“Gran parte de los afectados por el Daño Cerebral no saben que es posible una recuperación”

Gemma Sirvent es neuropsicóloga del hospital de Daño Cerebral Casaverde (Alicante) AUDIO

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Gemma Sirvent neuropsicóloga, en su despacho en Casaverde / M.Oncina

El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es el resultado de una lesión súbita en el cerebro que produce diversas secuelas de carácter físico, psíquico y sensorial. Ya afecta en España a más 420.000 personas, quienes merecen obtener el derecho a una vida digna pero también sus familias. Así manifiesta Gemma Sirvent coordinadora del equipo de neuropsicólogos del hospital de Daño Cerebral, Casaverde en Mutxamel, Alicante. La especialista lamenta que sea un colectivo tan grande y a la vez tan poco conocido pero ellos están a diario para ayudarles en su recuperación funcional y superar las barreras para la inclusión social.

 

¿Cómo es una persona con Daño Cerebral Sobrevenido?

Es una persona igual que todos nosotros que tiene ciertos déficits para llevar a cabo algunas actividades, que quizás antes realizaba sin ningún problema y que ahora pues puede tener un poco de dificultad. Dependiendo de la función del área afectada.

Hay estudios que demuestran que las cifras de afectados por esta enfermedad cada día se elevan más.

Así es, de hecho ahora mismo es una de las enfermedades más importantes y de la que más porcentaje hay, debido al avance de la medicina y sobre todo a los hábitos que está llevando la sociedad actual. Pero también que ha llevado durante  todo este tiempo el tabaquismo, el alcohol y el uso de sustancias como las drogas, el sedentarismo, la mala alimentación. Todo eso conlleva unos factores de riesgo cardiovasculares asociados, que han desencadenado en obesidad, diabetes, colesterol… y por ello el gran volumen de pacientes en este estado.

Se presenta una gran variedad de desencadenantes del daño cerebral. ¿Es complicado establecer un perfil tipo de persona afectada?

Hay multiples y muy diversos. Comúnmente aquí en el centro tenemos sobre todo ictus, por accidentes cardiovasculares pero también hay traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales e infecciones es decir, mucha variedad y cada una de ellas tiene su complejidad.

Es una de las primeras causas de discapacidad en nuestro país y una de las más desconocidas. ¿Por qué piensa que es?

Existe un gran desconocimiento en la población en general. Desde los propios pacientes y las familias que cuando les pasa no saben qué hacer, a quien acudir y cómo se puede remediar. Antiguamente a quien le pasaba esto se iba a casa y se quedaban ahí como podían. No saben que es posible una recuperación y que existen centros de referencia para ello. Para poder llegar a ser lo más independiente posible y tener una calidad de vida mucho mejor de lo que se espera en un principio.

¿Qué busca el Casaverde en cuanto a perfil del trabajador?

Especialistas en neurorehabilitación, en tratamiento de paciente neurológico y sobre todo humildad, motivación e involucración en el trabajo a parte de la experiencia y la profesionalidad y la especialidad que es importante. Son muy importantes las habilidades más humanas, ser personas empáticas y que todo sea pasional porque si no es imposible conseguir el éxito.

¿Cómo es un día a día en el Hospital?

Muy movido. No paramos, desde que se levantan por la mañana ya empiezan con las terapeutas ocupacionales que empiezan a trabajar las AVDs para ganar independencia en su aseo, vestido y ducha. Luego ya empieza el desayuno con más terapias, el momento de descanso, la comida, descanso de nuevo y por la tarde terapias. Realizamos tanto tratamiento de terapia ocupacional en sala como fisioterapia en gimnasio, actividades en piscina y también tratamiento de neuropsicología para los déficits cognitivos y problemas emocionales asociados al daño cerebral, sin olvidar el tratamiento con logopedia.

La motivación para el paciente es un elemento importante.

No, es fundamental. Si no hay motivación no hay nada. De todas formas, nosotros también jugamos ahí un gran papel porque una secuela del daño cerebral también es la apatía. A veces el paciente no es que sea vago sino que no puede dar más de sí porque tiene esa indolencia. También está en nosotros el motivarlo a trabajar y proponer actividades que a ellos les guste es decir, diseñar y personalizar el tratamiento para que el paciente se sienta a gusto  y así quiera evolucionar. Además usamos refuerzos positivos en los casos que son muy difíciles ya que sirve de gran ayuda.

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