Genéticamente mal informados

España es el principal productor de alimentos transgénicos en la Unión Europea tras la prohibición de su cultivación en 19 estados miembro.

¿Sabe qué son los alimentos transgénicos? ¿Sabe que la gran mayoría de países de la Unión Europea, entre ellos Francia y Alemania, ha prohibido su plantación? Lo que seguro que no conoce es que España es la cuna de uno de los alimentos transgénicos más utilizados: el maíz. Pero, ¿podría decir algo bueno o malo sobre este tipo de alimentos? ¿sería usted capaz de reconocerlo en un supermercado? ¿sabe qué está consumiendo?

Si en algo destaca la sociedad de hoy en día es por la cantidad de información que consume diariamente y por la gran cantidad de facilidades de las que dispone para acceder a la misma. Pero, si dispone de tanta información y tantas ayudas para acceder a esta, ¿por qué no conoce información de tal calibre como saber qué está consumiendo? En una encuesta realizada por equipos Mori, se encuestó a 600 personas de las cuales el 50% reconocía comer alimentos transgénicos, pero eran incapaces de identificarlos.  ¿Qué puede solucionar este problema? “Indudablemente hay que educar más a la población. Hay que reeducarla ya desde el colegio”, afirma tajante Enrique Roche Collado, catedrático en Nutrición.

Pancarta contra los transgénicos. /Jorge González

Pancarta contra los alimentos transgénicos en un puesto de la ‘Feria del Campo’ en Elche. /Jorge González

Por otra parte, la sociedad no conoce si este tipo de alimentos contiene algún tipo de consecuencias. En el estudio “La opinión de los consumidores españoles sobre los alimentos transgénicos y su seguridad”  realizado por el Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (CSIC), el 79% de los encuestados afirmaba que se ha establecido una ley para estos alimentos por la incertidumbre acerca de sus consecuencias.  Además, ante la pregunta “¿qué ventajas cree que tienen los alimentos transgénicos sobre los normales?” entre el 50,8% y 35,2% respondieron “no sabe no contesta”, dando muestra del desconocimiento de la población respecto a los alimentos genéticamente modificados (OGM).

Entonces, ¿contiene algún riesgo la alimentación a base de alimentos transgénicos? Por un lado, José Miguel Mulet, profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, afirma rotundamente que en 20 años no ha habido ningún problema de salud ni de medio ambiente.  Por otro lado, la opinión de Enrique Roche contiene más condicionales: “Hay que ver qué gen es el que se modifica en el transgénico, ya que ese gen codifica una proteína que estará presente y modificada en el alimento, y ver qué efectos puede tener sobre la salud. Se pueden modificar genes que no ocasionen ningún tipo de problema en la salud, pero puede haber otro tipo de genes que sí pueden causarlos. Meter todos los transgénicos en el mismo saco no sería justo, lo justo sería evaluar cada uno de forma particular para condiciones muy concretas y situaciones muy específicas.” Además, el catedrático en nutrición ahonda en la forma de alimentarse de la población: “Los organismos que consumimos normalmente no son naturales, son formas mutadas o adaptadas de especies animales o vegetales que vivían en la naturaleza. Un herbívoro salvaje como una gacela o un ñu tiene un 4% de masa grasa y una vaca que es la que nos comemos tiene un 20% más o menos. La vaca no es transgénica, pero para la sociedad es lo “natural” porque está curada y cuidada por los ganaderos y agricultores. Todo esto es muy relativo, lo más lógico sería ir a cazar un ñu o cebras porque tienen poco contenido en grasa. Considero que estamos dando palos de ciego y no nos estamos centrando en lo que es realmente el problema.”

“Los organismos que consumimos normalmente no son naturales, pero para la sociedad es lo “natural” al estar cuidados y curados por ganaderos y agricultores”, afirma Enrique Roche.

Fuente: Estudio La opinión de los consumidores españoles sobre los alimentos transgénicos y su seguridad”

Así, el problema para Enrique Roche reside en la comunicación y en la forma en la que utilizamos este tipo de alimentos. “No hay diálogo entre políticos, activistas y científicos. Por otro lado, en África puede que haya muchas cosechas que se echen a perder y te puedo asegurar que es el sitio donde se realiza la agricultura más ecológica del mundo, pero ellos la llaman agricultura de supervivencia. Para ellos el año que sale bien una cosecha pues estupendo. Pero sería interesante meter algún alimento transgénico en el caso concreto de que haya algún virus que diezma determinadas cosechas para al menos asegurarles una mínima cantidad de nutrientes”. Así, el también investigador del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández, critica duramente el mal uso que se le está dando a los organismos genéticamente modificados (OGM): “Deberíamos dar una solución científica, ya que, aunque políticamente hablando se nos llene la boca, no somos capaces de llevar medicinas ni alimentos. Lo ideal sería que la gente tuviera alimentos y cosechas de otras partes del mundo, pero por desgracia no es el caso.”

