Homo Erasmus

Llega la época de la migración, centenares de ‘homo Erasmus’ se disponen a realizar el viaje hacia la rica y exuberante tierra del mediterráneo alicantino. Estas jóvenes especies alóctonas deberán adaptarse a las condiciones de su nuevo hábitat y lucharán por convertirse en machos y hembras alfa. Diversión, cerveza y sol, son los elementos que conforman esta tierra que les permitirán una cálida estancia. Su llegada es muy esperada, ya que esta bella tierra no es la única razón de este encuentro anual, los mayores depredadores ilicitanos se preparan para cazar sus presas. Durante el mes de septiembre este territorio se abarrotará de encuentros fugaces, que entre los grados de alcohol y música conformarán situaciones fuera de todo control.  Todos comparten un mismo objetivo. Sobre(todo)vivir.

Son muchos los mitos y críticas que reciben los estudiantes Erasmus sobre los hábitos de vida durante su estancia en otros países. El exceso de alcohol, fiesta y pocas horas de sueño son el cóctel idóneo para crear este estereotipo. Cierto o no, según las declaraciones de la mayoría de los Erasmus que eligen como lugar de residencia España y más concretamente Elche, se centran principalmente en el clima caluroso, la fiesta y el precio que les ofrecen, así como el fácil acceso a la universidad y predisposición de la gente para dar ayuda. “Yo quería saber cómo son las fiestas en España, porqué yo escuché que son locas”, comenta María Ignat, estudiante Erasmus de la Universidad Miguel Hernández procedente de Rumanía.

Los estudiantes cursan la beca Erasmus en edades muy tempranas, en la mayoría de los casos se suele realizar entre los 20 y los 24 años, exceptuando algunas ocasiones. Esto fomenta que se acentúe la desinhibición y el aumento de autoestima por parte de ellos, ya que se encuentran en una situación perfecta de desconexión de su contexto de origen. Para los Erasmus todo es motivo de celebración y unión. Joan Palomares, sociólogo y antropólogo experto en la sociología de la juventud, comenta algunos factores que influyen en el comportamiento de los estudiantes Erasmus. Afirma que estos se encuentran en el contexto perfecto para ser lo que siempre han querido ser y esconder todos sus posibles miedos u errores cometidos en el pasado. “El cuadro que te pinta un Erasmus en una noche, es lo que en realidad quiere ser”. “Es la oportunidad perfecta para mentir”, despunta Palomares. Y así lo corrobora Maria Ignat: “Se dice que en el Erasmus se puede hacer todo lo que quieras”.

Para estos Erasmus, cada vez son más los grupos y organizaciones que deciden  mejorar su estancia e integrarlos en los nuevos lugares de residencia. Es el caso de Erasmus Student Network (ESN) presente en 37 países y especialmente la ESN Elche. Manu Salazar Guzmán, miembro de la asociación, describe y diferencia las actividades realizadas en la ciudad ilicitana en comparación con los otros países. “En otros sitios donde está la ESN, programan actividades culturales como museos, gastronomía, visitar monumentos, etc. En Elche, la mayoría de las actividades son ir a discotecas e inflarse a beber, a niveles que yo, con 28 años, no puedo permitirme”, menciona Manu Salazar. También, comenta que la gran mayoría de la gente ilicitana que forma parte de la organización en la ESN lo hacen con ciertos propósitos y finalidades. “Organizan los viajes hasta que encuentran una pareja que más o menos les guste y después se desentienden por completo de la asociación”, afirma Salazar. Por ello, quizás, Maria Ignat sostiene: “La gente de la ESN quieren ayudar mucho y te acogen muy bien”.

Cerveza europea / Alex Blanquer

Cerveza europea / Alex Blanquer

Hasta tal punto que cada día se encuentran muchos más locales en Elche donde se fomentan este tipo de fiestas enfocadas al público Erasmus. Asimismo, la fiesta Beer Pong, se ha convertido en una excusa más para frecuentar locales nocturnos. Una pelota de ping pong y centenares de vasos de plástico rebosantes de cerveza barata son los únicos ingredientes que se necesitan para realizar este juego que rellena las agendas de ocio de los Erasmus. Carlos Sanchis, socio del club Ochenta’s de Elche y Mulligans de Alicante, es uno de los que ha decidido dirigir su negocio hacia este tipo de público, debido a la afluencia y crecimiento de estudiantes universitarios y Erasmus en Elche. Cada martes y miércoles se celebra esta fiesta en ambos locales frecuentados por ellos, donde el alcohol y el flirteo está presente en cada uno de los rincones. Estas fiestas desembocan, en ocasiones, en alguna reyerta entre los vecinos y los clientes por el incremento del ruido en la calle, entre semana. Según Carlos Sanchis los problemas ocasionados son totalmente normales y asegura mantenerse firme y seguir celebrando este tipo de fiestas.

