¿Incendiar para construir?

El 80% de los incendios forestales están provocados por el hombre y el 30% son descuidos, según el Plan de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND).

Miles de hectáreas provenientes de los parques naturales, zonas rurales o montañas son incendiadas cada año en la época estival. Entre 2000 y 2015 se quemaron unas 116.000 hectáreas, la mayoría en verano. Según cuenta un artículo de ABC se estima que más del 80% de los incendios forestales tienen al ser humano y su actividad como origen. Solo el 4% pueden ser atribuibles a causas naturales, como la caída de un rayo. El 30% puede deberse a descuidos o negligencias. El resto corresponde a incendios con causas desconocidas.

Superficie forestal afectada según causas en el mediterráneo | Informe del Ministerio de Medio Ambiente de Incendios Forestales en España

La pérdida de toda la superficie forestal afectada es una de las siete causas de la desertificación que hay en España. Según el PAND, elaborado por el Gobierno en 2008, el 37% del suelo en nuestro país está en riesgo de desertificación y tres cuartas partes del territorio se clasifica como árido, semiárido o subhúmedo. Y de ese, el 13% se concentra en la mitad sur, en la zona mediterránea y en las Canarias. Pero la situación es más grave en todo el arco mediterráneo a causa de sus condiciones naturales, por el aumento de la población y de la actividad económica de la zona. Esto ha incrementado la ocupación y transformación del suelo y la demanda de agua. Muchos incendios son difíciles de controlar, pero nadie habla del gran trabajo que hay detrás para apagar esas llamas.

Se dice que un incendio forestal ocurre cuando el fuego propaga sin control sobre el terreno forestal, y afecta a la vegetación que no estaba destinada a quemarse. Según el 112 “los incendios forestales constituyen un grave problema en el arco mediterráneo”. La Comunidad Valenciana forma parte de ello, y esto crea situaciones de grave riesgo y catástrofe con repercusiones negativas sobre el medio ambiente.

La unión hace la fuerza

El calor es uno de los principales causantes de este incidente. Pero también es el propio ser humano el que hace estas atrocidades. Una simple colilla o una botella de gasolina olvidada en el campo pueden encender un foco de fuego. Detrás de estos sucesos hay muchas personas que trabajan para poder apagarlos. Los bomberos son los principales en esta tarea. Pero junto con ellos se encuentra la Policía Local, la Guardia Civil, los bomberos voluntarios, las Brigadas Forestales, la UME (Unidad Militar de Emergencias), Protección Civil… etc. Todos ellos con un mismo objetivo: apagar las llamas y proteger las vidas de las personas y animales.

Se toman muchas medidas de seguridad para ello. Según el bombero del Consorcio de Bomberos de Alicante, Francisco Caselles “cuando se trata de un fuego muy grande y hay urbanizaciones lo que siempre se hace es desalojar a la gente antes que nada, para que no haya peligro”. Cuenta que cuando hay mucho fuego y una gran zona para quemar, los bomberos tienen un protocolo a seguir. En él hay que empezar a apagar los incendios desde la cola, ir detrás de ellos para tener seguridad e ir siempre en contra del viento. “Cuando se trata de un incendio forestal, por defecto, siempre salen los bomberos y después un Despacho Automático, con el refuerzo de un helicóptero y una brigada forestal”, confiesa. El cabo es el jefe del PMA (Puesto de Mando Avanzado) y desde allí se dirigen todas las operaciones y dependiendo del nivel de emergencia se utiliza una estrategia u otra.

Capitán Ángel García Solaz, de la Oficina de Relaciona Institucionales y Comuniación Pública | Foto cedida por Ángel

Capitán Ángel García Solaz, de la Oficina de Relaciones Institucionales y Comuniación Pública | Foto cedida por Ángel

Dependiendo de la época del año y de la emergencia en sí, los miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME) pueden atender la lucha contra incendios forestales, inundaciones, grandes nevadas, terremotos y riesgos tecnológicos. “Lo primero que se debe saber es que la UME no es la primera unidad de respuesta de una emergencia en un incendio”, manifiesta el Capitán Ángel García Solaz.  Cuenta que hasta el nivel 2 de emergencia no actúan. “Nos pueden activar en cualquiera de los niveles, pero no es hasta el 2 que nos activan”, confirma. Y esto es porque a partir de ese momento un incendio va a abarcar grandes dimensiones o porque puede afectar gravemente al personal.

Las medidas de seguridad que se toman ante un incendio son todas muy parecidas entre los medios de ayuda. El interviniente, que es el que entra en el incendio a trabajar, tiene que buscar una ruta segura.

“En caso de que el incendio sea más violento o tenga orientaciones en las que el fuego pueda envolverte, hay que tener una ruta en la que el teniente salga en una zona segura, que no pueda afectar a la salud del que está trabajando allí”.

