Islam y/o feminismo

El Islam no es el problema sino quienes hacen las leyes alegando que así lo exige el punto de vista islámico.

Decir “feminismo” e “Islam” en la misma frase puede sonar contradictorio. Pero no tiene por qué ser así, al menos eso creen muchas mujeres musulmanas que reivindican una interpretación del Islam que les permita desempeñar un papel más activo en la sociedad. La compatibilidad entre una postura religiosa, ser una musulmana comprometida y practicante, y una conciencia feminista sobre la cuestión de la mujer es posible. Reclaman el empoderamiento de las mujeres con propuestas de emancipación y lucha por la igualdad desde múltiples escenarios de actuación.

¿Por qué nunca se habla de los objetivos del feminismo islámico? ¿Por qué no se habla de las interpretaciones del Corán en clave de género que han hecho teólogas musulmanas? El Islam no es el problema sino quienes hacen las leyes alegando que así lo exige el punto de vista islámico. Uno de los proyectos puestos en marcha son las lecturas feministas o de género de mujeres teólogas que han estudiado la religión y no la han entendido como los radicales. Hay muchas feministas islámicas que abogan por la separación entre religión y Estado. En algunos países de mayoría musulmana eso es ahora mismo impensable pero esta la idea de demostrar que la fe es algo que se lleva en lo personal y que es totalmente compatible con la democracia.

Las administraciones y las instituciones tienen mucha más preocupación en controlar a los musulmanes, y por eso recurren a las estructuras religiosas conservadoras, que no en propiciar procesos de democratización y un Islam progresista entre nuestra sociedad. Con el Congreso y el intentar llevar el feminismo islámico a él lo que se pretende hacer es romper esa dinámicas, llamar a las instituciones a una cooperación para acabar con los discursos demagógicos sobre la mujer musulmana.

Intentan demostrar que algunos versos del Corán que están utilizando contra ellas podrían tener una lectura distinta a la impuesta por los hombres.

El modernismo ha perdido su hegemonía y se está convirtiendo en post-modernismo porque estaba basado en la sabiduría masculina, solo representaba el pensamiento de los hombres. Estamos hablando de la mitad de la población pero ¿qué pasa con la otra mitad? En los tiempos fundacionales del Islam, en el siglo VII, las mujeres y los hombres rezaban juntos en el mismo espacio. La contestación a las lecturas patriarcales del Islam es uno de los ejes fundamentales del feminismo islámico.

Red Musulmanas es una plataforma que pretende mostrar la diversidad de perfiles de mujeres musulmanas que hay y desmontar los prejuicios que existen sobre ellas. Es un movimiento independiente que trabaja desde el principio de la shura, es decir, democracia participativa. Muchas de las mujeres que forman parte de la organización tienen distintas nacionalidades: marroquíes, egipcias, sirias… pero también españolas. Hay un feminismo al que llamamos hegemónico o colonial que es el que nos dice que la liberación de las mujeres no puede darse en todas las religiones. Entonces, el feminismo, no puede ser islámico. Cuando estas feministas hegemónicas alegan que el feminismo es un oxímoron, están coincidiendo con los musulmanes radicales. Las propias mujeres se convierten en el opresor de otras.

Las activistas de la plataforma hablan incluso de feminismos islámicos porque no será lo mismo la lucha que lleven aquí las mujeres para que, por ejemplo, tengan acceso a las mezquitas o a los puestos de representación que la lucha que lleven en Arabia Saudí a favor del voto para poder conducir. Una de estas mujeres es Helena Gutiérrez Espí que nos ha hablado de su caso y cómo afronta las críticas recibidas después de convertirse al Islam.

Helena Gutiérrez es docente en el IES Carrús de Elche / Raquel Morales.

Helena Gutiérrez es docente en el IES Carrús de Elche / Raquel Morales.

