Jugar a ser artistas

Tengo la sensación de que esta noche va a ser diferente a las demás, mágica y, al mismo tiempo, imprevisible. Cuando saco el pase de prensa que me permite acceder al pabellón del Pitiu Rochel, una cola de aproximadamente diez metros me hace parar de golpe. La fila de personas que esperan ansiosas para entrar al XXVIII Certamen Artístico Infantil es totalmente heterogénea: niños, jóvenes, adultos y personas mayores que, con ojos resplandecientes de ilusión, desean entrar y sentarse para ver a sus nietos disfrutar encima del escenario.

A medida que avanzo, ya puedo ver a dos guardias en la puerta, asegurándose de que todos los asistentes portan la entrada. Detrás de ellos, dentro del recinto, otros dos agentes de seguridad, ambos morenos, altos y robustos, revisan bolsos y mochilas, algo que en certámenes anteriores nunca se había hecho. El especial control de este año, seguramente, proviene del pánico que se sembró en París dos semanas atrás.

Doy el pase, me revisan la mochila y entro. El pabellón está iluminado, y a pie de escenario, de color negro con varios focos en la parte superior, hay colocadas más de trescientas sillas, la mayoría ya ocupadas. Al final del pasillo central que está entre ellas, se encuentra todo el equipo de Sono 3 dispuesto a dotar de música y color el Certamen Artístico. Y detrás de éste, un semicírculo de gradas que rodean todo el recinto, y en cuya parte central resalta la tribuna de un tono azulón. En ella tienen sus asientos cubiertos los componentes del jurado, los miembros de La Federación de Les Fogueres de Sant Joan, y las Belleas del Foc con sus damas de honor.

Me dirijo a los pasillos de detrás del pabellón cuando una corriente de emoción me hace abrir aún más los ojos para no perderme ni el más mínimo detalle. Están ya preparados los artistas de las primeras hogueras participantes, niños de entre uno y catorce años. Algunos de ellos juegan, muchos saltan, y varios se arreglan unos a otros los vistosos trajes que llevan puestos. Los comisionados responsables de ellos, nerviosos igualmente, contemplan con ternura este cuadro de inocencia, igual que lo hago yo. ”Antes de subirse al escenario les recordamos a todos que lo más importante es que disfruten. No importa en qué posición queden, sólo queremos que salgan a pasarlo bien”, resalta Lorena Balbuena, delgada artística infantil de la comisión Florida Portazgo.

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Los actuantes se arreglan los trajes mientras esperan para salir al escenario / I.Ortiz

Lorena Balbuena, delegada artística de Florida Portazgo: “Antes de subirse al escenario les recordamos a todos que lo más importante es que disfruten”

Los pequeños figurantes recorren un largo pasillo hasta llegar a la parte de detrás del escenario, y allí, antes de subir a demostrar su talento, los comisionados de cada hoguera montan, en menos de 4 minutos, el decorado que acompañará a la actuación. Paneles, cartón, tablas, y mucha pintura son los materiales que formarán parte de una perfecta puesta en escena. Desde el pasillo de los camerinos veo entrar y salir a los actuantes. Los que entran lo hacen con muchas ganas de mostrar su trabajo de meses en los 7 minutos que dura un playback, y los que salen lo hacen radiantes de felicidad tras escuchar los largos aplausos del público. Creo que la emoción que me envuelve va a tardar en desaparecer.

Me dispongo a dejar el backstage para dirigirme de nuevo al pabellón del escenario. Cuando llego a aquel templo de las artes que tanto talento acapara en su interior, observo cómo la gente anima, aplaude y grita para que los integrantes de sus comisiones sientan el calor que les da más fuerza, si cabe. La situación me recuerda a un partido de fútbol que presencié en el Santiago Bernabeu, cuando los aficionados del Real Madrid saltaban eufóricos con cada gol que apuntaban los merengues. Giro la cabeza hacia el escenario y me resulta difícil dejar de mirar. Las luces, el decorado, el vestuario, los maquillajes, y la música me obligan a meterme en una apasionante historia que, gracias también a la interpretación de los pequeños artistas, parece tan real.

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La Hoguera Gran Vía Sur interpreta el tema: “I want to be a star”/ I.Ortiz

Terminan las actuaciones y, embelesada por el encanto que desprende aquel escenario, me cruzo con el jurado que se desplaza a rellenar el acta con su veredicto final. Todos van sonriendo, y llevan carpetas en las manos llenas de anotaciones y valoraciones. Los 5 miembros, elegidos por la Federación, y cuyos trabajos están relacionados con la educación y las artes escénicas, tienen la difícil tarea de decidir, según su criterio, el playback ganador, el mejor intérprete y merecedor del Premio Estrella, y el puesto del ránking en el que quedará cada una de las diecisiete hogueras participantes. El Presidente del jurado, José Luis Coleto, asegura que lo más bonito de esta experiencia es ver disfrutar a los niños bailando y actuando, y comprobar que el mundo de hogueras tiene un gran futuro artístico. Mientras, La Bellesa del Foc Infantil, Daniela Guzzardo y sus damas de honor, son las encargadas de entretener al público, con un playback preparado con todo su empeño por su delegada, Alba Antón, a la que le están muy agradecidas.

El Presidente del jurado asegura que el mundo de hogueras tiene un gran futuro artístico

La tensión aumenta a medida que  el jurado llega al escenario para anunciar los premios. Lucía Mas, de Babers Els Antigons es la galardonada con el Premio Estrella. Ahora cada hoguera brinca entusiasmada cuando nombran su puesto. Sin embargo, la comisión de Sant Blai la Torreta salta aún más cuando la nombran en primera posición, como ocurrió ayer en el Certamen Artístico de modalidad Adulta. Los mini- torreters se vuelven a subir al escenario para repetir el playback y celebrar su primer premio. El presidente de la hoguera, Kiko Vinal, recalca emocionado que todo el esfuerzo que han realizado sus infantiles no puede tener mejor recompensa que el banderín bordado con el número uno, y la satisfacción de un trabajo bien hecho. Los pequeños se abrazan y lloran sin consuelo, y la corriente de emoción que pude percibir al principio del certamen se convierte en alegría. Ahora sí estoy segura de que esta noche ha sido mágica.

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