Para Manu Salazar, los Erasmus experimentan dos etapas mientras disfrutan de su estancia. “Una gran parte de ellos, los primeros meses se hinchan a beber, drogarse y follar. Algunos se compran una botella de absenta para salir una noche y se la acaban”, según cuenta Salazar. Maria Ignat se encuentra en los primeros meses del erasmus; la primera etapa, donde conocer a gente para integrarse en Elche es su principal objetivo. Dice que le ilusiona probar la marihuana. Tiene un ritmo frenético de salir de fiesta. “En una semana fuerte podemos salir de fiesta hasta cinco veces. En Rumanía solo hay fiesta el viernes o domingo y aquí, toda la semana. Nunca podría haber imaginado beber alcohol en la universidad, solo en las películas. Me parece loco todo. ¡Aquí la gente no duerme, quieren fiesta y fiesta!”, destaca Maria Ignat

“En Rumanía solo hay fiesta el viernes o domingo y aquí, toda la semana. Me parece loco todo. ¡Aquí la gente no duerme, quieren fiesta y fiesta!”, destaca Maria Ingnat.

“Después de los primeros cuatro meses, se cansan y empiezan con la etapa más cultural. Buscan algo más, no solo la locura”, añade Salazar. Mientras que la primera etapa está llena de alcohol y fiesta, la segunda pasa a ser el momento de la formación, de descubrimiento, de saber en qué lugar se encuentran realmente, tal y como confirma Manu Salazar: “Cuando pasan los primeros meses te das cuenta de que a la gente le interesa el arte o la cultura”. Por ello, Salazar decidió empezar a programar actividades realmente culturales el primer año que participaba como miembro de la organización de la ESN de Elche; visitas guiadas a mercadillos medievales en Orihuela y Alicante, al Palmeral de Elche, a calas como la cova Tallada, acudir a salas de conciertos, y disfrutar de la gastronomía en lugares típicos de comida e

spañoles.

Del mismo modo, que en unos cuantos estudiantes Erasmus se aprecian las dos etapas claramente diferenciadas y que no es desfase todo lo que reluce, también, existen otros de los cuales nadie tiene el perfil prediseñado en la mente cuando oyen la palabra ‘Erasmus’. Son aquellos en los que en su estancia Erasmus prevalece la cultura y la curiosidad por las diferentes costumbres del país al que se dirigen, es decir, invierten el tiempo de su estancia en una segunda etapa permanente. Es extraño encontrar a jóvenes que no consuman alcohol y no les guste salir de fiesta, pero cada día aumenta la curiosidad por descubrir. Las costumbres antiguas de permanecer estáticos en el lugar dónde se nace y conseguir dinero insaciablemente se sustituyen por viajar y conocer mundo para formarse y aprender. Cada vez son más los jóvenes que se suman a viajar y el tercer destino elegido es España. Así lo constata New Horizons, un estudio elaborado por la World Youth Student & Educational Travel Confederation, una organización que trabaja con el movimiento internacional de jóvenes. Andrea Lonela, estudiante rumana que cursa por segunda vez la beca Erasmus, es de las que persigue el objetivo de tener amigos por todo el mundo, valerse por sí misma y sentirse libre. Así como, enriquecerse de las diferentes culturas, costumbres y música de los países a los que viaja. “La primera vez que volví del Erasmus, mis amigos me miraron raro cuando veían que había vuelto totalmente cambiada”, relata Andrea Lonela.

“La primera vez que volví del Erasmus, mis amigos me miraron raro cuando veían que había vuelto totalmente cambiada”, relata Andrea Lonela.

Finalmente, el homo Erasmus supera todos los retos de vivir en un mundo salvaje y desconocido. Cada uno a su manera, vuelve a su hogar convertido en un miembro más de la manada. Fuerte, decidido, valeroso y con más conocimiento que nunca, ascienden hacia lo que siempre han soñado, crecer como persona, sentir que han vivido y que pueden vivir solos. Acaba así el aprendizaje. Y ahora empieza su vida.

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