Hasta el moño

El poco regulado sector de la peluquería ha sufrido un duro golpe con la subida de 13 puntos del IVA, que está provocando múltiples despidos y cierres

Las largas listas de espera han desaparecido debido al aumento de los precios / Tania Colás Dalda

Las largas listas de espera han desaparecido debido al aumento de los precios / Tania Colás Dalda

Las consecuencias han llegado: 34.000 puestos de trabajo menos y 13.000 empresas han cerrado. El sector de la peluquería que sufrió una reclasificación en julio de 2012, lo que supuso un incremento del IVA en 13 puntos, está empezando a sentir después de tres años los coletazos de una medida que provoca la insostenibilidad de estas pequeñas y medianas empresas.

Los servicios y productos del sector tributaban antes de la reclasificación al 8%, formando parte del grupo del tipo reducido. Ahora, han pasado a considerarse de carácter general, por lo que lo hacen al 21%. Este aumento en 13 puntos ha llevado a la ruina del sector. Algunos han trasladado esta subida al precio de sus servicios lo que ha provocado que la clientela haya disminuido, mientras que otros han asumido ellos mismos este incremento, algo que se deduce en casi una total desaparición de los beneficios, puesto que la mayoría jugaban con un margen de un 13%.

Al precio del servicio las peluquerías se debe descontar un 41% (lo que antes suponía un 28%) de impuestos (IRPF e IVA). A esto se le añaden los gatos de luz, agua y gas, además del alquiler del local. Con lo poco que queda se debe pagar al trabajador y la seguridad social de este, un gasto que según la peluquera y presidenta de la Asociación de Imagen Personal de Teruel, Belén Pérez, “asciende a 10 € a la hora por empleado”. ¿Es con este panorama el sector de la peluquería viable?

“Con estas cifras es imposible no haber trasladado esta subida al cliente”, explica Belén Pérez, “subiendo el IVA, perdí clientes, pero algunas de mis compañeras decidieron soportarlo y también los han perdido”. Y es que a pesar de que los españoles no han dejado de ir a la peluquería, el gasto promedio ha disminuido puesto que ha pasado de 150 € al año a 120 €. Esta cifra llevaba subiendo 2 € cada año hasta julio de 2012 donde comenzó su descenso. Por lo que el sector no solo ha tenido que sufrir un deterioro por el incremento del impuesto, sino que además está padeciendo los coletazos de la crisis por el hecho de que la gente disponga de una menor economía. “La gente no ha dejado de venir a la peluquería, sino que se retrae más, en vez de venir cada semana, nos visitan una vez al mes”, aclara Belén Pérez. Los clientes han cambiado sus hábitos y esto lleva a que un sector tan grande se vea disminuido.

“Durante el primer año intentamos sobrevivir y mantenernos, pero el paso del tiempo nos ha obligado a despedir a nuestros empleados porque no hay suficiente trabajo”, explica Belén Pérez. Durante estos tres años, 34.000 puestos de trabajo se han perdido y según cuenta el presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Peluquería y Belleza, Mariano Castaño, “esta cifra puede aumentar hasta los 78.000 si no se toman medidas”. Además, no solo se ha destruido empleo, sino que muchos negocios se han visto obligados a echar el cierre, concretamente 13.000 empresas.

“Durante el primer año intentamos sobrevivir y mantenernos, pero el paso del tiempo nos ha obligado a despedir a nuestros empleados porque no hay suficiente trabajo”, explica la peluquera y dueña, Belén Pérez

Este sector sigue ordenándose a través de las diferentes asociaciones que surgieron en la época de la Transición y, al igual que en aquel periodo, intentan velar por sus derechos organizándolo para luchar contra el debacle de la profesión. La secretaria de la Asociación de Imagen Personal de Teruel, Carmen Salvador, explica que “a través de la Asociación Nacional se han planteado diferentes procedimientos para intentar conseguir una reducción del impuesto”. Entre ellos, destacó la manifestación del 20 de septiembre en Madrid bajo el lema “Reducción del IVA ¡ya!”, donde más de 6.000 peluqueros llegados de toda España exigieron la bajada del impuesto. “Además, se han enviado numerosas cartas al gobierno y a otros partidos con el fin de que conozcan el problema del sector”, añade Carmen Salvador. Entre otras acciones llevadas a cabo destacan las numerosas recogidas de firmas y un llamamiento a través de las redes sociales para poner en conocimiento a la población.

“Hay otras reclasificaciones más injustas como las de las compresas o los pañales, pero ir a la peluquería es un lujo”, afirma una cliente habitual, Lucía Cabrera

Belén Pérez considera “de máxima prioridad la bajada del impuesto, no solo para el sector, sino para los usuarios”. “En muchos casos para poder mantener nuestro negocio, nos hemos visto obligados a disminuir nuestra profesionalidad y nuestros clientes siguen pagando lo mismo”. En la calle este debate no está tan claro, ya que algunos como Lucía Cabrera, cliente habitual, declara que “hay otras reclasificaciones más injustas como las de las compresas o los pañales, puesto que eso sí que es necesario, pero ir a la peluquería es un lujo”.

Los partidos políticos se han manifestado de manera poco clara ante la bajada del impuesto. El mismo gobierno que causó la reclasificación del sector, promete a su vez una reducción de los impuestos. Pero, la incertidumbre no queda ahí, dado que las respuestas que la Asociación Nacional ha recibido por parte de otros partidos es igual de ambigua: todos agradecen que se les ponga en conocimiento del problema y parecen apostar por ello, aunque sin comprometerse. A excepción del PNV y del presidente de la comunidad autónoma de Cantabria que han declarado que es necesaria esta rebaja.

Además de organizar una lucha contra determinadas medidas, la Asociación Nacional intenta combatir el empleo clandestino, que como señala Carmen Salvador, “en esta época hace más daño si cabe al sector”. “Se cree que ha aumentado porque el número de denuncias es mayor, aunque no se tienen cifras”, indica Carmen Salvador. Esto no solo provoca una economía sumergida difícil de controlar, sino que los negocios deban luchar contra unos precios que son incombatibles, ya que en este caso el beneficio no se ve disminuido por los diferentes impuestos a los que deben hacer frente los dueños de las peluquerías. “En este sector es muy difícil luchar contra la clandestinidad”, declara Belén Pérez, “ya que los inspectores no tienen la potestad para entrar a las casas de las personas”.

La peluquería Sonia y la peluquería Robert se encuentran a escasos metros de distancia entre ellas / Tania Colás Dalda

La peluquería Sonia y la peluquería Robert se encuentran a escasos metros de distancia entre ellas / Tania Colás Dalda

A pesar del trabajo clandestino y del cierre de peluquerías en España hay alrededor de 35.000 peluquerías que dan empleo directo a 85.000 personas, un número más que notable. Desde el propio sector se preguntan cómo un sector tan mayoritario puede sobrevivir, pero recalcan la importancia de regular un sector. “Sería interesante que estuviésemos regulados por algún colegio, como los abogados”, explica Belén Pérez. En España no se necesita obtener ningún permiso ni tener ninguna titulación para abrir este tipo de negocios, lo que provoca un caos en el sector. Además, los servicios de peluquería tampoco cuentan con una regulación de precios, lo que trae consigo una competencia desleal. “Hay gente que me pregunto cómo tiene una puerta abierta con esos precios”, declara Belén Pérez.

A la clandestinidad y a la desregulación del sector se le ha sumado una gran subida de IVA que ha provocado el hundimiento de un sector de gran importancia para el país. Por ello, desde el sector se pide encarecidamente que los ayuden, porque no pueden soportarlo más. Están hasta el moño.

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