“Hemos trabajado en condiciones lamentables durante muchos años”

LLUIS ALEXANDRE AGULLÓ – Portavoz de los socorristas denunciantes

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Alexandre Agulló, portavoz de los denunciantes

Socorrer bajo mínimos y auxiliar sin los servicios básicos. Esta es la situación con la que han tenido que convivir los socorristas de Elche los últimos veranos y por la que han dicho basta. Trece trabajadores y ex trabajadores del servicio de socorrismo en playas de la ciudad ilicitana se han visto en la obligación de denunciar y poner fin a una situación que ellos consideran “insostenible”. La última semana del mes de septiembre presentaron una denuncia en la Oficina Municipal de Atención Ciudadana (OMAC) contra DYA, la empresa que el Ayuntamiento ilicitano tiene contratada para prestar el servicio de la gestión de sus playas.

El portavoz de los trece socorristas que presentaron la denuncia, Lluis Alexandre Agulló, dice que lo hicieron porque han trabajado en muy malas condiciones durante los últimos veranos. “Somos trece los que hemos firmado la queja, once trabajadores y dos ex trabajadores, pero sé que hay muchos más compañeros que nos apoyan y que no se suman a la denuncia por miedo a perder el trabajo”, declara el socorrista, que recalca que él ha tomado la voz cantante porque “es hora de denunciar las injusticias”.

El denunciante relata que llevan varios veranos en los que DYA no cumple el pliego de condiciones del contrato, y que este año se ven en la obligación de rebelarse “para que la cosa pueda cambiar”. Agulló no solo ataca a la empresa contratada, sino que también carga contra el gobierno municipal: “Creemos que el Ayuntamiento de Elche está detrás de todo esto, ya que no hace nada ante las quejas por un servicio que le cuesta anualmente más de 300.000 euros”. Sin embargo, no piensa que esta tesitura dependa del partido que mande en la ciudad: “Esta situación viene de muchos años atrás cuando en Elche gobernaban otros partidos, así que el color político no influye para nada en este caso”.

Según Agulló, hay muchas de las condiciones firmadas en el contrato que se han pasado por alto. El trabajador dice que el problema más grave es la falta de socorristas, ya que tan solo han contado con una treintena para cubrir todas las playas de la ciudad. Además, el portavoz incide en que el primer mes de verano esta situación se agravó: “En la primera quincena de junio no se habían ni firmado a algunos socorristas aún, por lo que al ser menos tuvimos que redoblar nuestros esfuerzos y llegamos a trabajar diez horas diarias sin descanso”. Por si fuera poco, Agulló destaca que no les pagaron las horas extra, aunque “el pliego de condiciones sí lo contemplaba”.

Otra de las cosas que más alarma levantó entre los trabajadores fue la carencia de agua y electricidad en los puestos de socorro. El líder de los denunciantes no se sorprende, ya que dice que en los años anteriores tampoco estaban estos servicios contratados. Ante la situación, fueron los propios socorristas los que tuvieron que contratar la luz, según cuenta Alexandre Agulló. “En el puesto de El Altet fuimos los trabajadores los que pusimos la luz, pero en otros lugares como en El Rebollo han carecido de ella, y en el Carabassi, por ejemplo, de agua”, comenta. Asimismo, recuerda que ambos servicios son estrictamente necesarios para desempeñar el trabajo de socorro en condiciones. El portavoz apunta directamente en este aspecto contra el Ayuntamiento: “La luz y el agua no es competencia de DYA, lo es del gobierno municipal y no han contratado los servicios durante varios años”.

Los socorristas, además, han tenido que hacer frente a otros problemas, como la falta de motos de agua, necesarias para auxiliar a gente en caso de urgencia. “Deberían haber cinco embarcaciones (una por cada puesto de socorro) para poder responder a cualquier incidencia, pero sólo disponíamos de tres, y alguna de ellas estaba averiada”, denuncia el promotor de la queja, que añade que “parece que tenga que pasar una desgracia para que cambien las cosas”.

Ante esta situación, Agulló explica que, hastiado de las condiciones, convocó una reunión con la empresa DYA para trasladarles el descontento de los trabajadores y denunciar las injusticias a las que, según ellos, se estaban viendo sometidos: “La reunión fue el 1 de agosto y la organicé con la mejor intención para mejorar ciertas cosas de la empresa. Sin embargo, me encontré con que los jefecillos de turno me increpaban y me tachaban de topo”. A partir de este momento, el socorrista dice que los jefes le trataron con desprecio y le invitaron a marcharse del trabajo, pero recalca que en todo momento se sintió respaldado por la mayor parte de sus compañeros.

Alexandre Agulló reconoce que el socorrismo es un trabajo muy precario y cree que sería necesaria su regulación. “Hay muchos chicos jóvenes para los que es su primer trabajo y, en muchas ocasiones, se aprovechan de ellos”, relata, y añade que los que son más veteranos ya no aguantan estas circunstancias.

“Me consta que en otras ciudades también sufren problemas parecidos, pero es fruto de la precariedad de este trabajo”, insiste el socorrista, que tiene la esperanza de que denuncias como la suya sirvan para acabar con las injusticias y para mejorar las condiciones de la profesión.

 

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