“Hemos tenido un montón de debates y con el tema del burkini este verano hay muchas mujeres feministas que nos decían: “no estoy a favor de la prohibición pero….”. Pero que hay detrás de ese “pero “.  Y con posturas muy beligerantes, a veces, con las ideas de que el velo es patriarcal porque sí y una visión muy reduccionista.”, ha explicado Gutiérrez Espí sobre el debate de moda este verano en los medios de comunicación. Detrás de estos debates se esconde una islamofobia institucional, ya que el motivo que dan para poder prohibir la vestimenta femenina musulmana es por “seguridad”, por lo que se justifica el derecho a legislar sobre el cuerpo de las mujeres. Siempre recae la mirada crítica sobre la mujer musulmana aunque no sea ella la que combate en las guerras ni quien aparece al mando de grupos terroristas, pero sí es cierto que son las que parecen más distintas bajo nuestro punto de vista occidental. El velo es, sin duda alguna, lo que más distancia crea entre las propias mujeres. Las occidentales siguen convencidas que las mujeres musulmanas que llevan el velo son sumisas y están indefensas, pues así se ha hecho ver durante mucho tiempo.

En España hay dos millones de musulmanes, en 1992 apenas había 100.000

Desde hace 16 años el feminismo islámico convive en nuestra sociedad española y ha progresado hasta conseguir que el velo, en cualquiera de sus versiones, se vea como una práctica empoderadora de la mujer y no como una obligación o castigo. Quieren demostrar que se puede diferenciar lo que es la religión musulmana y las atrocidades que algunas personas cometen en nombre del islam. No niegan los casos de mujeres que hayan podido sentirse oprimidas en sus ciudades y hayan tenido que llevar velo impuesto o circunstancias peores, pero lo que no quieren es que se tomen esos casos como algo general. Helena Gutiérrez comenta: “Algunas de mis compañeras de Red Musulmanas vienen de contextos islámicos, de países de mayoría musulmana, donde han podido haber sufrido situaciones en nombre del islam, que no islámicas. Y también es verdad que el feminismo islámico les ha ayudado a algunas a ver que no tienen que renunciar a su fe para liberarse.”

La activista es profesora en un instituto de educación secundaria,IES Carrús de Elche, y asegura que desde la educación se hace mucho para que este tipo de pensamientos no sigan hacia delante aunque confiesa que a pesar de que hay mucha gente tolerante, también se encuentra con personas con los típicos prejuicios y se los dan a entender al alumnado pero ella prefiere pensar que son minoría, aunque le preocupa.

Las mujeres musulmanas feministas no están solas, al igual que tienen grandes detractoras, cuentan también con aliadas feministas no islámicas que apoyan y dan visibilidad a su lucha. Helena Gutierrez comenta el caso de Elx, pel dret a decidir, con las que ha participado en alguna charla sobre este preciso tema y que busca unir a todo el conjunto del feminismo. Aunque no sea tan conocido, también hay hombres que interpretan el Corán en clave de género, no es cosa solo de mujeres. A estos hombres se les llama reformistas, no validan las lecturas de odio y misóginas.

Barreras laborales

Oficina de la Fundación Elche Acoge. / Raquel Morales.

Oficina de la Fundación Elche Acoge. / Raquel Morales.

Otra de las tareas pendientes de la mujer musulmana en nuestro país es la integración laboral. Para conocer más a fondo esta cuestión nos hemos acercado a la Fundación Elche Acoge donde muchas mujeres extranjeras van en busca de ayuda o consejo para poder introducirse en nuestra sociedad. María Prió, responsable del área de empleo de la fundación nos ha explicado las principales barreras con las que se encuentran estas mujeres.

La mayoría de las mujeres que se acercan a la oficina son de origen magrebí, marroquís. Y según la responsable, la disponibilidad de horario es su mayor dificultad para buscar empleo. Buscan un trabajo por horas, mayormente en limpieza doméstica o cuidado de personas mayores. Esto se debe a que se dedican al cuidado de sus hijos y casas pero ahora que sus maridos no tienen mucho trabajo, necesitan salir a buscar ellas. La segunda dificultad que se encuentran es el idioma, no hablan bien el castellano debido a que si han trabajado anteriormente lo han hecho con otras mujeres que hablaban árabe y no han aprendido, o bien nunca han trabajado. Un porcentaje mayor de mujeres empieza a estudiar el idioma o realiza cursos de formación para poder acceder a mejores ofertas de empleo. Por último, la discriminación sigue siendo otra de las barreras que se encuentran al igual que en cualquier ámbito. El velo sigue poniéndoles muchas dificultades. “Cuanto más diferentes son, más dificultades tienen”, añade María Prió.

 

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