Por otro lado, atendiendo de nuevo al estudio “La opinión de los consumidores españoles sobre los alimentos transgénicos y su seguridad”, se pregunta a los encuestados si comprarían un producto transgénico. En este caso la opinión es desfavorable en un 56% de los casos y favorable solo en el 19% de los encuestados. En un estudio de la Fundación BBVA hecho en once países -diez europeos y Estados Unidos- revela que el 64,6% de los españoles encuestados no sabe que los tomates que consumimos diariamente contienen genes. Entonces, ¿cómo la población puede elegir entre consumir transgénicos o no, si no son capaces de distinguirlos? Así, algunos grupos ecologistas denunciaron que los consumidores casi nunca pueden estar seguros por completo de si los productos que adquieren realmente están libres de OGM. Según María Paz Ruíz, inspectora de Sanidad, es más que necesario la creación de campañas con el objetivo de informar a la población sobre qué está consumiendo. “Sí, por supuesto. De hecho, hay campañas, pero muchas de ellas no llegan bien a la población. Pero uno de los problemas es que al tener que informar de todo al consumidor, toda la información que se pone en la etiqueta es en letra tan pequeña que yo soy la primera que no puedo ni leerla.” En cambio, para José Luis Mulet, el problema está en la sociedad: “Mi impresión es que la gente pasa bastante del tema. Hay países donde se etiquetan los alimentos y donde no, y la gente no pierde el tiempo leyendo las etiquetas”. Además, va más allá y considera el etiquetaje como una forma de inculcar el miedo: “Este etiquetaje solo es una forma de los grupos antiOGM de propagar el miedo, y por cierto, es muy caro y lo pagamos entre todos.” Asimismo, María Paz Ruíz se posiciona en contra de los que hablan negativamente de estos productos sin informarse: “El problema es que hay gente que no está informada y se dedica a hacer campañas negativas contra determinados alimentos cuando no tienen ningún tipo de motivo para ello.” Por otro lado, Enrique Roche considera que la población no está lo suficientemente preparada para leer la información de las etiquetas: “Hay gente que está muy sensibilizada con estos temas, aun así, no sé hasta qué punto está la población preparada para entender etiquetados. Si ya les cuesta entender la composición nutricional del producto, pues entender que es transgénico y entender qué gen se ha modificado no quiero ni pensarlo.

Asimismo, Enrique Roche y José Luis Mulet hablan también de los denominados productos ecológicos. Para el primero, estos no se pueden considerar “naturales” ya que han de usar productos para su cuidado: “En mi opinión, la agricultura no es “natural”. Esta depende de un agricultor y depende del entorno que les pone el agricultor, y a veces depende de productos por si vienen plagas, y eso no sabemos cómo nos afecta en nuestro organismo. Por otro lado, la fruta no es natural, la fruta o las patatas son pequeñas y las que hay son monstruos, es una agricultura sostenible pero no es ecológica en absoluto y a veces estos alimentos necesitan unos productos que no son precisamente naturales.” Por otro lado, el segundo critica la legislación actual en cuanto a alimentos ecológicos y transgénicos: “Es una contradicción que la agricultura ecológica reciba millones de euros en subvenciones y represente menos del 10% del consumo total. El problema es que tenemos una legislación que se lo permite todo a los ecológicos y nada a los OGM, y esta laxitud se nota, en forma de alertas alimentarias.”

“Es una contradicción que la agricultura ecológica reciba millones de euros en subvenciones y represente menos del 10% del consumo total”, critica José Luis Mulet.

Obesidad

Esther Rubio Bonete, especialista en alimentación, consideraba el estrés y la falta de concienciación como las principales causas del aumento de la obesidad en España. En cambio, para Enrique Roche Collado el problema no es tanto el estrés y sí el esfuerzo de la sociedad. “El problema es de todos, pero hablar mal del pueblo es políticamente incorrecto. La gente no hace el mínimo esfuerzo… ¿qué joven no sabe que meterse cocaína es malo? Todos lo saben y no hay más que irse a los botellones para ver cómo está el consumo de drogas.” Además, pone de manifiesto lo mal educada que está la sociedad española: “Es algo sobre lo que tenemos que reflexionar. Un mensaje tan

Esther Rubio Bonete, Fundadora del Centro Be Happy Nutrición y Dietética./ Jorge González

Esther Rubio Bonete, Fundadora del Centro Be Happy Nutrición y Dietética./ Jorge González

sencillo como “no tirar papeles al suelo” no se respeta, porque luego ves las aceras y no ves solo papeles… Eso en otros países no ocurre. La población sabe que comer exceso de grasa y de ciertos alimentos provoca obesidad y no dejamos de ver como aumenta la obesidad, tanto a nivel infantil como adulto. Los padres saben cómo tienen que dar de comer a sus hijos y saben que es lo que tienen que hacer y no lo hacen.” Y termina poniendo de manifiesto la necesidad de un cambio: “El pueblo es así porque los políticos han querido, con unos sistemas educativos totalmente obsoletos e inútiles que han creado que una gran parte de la población sea muy borrega e inculta. Todo esto necesita un cambio radical.”

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