El capitán Ángel García resalta que la UME son medios estatales, que ayudan cuando les llama la Comunidad afectada porque tiene muchos medios empleados y no quiere o puede utilizar más, o bien porque afecta a personal civil. Es por ello que un incendio se apaga de manera combinada entre medios aéreos y terrestres. “La combinación de ambos elementos es lo que hace que un incendio realmente se apague”, sostiene.

Después de actuar, hay un gran trabajo de investigación. ¿Ha sido un incendio intencionado o no? Según nos cuenta el capitán de la UME, normalmente se sabe por la cantidad de focos que hay. “Si hay distintos focos en un radio relativamente cercano o a lo largo de una carretera, eso hace pensar que puede ser un incendio provocado”, alega.

Con esto también coincide el bombero Francisco Caselles, y afirma que se puede basar un poco por la lógica y la experiencia. “La mayoría de las veces el fuego de forma natural es muy difícil que aparezca”, constata. Aunque declara que puede caer un rayo y se encienda el terreno, pero no es tan normal. “La mayoría son por negligencias”, corrobora. Francisco insiste que en la Generalitat Valenciana, la Guardia Civil es quien se encarga de este trabajo ya que dispone de un equipo de investigación para saber si es intencionado o no. “No es nuestro trabajo. Por la práctica lo podemos decir casi seguro, pero no tenemos ni el material ni laboratorio para saberlo”.

Xàbia, una zona castigada

A lo largo de los años muchos lugares boscosos se queman, pero no es estúpido pensar que en la zona en la que se encuentra Xàbia y con la cantidad de turistas que la visitan cada verano, se quiera incendiar para poder recalificar el terreno quemado para construir más casas y apartamentos. Y en esto están de acuerdo muchos vecinos pero los empresarios no quieren hablar de este tema, y las personalidades de la alcaldía no afirman ni desmienten nada.

Y es que la conocida Ley de Montes (Ley 43/2003) fue reformada por el Gobierno de Mariano Rajoy el pasado 21 de julio y entró en vigor el pasado mes de octubre de 2015. Permite construir en un terreno forestal incendiado sin que hayan pasado 30 años. Es por eso que el tema vuelva a escena tras los graves incendios declarados este año en la localidad.

Muchos de esos incendios han causado grandes catástrofes en la zona del mediterráneo. Xàbia, una de las zonas más afectadas ha vivido varios incendios de carácter importante desde el año 2000.

Isabel Bolufer, concejala de RR.HH y urbanismo de la ciudad de Xàbia | Gemma Costa

Isabel Bolufer, concejala de RR.HH y urbanismo de la ciudad de Xàbia | Gemma Costa

La Granadella es lo más castigado”, según Isabel Bolufer Castelló, edil de recursos humanos y urbanismo de la ciudad. Hace dieciséis años ya se había quemado prácticamente toda esa franja y este año, en el mes de septiembre también se ha quemado, con más de 675 hectáreas de terreno afectadas. En el 2014 hubo uno muy importante en la zona de la Plana, donde se encuentra el Parque Natural de El Montgó y se incendiaron más de 4000 hectáreas, también en el mismo mes.

Podemos clasificar estos tres incendios como Grandes Incendios Forestales (GIF), ya que tienen más de 500 hectáreas de superficie forestal afectada.

El último incendio que afectó gran parte de la Granadella y Benitatxell se correspondía con un nivel 2 y 3 de emergencia. A parte de afectar gravemente al medio ambiente también se vio afectada en gran parte la población. Según el militar García Solaz, se trata de un incendio interfaz urbano forestal. “Lo que quiere decir es que el incendio se introduce en una zona en la que hay población”. Se desalojaron un total de 12 urbanizaciones y hubo alrededor de unas 1000 personas afectadas. “Los incendios afectan a toda la población, la fauna y la flora”, afirma la edil.

“El paisaje evidentemente se deteriora, pero también todo lo que había ahí ya no crece”,  suspira la concejala de urbanismo.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, declaró en el diario El Mundo que se trataba de un “nuevo terrorismo medioambiental” y subrayó que iba más allá de poner en riesgo el patrimonio natural porque también lo hizo contra las personas. A pesar de creer que alguien lo hizo intencionadamente para poder construir en el suelo quemado, las investigaciones no lo creen así.

Zona quemada entre Xàbia y Benitatxell en los incendios del pasado mes de septiembre | WEB

Zona quemada entre Xàbia y Benitatxell en los incendios del pasado mes de septiembre | WEB

 

 

 

 

Isabel Bolufer afirma que no hay sospechas de que se haya quemado alguna zona para poder recalificarla, más que nada porque se trata de suelo protegido. Y un mes después del incidente, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Alicante ha determinado que los incendios de los municipios de Benitatxell y Xàbia tuvieron un origen humano pero no fueron premeditados, según una noticia del diario El País. Por las declaraciones y por los hechos se puede afirmar que no se incendia para poder construir, sino que el la mano humana es quien causa estas atrocidades sin un fin ninguno más que el de hacer daño a la naturaleza y al medio ambiente.

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