni entrenadora personal, por lo que no doy consejos específicos ya que sería poner en riesgo la salud de otras personas”, y añade que siempre es mejor ir a un especialista e informarse de qué es lo mejor para uno mismo porque “cada persona es un mundo”.

El 76,3% de las personas que siguen una dieta declara no haber consultado con un experto en nutrición

 

Pero la realidad es bien distinta. Y es que, según un estudio realizado en 2015 por la Universidad de La Laguna en Tenerife, el 76,3% de personas que siguen una dieta afirma haberla encontrado a través de Internet o por amigos y familiares, un porcentaje muy alto frente al 26,3% que decide consultar con un profesional sanitario a la hora de comenzar un hábito alimentario. Por ello, Félix Mateo, coordinador del Programa de Musculación y Cardio de la UMH, considera que la moda de las fit girls de Instagram es “un cuchillo de doble filo”, ya que estas chicas promueven un estilo de vida saludable entre la gente pero, por otro lado, pueden incitar a caer en una serie de hábitos poco apropiados para la gente de a pie.

En torno a este tema, Vicente Beltrán, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, destaca que la gran mayoría de personas que se inician en el mundo del fitness se deja guiar por gente que no está cualificada. En este aspecto el miembro del Grupo de Investigación del Rendimiento Deportivo de la UMH advierte: “Es un error muy grave creer que si una persona está fuerte ya es una académica del área y que, sólo por eso, puede dar consejos a todo el mundo”.

Asimismo, Beltrán subraya el riesgo que implica seguir los consejos que las deportistas comparten a través de sus redes sociales. Opinión que comparte Mónica Katz, experta en nutrición que expresa que en muchas ocasiones las mismas fit girls que dan consejos son víctimas de trastornos alimenticios como la ortorexia, una obsesión muy común en el mundo del fitness que consiste en limitarse a ingerir alimentos saludables.

De esta manera, muchas seguidoras de fit girls se inician en el fitness sin la supervisión de un profesional, siguiendo los consejos que son compartidos por sus referentes deportivos. Razón por la cual es fácil que traspasen la barrera de lo saludable y acaben por obsesionarse en torno a este estilo de vida. Omar Antón, personal trainer y estudiante del Máster en Nutrición y Coach, afirma que en el gimnasio existen muchos casos de obsesión, y asegura: “Hay gente que se llega a implicar tanto que va mañana y tarde al gimnasio, deja a la pareja por el deporte y no sale los fines de semana por no saltarse la dieta”. Extremos que, sin duda, no es saludable alcanzar.

Compartir dietas y consejos sin evidencia científica, puede generar diversas interpretaciones y mitos”, afirma Enrique Roche, nutricionista deportivo

El peligro entre las mujeres que alcanzan la obsesión se manifiesta cuando anteponen la estética a la salud. En consecuencia, con el objetivo de lograr un cuerpo ideal se inician en el consumo de suplementos, práctica que ha aumentado en los últimos años entre las mujeres y, pese a que los hombres siguen siendo más afines a su consumo, a día de hoy el 50% de ellas afirma tomar algún tipo de complemento, destacando sobre todo las proteínas en polvo que son consumidas por un 40,91%, inclinándose el 100% de ellas por las proteínas de suero lácteo. En cuanto a esta práctica, Omar Antón aclara: “La suplementación está sobrevalorada. Una persona que realiza un ejercicio físico normal tiene las necesidades básicas más que cubiertas con la dieta natural, no es necesario suplementar”, y agrega que es un gasto extra que podría invertirse en una alimentación variada y de mayor calidad.

El 50% de las mujeres que practican deporte consume suplementos, de las cuales un 40,91% se inclina por las proteínas. / Cintia Larrubia

El 50% de las mujeres que practican deporte consume suplementos. / Cintia Larrubia

Pero el riesgo de su consumo radica en la falta de una figura profesional a la hora de seleccionar qué suplementos son los mejores para uno mismo. El 75,51% de las personas que consumen suplementos afirma haberlos encontrado a través de Internet o amigos, una cifra que impacta frente al 24,49% de personas que acude a un profesional en la materia para que les guíe en su consumo. Enrique Roche se muestra claro en este aspecto: “La suplementación no es mala”, pero advierte que su consumo irresponsable puede ocasionar problemas de salud.

Por todo ello, el fitness va mucho más allá. Este deporte encierra moda y obsesión y, por tanto, un gran negocio detrás. Las tiendas de suplementación deportiva ven un beneficio en todas aquellas mujeres que se inician en este estilo de vida, situación por la que el catedrático Roche advierte sobre el objetivo de ventas de esta clase de establecimientos que, en su gran mayoría, recomiendan cualquier tipo de sustancia para que la gente compre, sin tener en cuenta las características propias de cada persona. Opinión que es compartida por Omar Antón, que sostiene que el consumo de ciertas sustancias, como las pastillas quemagrasas, no aporta ningún beneficio, tal y como indican los estudios realizados.

“La preocupación por la imagen ha existido a lo largo de toda la historia, pero hoy en día se ha acentuado”, concluye desde un punto de vista psicológico Vicente Beltrán. Y es que la presencia de gimnasios en España y de mujeres inscritas en ellos continúa creciendo con los años. Prueba de ello son los Anuarios de Estadísticas Deportivas realizados en España, que reflejan un gran incremento quinquenal del porcentaje de mujeres inscritas en un gimnasio, pasando de un 8,7% en el 2010 a un 37,7% en el 2015.

Hay que saber discernir entre las verdades saludables y las mentiras de una industria cada vez mayor, que mueve más de 2.100 millones de euros al año en España. Es importante dejar a un lado la estética y la obsesión, para hacer que la salud prevalezca por encima de un negocio que, a la larga, puede volverse perjudicial para todos. Porque el cuerpo debe dejar de ser un delito para convertirse en el templo que todos merecen cuidar.

Cintia Larrubia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *